La Oficina de Análisis Económico de EE. UU. publicó datos que muestran que la tasa anual de crecimiento del producto interno bruto fue del 0,2 % durante los tres primeros meses de 2015. Este resultado general ciertamente no es alentador, dado que se esperaba un crecimiento del 1 %. Pero, dada la volatilidad de las cifras y las tendencias del crecimiento del PIB durante la recuperación, deberíamos estar atentos a las alarmas, pero todavía no hacerlas sonar.
El gasto en consumo personal encabezó el crecimiento, con un aumento a una tasa del 1,9 % durante el primer trimestre. Este sector de la economía aportó 1,31 puntos porcentuales a la tasa de crecimiento general. Aunque estas cifras son positivas, representan una desaceleración con respecto al último trimestre de 2014. Durante los últimos tres meses de 2014, el gasto en consumo personal creció un 4,4 %. En el trimestre pasado, el subsector más sólido del gasto en consumo personal fue el consumo de servicios, que creció a una tasa del 2,8 % y aportó 1,26 puntos porcentuales a la tasa general de crecimiento del PIB, es decir, aproximadamente el 96 % de la contribución total del gasto en consumo personal.
Las exportaciones netas fueron el mayor lastre para el crecimiento durante el trimestre. La diferencia entre las exportaciones y las importaciones redujo la tasa general de crecimiento del PIB en 1,25 puntos porcentuales. El descenso de las exportaciones netas se debió sobre todo a una drástica caída del nivel de las exportaciones, y no a un fuerte aumento de las importaciones. Durante el trimestre, el valor ajustado por inflación de las exportaciones de bienes y servicios cayó un 7,2 %, mientras que las importaciones aumentaron un 1,8 %.
Este descenso se debe enteramente a una enorme caída de las exportaciones de bienes (un descenso del 13,3 %), mientras que las exportaciones de servicios sí aumentaron (un 7,3 %). Esta caída de las exportaciones no debería sorprender, dada la fuerte apreciación del dólar en los últimos meses. Un dólar al alza encarece los productos estadounidenses y, en igualdad de condiciones, reduce las exportaciones. En la batalla entre el petróleo barato y un dólar caro, parece que el dólar está ganando.
La inversión fija bruta también fue un lastre para el crecimiento durante el primer trimestre, restando 0,4 puntos porcentuales a la tasa general de crecimiento. La inversión en estructuras no residenciales, como edificios de oficinas, fue el mayor lastre y restó 0,44 puntos porcentuales. El gasto público también supuso un ligero lastre, al restar 0,15 puntos porcentuales, con el descenso concentrado en los gobiernos estatales y locales.
¿Deberíamos preocuparnos mucho por la débil cifra de crecimiento económico del primer trimestre de 2015? Es demasiado pronto para saberlo. Las cifras publicadas hoy son estimaciones preliminares que se revisarán dos veces antes de que tengamos una estimación definitiva. Esas revisiones podrían mostrar un primer trimestre mucho más sólido. O uno mucho más débil. Sencillamente, no lo sabemos. Además, hay algunos indicios de que los ajustes estacionales del crecimiento del PIB podrían estar subestimando el crecimiento general, como escribe el economista Justin Wolfers en The New York Times.
Al mismo tiempo, los datos sí muestran algunas señales preocupantes. Las compras finales internas privadas reales, definidas como la suma del consumo y la inversión fija, son una buena medida del impulso subyacente de la economía y permiten predecir la tasa de crecimiento del trimestre siguiente. En el primer trimestre, apenas crecieron alrededor de un 1 %, frente al 4,3 % del cuarto trimestre.
Así que todavía no podemos afirmar con certeza si debemos preocuparnos por un descenso del crecimiento. Pero quizá deberíamos prepararnos para considerar esa posibilidad.
Este artículo se publica en colaboración con The Washington Center for Equitable Growth. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autor: Nick Bunker es investigador asociado de políticas en The Washington Center for Equitable Growth.
Imagen: Se ve a los viajeros matutinos a las afueras de la Bolsa de Nueva York, el 30 de julio de 2012. REUTERS/Brendan McDermid.

