¿Qué reformas económicas necesita emprender Grecia?

¿Qué reformas económicas necesita emprender Grecia?
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El mundo respiró aliviado cuando Grecia aceptó una prórroga de cuatro meses de su actual programa de rescate el 20 de febrero. Pese a la mucha retórica política en sentido contrario, Syriza, recién elegido, prometió continuar con las reformas. El acuerdo establece que la última inyección vital de efectivo que sostiene su economía —por valor de 7.200 millones de euros— solo se entregará cuando estas reformas estén en marcha.

De hecho, el acuerdo exige no solo que continúen las antiguas reformas de programas de rescate anteriores, sino también que se apliquen otras nuevas. Su objetivo directo es hacer más productiva la economía griega. Pero para acordar estas reformas, Syriza tuvo que ir en contra de su mandato de poner fin a la austeridad. Por esta razón, no podemos dar por sentado que el camino hacia la reforma económica será fácil.

Reformas, reformas, reformas

El antiguo programa —llamado «mnimonio» o MoU— logró lo que se proponía: una consolidación fiscal sin precedentes, superávits comerciales internacionales y cierto crecimiento económico, mucho antes de lo previsto por el programa. Pero hace falta más. Grecia es un país rico y próspero, con un potencial sin explotar, que solo podrá materializarse si se llevan a cabo cambios estructurales drásticos.

El nuevo acuerdo mantiene y exige el mismo tipo de reformas que los anteriores. Pueden resumirse en cuatro categorías:

  1. Medidas de austeridad para equilibrar las cuentas del país.

  2. Estabilidad financiera del sector bancario griego.

  3. Políticas del mercado laboral que creen una economía competitiva.

  4. Combatir la pobreza sin gastar más de lo que permiten sus medios.

Medidas de austeridad

Las medidas de austeridad han llegado para quedarse y el Gobierno griego está comprometido a mantenerlas. Por definición, cuando una economía crece a un ritmo negativo o inferior al 2 % y las autoridades responsables de la política económica se ven obligadas a equilibrar el presupuesto público o, peor aún, a generar superávits primarios para pagar la deuda pública externa, la economía está sometida a fuertes medidas de austeridad. El nuevo Gobierno de coalición —formado por Syriza y los Griegos Independientes, de extrema derecha— aceptó continuarlas porque no tenía otra opción. Irónicamente, los partidos coinciden en su oposición a la austeridad, pero dependen del dinero de la eurozona para gobernar el país.

Evasión fiscal

Las medidas de austeridad no serían necesarias si la administración tributaria griega pudiera frenar la omnipresente evasión fiscal. Muchos gobiernos lo han intentado antes, pero han fracasado. Syriza promete tener éxito. La mejor solución al problema fiscal de Grecia es gravar la riqueza en lugar de los ingresos y el consumo.

Combatir la evasión fiscal persiguiendo a quienes no declaran sus ingresos o no pagan el impuesto sobre el valor añadido es una tarea costosa. El coste administrativo de hacerlo podría incluso superar la recaudación obtenida. En cualquier caso, la lucha contra la evasión fiscal no puede dar resultados inmediatos y el Gobierno griego necesita dinero para pagar sus facturas de inmediato. La alternativa es la quiebra.

Salarios mínimos y políticas laborales

Syriza prometió que al día siguiente de las elecciones el salario mínimo aumentaría hasta su nivel anterior a la crisis, de 751 euros al mes. El nuevo acuerdo deja esta promesa en suspenso. Esto debería tener un efecto positivo en la economía, que no puede permitirse el aumento de los gastos.

Privatización

La privatización y la inversión extranjera directa sacarán a la economía de la recesión actual. Pese a sus promesas poco realistas antes de las elecciones, el Gobierno promete ahora continuar con el programa de privatizaciones. Si se lleva a cabo, creará empleos bien remunerados y la economía griega crecerá.

Alivio de la pobreza

Al igual que todos los países de la eurozona, incluida Alemania, Grecia sufre un aumento del número de personas que viven por debajo del umbral de pobreza. A Syriza le gusta llamarlo crisis humanitaria. Pero, si es así, muchas otras naciones europeas, incluidos algunos países de la eurozona, también están sufriendo esta crisis. Si hay una crisis humanitaria en Grecia, no puede ser resultado de la reciente recesión, sino de la distribución desigual de los ingresos y la riqueza. Incluso después del reciente colapso económico, Grecia genera ingresos suficientes y ha acumulado riqueza bastante para poder hacer frente al alivio de la pobreza.

Pocos dudan de que el nuevo acuerdo sea peor que el anterior, porque la economía griega perdió el impulso que tenía antes de que se avecinaran las elecciones. Desde la convocatoria electoral del 25 de enero, todos los indicadores económicos se revisaron a la baja. Dadas las circunstancias de los intentos de Syriza por reescribir la deuda del país, es lo mejor que Grecia podría haber conseguido.

Oposición interna

En conjunto, el nuevo acuerdo es beneficioso para la economía griega. Pero Syriza fue elegido con un mandato distinto. Quería abolir el mnemonio mediante un único acto parlamentario y condonar la mayor parte de la deuda griega. El nuevo acuerdo no es ninguna de las dos cosas.

Como el nuevo acuerdo es, en realidad, una continuación del anterior, cuenta con el pleno apoyo de los partidos de la oposición que gobernaron Grecia durante los últimos cinco años. Sin embargo, no cuenta con el pleno apoyo de los miembros del partido Syriza ni de sus votantes.

En una reciente reunión crucial del comité central de Syriza, el 45 % de los miembros votó en contra del nuevo acuerdo. Esto podría explicar por qué cada vez más personas hablan de nuevas elecciones o de un referéndum. Unas nuevas elecciones, como las recientes, podrían provocar turbulencias económicas y potencialmente volver a poner a Grecia en rumbo de colisión con la eurozona.

Este artículo se publica en colaboración con The Conversation. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autor: El Dr. Gregory T. Papanikos es fundador y actual presidente del Athens Institute for Education and Research (ATINER).

Imagen: Una bandera de la Unión Europea (UE) ondea frente al monumento del Partenón, en la colina de la Acrópolis de Atenas, el 17 de junio de 2012. REUTERS/John Kolesidis.

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