Desde el Motín del Té de Boston hasta el movimiento político moderno del mismo nombre, podría pensarse rápidamente que quejarse de los impuestos es un pasatiempo estadounidense. Pero ¿son esos sentimientos verdaderamente representativos de todos los estadounidenses? Quizá no.
Vanessa Williamson, candidata a doctora en Gobierno y Política Social en la Universidad de Harvard y beneficiaria de una subvención de Equitable Growth, busca comprender mejor las actitudes de los estadounidenses hacia los impuestos. Williamson es más conocida por su trabajo sobre el Tea Party actual y la ideología que impulsa el fenómeno. Sin embargo, en su investigación más reciente intenta captar los sentimientos de un grupo más amplio de estadounidenses. Williamson cree que, aunque existe una gran cantidad de investigación que detalla las políticas fiscales más eficientes o equitativas, ese conjunto de estudios es irrelevante si no tiene en cuenta el panorama político, moldeado en gran medida por la opinión pública.
El trabajo de Williamson es especialmente oportuno tras la última propuesta presupuestaria del presidente Obama, que aumentaría los impuestos a las personas con mayores ingresos y ampliaría los créditos fiscales para la clase media en un intento por abordar la creciente desigualdad económica. La cuestión fiscal también sigue ocupando un lugar central en los pasillos del Congreso, mientras sus miembros comienzan a elaborar el presupuesto del año fiscal 2016.
Los responsables de formular políticas de ambos lados del espectro político deben apelar al pueblo estadounidense antes de realizar cambios sustanciales en la política tributaria de Estados Unidos. Así pues, en esta era de desigualdad, ¿considera la gente que los impuestos son una inversión que vale la pena? Para encontrar una respuesta, Williamson utilizará encuestas, entrevistas y análisis de textos a fin de comprender mejor la opinión pública sobre los impuestos.
Williamson aún está recopilando datos de encuestas y entrevistas, pero su investigación preliminar muestra una tendencia interesante en las opiniones sobre los impuestos expresadas en cartas escritas a periódicos locales por personas que se identifican como «contribuyentes». Tras analizar 1.300 de esas cartas, escritas entre 2003 y 2012, Williamson descubrió que la mayoría de sus autores se describen como contribuyentes para afirmar cierto estatus. «Esta afirmación tiene un matiz democrático, pues presenta al contribuyente como una especie de “persona común”», dice Williamson, «pero también puede tener implicaciones excluyentes, ya que quienes escriben reivindican un estatus por encima del de quienes presuntamente no pagan impuestos».
Williamson observa que el 86 por ciento de esas cartas no contiene quejas sobre los impuestos. Más bien, cuestiona otras políticas que, según se percibe, están llevando al país por el camino equivocado. Solo el 38 por ciento de las cartas pide una reducción general del gasto público. Es posible que la mayoría de los estadounidenses considere que sus pagos anuales al Tío Sam son un deber democrático que les permite participar en debates más amplios sobre políticas públicas, porque tienen algo en juego en el bienestar de su país, algo de lo que muchas personas se sienten orgullosas.
Es evidente que estos resultados son preliminares y serán más útiles cuando se complementen con los demás datos de Williamson. Pero si su investigación sigue revelando tendencias similares, quizá los responsables de formular políticas deban reconocer que el sentimiento político en Estados Unidos no es totalmente contrario a los impuestos. Más bien, las personas podrían considerar el pago de impuestos un canal para participar de manera significativa en el proceso democrático.
Este artículo se publica en colaboración con el Washington Centre for Equitable Growth. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autora: Bridget Ansel es editora adjunta de publicaciones y desarrollo de Equitable Growth.
Imagen: Una mujer sostiene un conjunto de banderas de Estados Unidos. REUTERS/Robert Galbraith.


