9 cosas que nos sorprendieron en 2018, según Bill y Melinda Gates

Philanthropist and co-founder of Microsoft, Bill Gates (R) and his wife Melinda listen to the speech by French President Francois Hollande, prior to being awarded Commanders of the Legion of Honor at the Elysee Palace in Paris, France, April 21, 2017. REUTERS/Kamil Zihnioglu/Pool - RC1D4D871240
It's been an eventful year for Bill and Melinda.Image: REUTERS/Kamil Zihnioglu/Pool
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¿Cómo describiría usted 2018?

¿Fue lo que esperaba?

Probablemente diríamos que no. Desde los desastres naturales especialmente devastadores, por un lado, hasta el número récord de mujeres que se postularon a cargos electivos, por otro, 2018 nos pareció una serie de sorpresas. El mundo, visto retrospectivamente desde hoy, es muy distinto de lo que imaginábamos hace un par de años al mirar hacia el futuro.

Una ventaja de las sorpresas es que suelen ser un impulso para actuar. Pueden incomodar a las personas al darse cuenta de que las realidades del mundo no coinciden con sus expectativas. Algunas sorpresas ayudan a la gente a ver que el statu quo debe cambiar. Otras subrayan que la transformación ya está ocurriendo.

Hace veinticinco años leímos un artículo que decía que cientos de miles de niños en países pobres morían por diarrea. Esa sorpresa ayudó a cristalizar nuestros valores. Creemos en un mundo donde la innovación es para todos, donde ningún niño muera por una enfermedad que se puede prevenir. Pero lo que vimos fue un mundo todavía marcado por la desigualdad.

Ese descubrimiento fue uno de los pasos más importantes en nuestro camino hacia la filantropía. Primero nos sorprendimos, luego nos indignamos y después nos pusimos en acción.

También ha habido sorpresas positivas. Cuando empezamos a estudiar la malaria, pensábamos que el mundo nunca lograría avances reales contra la enfermedad hasta que alguien inventara una vacuna de acción prolongada. Pero gracias a los mosquiteros y otras medidas, las muertes por malaria han disminuido un 42 por ciento desde 2000.

En la carta anual de este año, destacamos nueve cosas más que nos han sorprendido en este camino. Algunas nos preocupan. Otras nos inspiran. Todas nos impulsan a actuar. Esperamos que lo mismo ocurra con ustedes, porque así es como el mundo mejora.

Bill: El mundo envejece, pero África sigue (casi) igual de joven. Suena confuso, pero tiene sentido cuando se analiza en detalle.

La edad mediana mundial está en aumento. En todas las regiones del mundo, la gente vive más tiempo. A medida que más niños llegan a la edad adulta, las mujeres tienen menos hijos que nunca. El resultado es una población mundial que avanza lentamente hacia la mediana edad.

Excepto en África. Allí la edad mediana es de apenas 18 años. En América del Norte es de 35. Y se prevé que el número de jóvenes africanos aumente en las próximas décadas.

Hay muchas razones para ello. Una es que el número anual de nacimientos está aumentando en las zonas más pobres del África subsahariana, mientras que disminuye en otras partes de África. Esto puede ser un activo o una fuente de inestabilidad. Melinda y yo creemos que las inversiones acertadas desbloquearán el enorme potencial del continente. Los jóvenes africanos darán forma no solo al futuro de sus propias comunidades, sino al del mundo entero.

Melinda: Cuando los economistas describen las condiciones en las que los países prosperan, uno de los factores que destacan es el “capital humano”, lo que equivale a decir que el futuro depende del acceso de los jóvenes a servicios de salud y educación de alta calidad. La salud y la educación son los dos motores del crecimiento económico.

Si el África subsahariana se compromete a invertir en sus jóvenes, la región podría duplicar su participación en la fuerza laboral mundial para 2050, lo que permitiría una vida mejor para cientos de millones de personas.

La educación de las niñas, en particular, es una de las fuerzas más poderosas del planeta. Las niñas educadas son más sanas. Son más prósperas. (Si todas las niñas recibieran 12 años de educación de alta calidad, los ingresos de por vida de las mujeres podrían aumentar hasta en 30 billones de dólares, cifra superior a toda la economía de Estados Unidos). Y sus familias también se benefician. Cuanta más educación tiene una mujer, mejor preparada está para criar hijos sanos. De hecho, la UNESCO estima que si todas las mujeres de los países de ingreso bajo y mediano terminaran la educación secundaria, la mortalidad infantil en esos países se reduciría aproximadamente a la mitad.

Estudiante de primaria, distrito de Solwezi, Zambia

Un auge de jóvenes africanos sanos, educados y empoderados, que impulse a las niñas en lugar de dejarlas atrás, sería el mejor indicador de progreso que puedo imaginar.

Bill: Cuando la policía utilizó los resultados de pruebas genéticas para atrapar al Golden State Killer el año pasado, la historia fue noticia en todo el mundo. Pero no es el único descubrimiento que ha surgido de las pruebas de ADN caseras. Al analizar más de 40.000 muestras enviadas voluntariamente por usuarios de 23andMe, los científicos descubrieron un posible vínculo entre el parto prematuro y seis genes, entre ellos uno que regula cómo el organismo utiliza un mineral llamado selenio.

Algunas personas tienen un gen que les impide procesar el selenio correctamente. El estudio de 23andMe (que nuestra fundación ayudó a financiar) reveló que las futuras madres portadoras de ese gen tenían más probabilidades de dar a luz antes de tiempo. Esto sugiere que el selenio desempeña un papel en la determinación del momento en que una mujer comienza el parto.

Comprender qué causa la prematuridad es sumamente importante. Quince millones de bebés nacen prematuros cada año, lo que la convierte en la principal causa de muerte en niños menores de cinco años. El parto prematuro afecta a madres de todas las regiones del mundo, aunque algunos grupos lo padecen con mayor frecuencia (de lo que hablará Melinda), y los bebés prematuros en países de ingreso bajo tienen muchas más probabilidades de morir que los de países más ricos.

Los investigadores no sabrán hasta más adelante este año cómo afecta exactamente el mineral al riesgo de parto prematuro. Pero si la relación resulta ser sustancial, el selenio podría algún día convertirse en una solución barata y sencilla para ayudar a las mujeres a prolongar su embarazo hasta el término.

Esta conexión es uno de varios avances que hemos logrado en los últimos años. Las mejores herramientas y un mayor intercambio de datos significan que por fin empezamos a entender qué hace que los bebés nazcan antes de tiempo y qué podemos hacer para que permanezcan más tiempo en el útero. Me entusiasma especialmente la prueba de sangre sencilla para detectar la prematuridad que desarrolla un equipo de Stanford. Puede indicar a una mujer cuándo dará a luz, para que pueda trabajar con su médico y reducir los riesgos.

Melinda: A pesar de todos los descubrimientos prometedores que Bill acaba de describir, lo que me parece igual de asombroso es lo poco que sabemos sobre la prematuridad. No se me ocurre otra cosa que afecte al 10 por ciento de las personas en todas las regiones del mundo y que reciba tan poca atención.

En la gran mayoría de los partos prematuros, no podemos identificar la causa, ni sabemos por qué algunos grupos de mujeres tienen más probabilidad de dar a luz antes de tiempo. Por ejemplo, es un misterio por qué las mujeres más altas tienen embarazos más largos. Y en Estados Unidos es un misterio por qué las mujeres afroamericanas dan a luz prematuramente con más frecuencia que las mujeres que emigran allí desde países africanos. Una teoría es sociocultural: que el racismo y la discriminación que han sufrido las mujeres afroamericanas a lo largo de su vida provocan un estrés que daña su salud. Otra es que la composición de microorganismos en el cuerpo de las mujeres podría ser distinta cuando se crían en el país. Simplemente no lo sabemos.

Pero hay algo que sí sabemos: la prematuridad no es binaria. Importa mucho cuán temprano nace un bebé; un bebé nacido a las 36 semanas está mucho mejor que uno nacido a las 34. Nuestro objetivo no debería ser prevenir la prematuridad de forma categórica, algo que quizá sea imposible de todos modos. Más bien, debería ser prolongar los embarazos hasta acercarlos al término para todas las mujeres. Y por fin estamos empezando a llenar los vacíos de conocimiento sobre cómo lograrlo.

Bill: Me gustaría que más personas comprendieran plenamente lo que se necesita para detener el cambio climático.

Es probable que hayan leído sobre algunos avances en la electricidad, a medida que las energías renovables se abaratan. Pero la electricidad representa solo una cuarta parte de todos los gases de efecto invernadero emitidos en el mundo.

La fabricación no va muy por detrás, con un 21 por ciento. Cuando la mayoría de la gente piensa en la manufactura, imagina productos en líneas de montaje, pero también incluye los materiales utilizados en los edificios. Producir cemento y acero requiere grandes cantidades de energía procedente de combustibles fósiles, y los procesos implicados liberan carbono como subproducto.

A medida que la población urbana siga creciendo en las próximas décadas, se espera que el parque edificado mundial se duplique para 2060, lo que equivale a añadir una ciudad como Nueva York cada mes hasta entonces. Eso supone mucho cemento y acero. Debemos encontrar la manera de producirlos sin agravar el cambio climático.

La fabricación no es el único gran emisor. La agricultura representa el 24 por ciento de los gases de efecto invernadero. Eso incluye al ganado, que emite metano cuando eructa y expulsa gases. (Una sorpresa personal para mí: nunca pensé que escribiría seriamente sobre los gases del ganado bovino.)

El punto más importante es que, si queremos resolver el cambio climático, debemos llegar a emisiones casi nulas en todo lo que lo provoca: agricultura, electricidad, fabricación, transporte y edificios. Llamo a estos cinco ámbitos los grandes desafíos del cambio climático.

No es realista pensar que la gente dejará simplemente de usar fertilizantes, operar buques de carga, construir oficinas o volar en avión. Tampoco es justo pedir a los países en desarrollo que frenen su crecimiento en beneficio de todos los demás. Por ejemplo, para muchas personas en países de ingreso bajo y mediano, el ganado es una fuente esencial de ingresos y nutrientes.

Parte de la solución consiste en invertir en innovación en los cinco sectores para poder hacer estas cosas sin destruir el clima. Necesitamos inventos revolucionarios en cada uno de los grandes desafíos.

Puedo informar de algunos avances. La Comisión Europea se comprometió recientemente a invertir en investigación y desarrollo en los cinco ámbitos. Y el fondo privado de 1.000 millones de dólares en el que participo, Breakthrough Energy Ventures, utiliza los cinco grandes desafíos para orientar todas sus inversiones en empresas de energía limpia. (Mi trabajo en BEV es independiente de lo que hace nuestra fundación para ayudar a los agricultores a adaptarse al cambio climático.)

Pero debemos hacer un trabajo mucho mejor para informar a la gente sobre estos desafíos. Ayudaría que la cobertura mediática reflejara la amplitud del problema. Los paneles solares son excelentes, pero también deberíamos escuchar hablar de camiones, cemento y los gases del ganado.

Bill: Dedico gran parte de mi día a estudiar datos sobre salud y desarrollo. Me sorprende lo poco que sabemos sobre mujeres y niñas. Creo que la razón principal es que creamos una división artificial en la que algunos temas son “de mujeres” y otros no, y los temas de mujeres no reciben tanto estudio en profundidad. Eso frena el progreso de todos. No se puede mejorar la situación si no se sabe qué ocurre con la mitad de la población. No hay buena razón para ello, sobre todo ahora que la tecnología facilita mucho más la recopilación de datos.

Melinda: ¿Cuánto ingreso obtuvieron las mujeres de países en desarrollo el año pasado? ¿Cuánta propiedad poseen? ¿Cuántas horas más dedican las niñas a las tareas del hogar que los niños?

No lo sé. Tampoco lo sabe nadie más. Simplemente, los datos no existen.

Bill y yo podríamos dedicar fácilmente toda nuestra carta anual a hablar del papel que desempeñan los datos para impulsar el progreso de las personas más pobres del mundo. Los datos conducen a mejores decisiones y mejores políticas. Nos ayudan a fijar objetivos y medir avances. Permiten la defensa de causas y la rendición de cuentas.

Por eso la falta de datos sobre la vida de las mujeres y las niñas es tan perjudicial. Dificulta ayudarlas a mejorar sus vidas.

El problema no es solo que algunas mujeres no figuren en absoluto en los registros. También que los datos que sí tenemos, de los que dependen los responsables de políticas, son deficientes. Incluso podría calificarse de sexistas. Nos gusta pensar que los datos son objetivos, pero las respuestas que obtenemos suelen estar determinadas por las preguntas que formulamos. Cuando esas preguntas están sesgadas, los datos también lo están.

Por ejemplo, los escasos datos que tenemos sobre las mujeres en países en desarrollo se refieren sobre todo a su salud reproductiva, porque en lugares donde el papel principal de la mujer en la sociedad es ser esposa y madre, eso es lo que los investigadores tienden a estudiar. Pero no tenemos idea de cuánto gana la mayoría de estas mujeres ni qué posee, porque, en muchos países, los ingresos y los activos se contabilizan por hogar. Como se considera que el marido es el cabeza de familia, todo lo que aporta una mujer casada se le atribuye a él.

Cuando los únicos datos disponibles son tan defectuosos, es fácil subestimar la actividad económica de las mujeres y difícil medir si su situación económica está mejorando.

Hace tres años, nuestra fundación hizo una gran inversión para empezar a cubrir algunas de estas lagunas de datos. Formamos parte de una red de organizaciones que trabajan para acelerar una revolución de datos de género, desde dotar a los recopiladores de datos de nuevas herramientas y formación hasta desglosar los conjuntos de datos existentes por género para extraer información valiosa.

Este trabajo de recopilar y analizar datos puede sonar, seamos sinceros, aburrido. Pero lo que no es aburrido es usar los datos para empoderar a millones de mujeres y niñas.

Hace unos años, cuando estuve en Kenia, una recopiladora de datos llamada Christine me permitió acompañarla mientras visitaba casa por casa a mujeres de una de las zonas más pobres de Nairobi para realizar encuestas. Me contó que muchas de las mujeres a las que conoce gracias a este trabajo nunca antes les habían hecho preguntas sobre sus vidas. Christine dice que cuando llama a la puerta de una mujer y le explica que está allí para conocerla mejor, le transmite el mensaje de que importa, de que alguien se preocupa por ella.

Creo que su punto de vista es muy poderoso. Lo que decidimos medir refleja lo que la sociedad valora. Por eso, cuando se trata de comprender la vida de las mujeres y las niñas, el mundo no puede aceptar el “no lo sé” como respuesta.

Melinda: Hace dos otoños, Bill y yo pasamos una tarde en una prisión estatal de Georgia. Fuimos allí para conocer mejor la relación entre la pobreza y el encarcelamiento masivo. (Como escribimos en la carta del año pasado, nuestra fundación está empezando a ampliar su trabajo en Estados Unidos más allá de nuestras inversiones en educación pública, por lo que hemos estudiado la pobreza en el país desde muchos ángulos.)

Lo más memorable del día fue una conversación con un pequeño grupo de reclusos. Si teníamos alguna idea preconcebida de cómo sería un delincuente violento, los hombres que conocimos no encajaban en ella. Durante nuestro tiempo juntos, fueron divertidos, amables y reflexivos.

Hablamos de sus planes para la vida después de la liberación y de las circunstancias que los llevaron a sus condenas. Aunque no entramos en detalles sobre sus delitos (algunos de ellos eran graves delitos violentos), la mayoría dijo considerarse en general buenas personas que se juntaron con un mal grupo y, en un momento de ofuscación, hicieron algo terrible. Asumen la responsabilidad de lo ocurrido y, si pudieran volver atrás, actuarían de otra manera. Pero en el momento decisivo, su decisión fue la equivocada.

Cada día hay jóvenes en todo el país que se encuentran en situaciones similares: interacciones de alto riesgo que podrían volverse violentas o mortales. Un creciente cuerpo de investigación sugiere que las intervenciones que trabajan con jóvenes para mejorar su control de impulsos pueden ayudarles a afrontar estas situaciones de forma más segura, manteniéndolos en la escuela y alejados de los problemas. Ahí es donde entran programas como Becoming a Man.

BAM ayuda a jóvenes de barrios con mucha delincuencia y actividad de pandillas a explorar sus emociones y perfeccionar sus habilidades para tomar decisiones. Ha atraído mucha atención por sus resultados: un estudio de la Universidad de Chicago encontró que BAM reduce casi a la mitad las detenciones por delitos violentos de sus participantes.

El año pasado, Bill pasó tiempo con BAM y se unió a un pequeño grupo de estudiantes de secundaria para una reunión. Cuando llegó a casa, enseguida noté cuánto le había conmovido la experiencia. “No solo vi un círculo de BAM”, me dijo. “Participé en él.”

Bill: Supe de BAM porque nuestra fundación está empezando a invertir en programas que ayudan a los niños en su desarrollo social y emocional. Me sorprendió que su enfoque pudiera ser tan eficaz, y quise verlo en acción. No tenía idea de lo conmovedor que sería.

Asistí a una de las pequeñas reuniones que los estudiantes del programa tienen con un consejero dos veces por semana. Después de que los estudiantes me pidieran unirme (hay que ser invitado formalmente por el grupo), me senté en círculo con cinco jóvenes, una mezcla de estudiantes de segundo y tercer año de secundaria. Comenzaron dando una vuelta al círculo y permitiendo que cada persona compartiera algo sobre el tema del día. Cuando estuve allí, el tema era la ira. ¿Cuándo fue la última vez que se enojó? ¿Cómo lo manejó y qué podría haber hecho de otra manera?

Aunque algunos de los chicos hablaron de frustraciones típicas de la adolescencia (un profesor los trataba injustamente o se morían una y otra vez en un videojuego), otros tenían historias trágicas. Uno acababa de ver a un familiar ir a la cárcel. Otro habló de un amigo al que habían disparado. (Omito algunos detalles de la visita para preservar la confidencialidad de los participantes.)

Cuando me tocó el turno, mi respuesta no fue como la de los demás. Hablé de enojarme en una reunión donde supe que el número de casos de polio estaba aumentando. Tengo la suerte de poder preocuparme por problemas así. Lo que inquietaba a los jóvenes del círculo ese día estaba mucho más cerca de casa. La polio apenas figuraba entre sus principales preocupaciones, y entiendo por qué.

Pero, aunque las circunstancias eran muy distintas, aprender a manejar la ira fue algo con lo que todos nos identificamos. Es una habilidad vital importante, parte de llegar a ser un adulto maduro. Cuando crecía, si creía que mis padres eran injustos, podía ser bastante duro con ellos. Cuando trabajaba en Microsoft, era exigente con las personas con las que colaboraba. Parte de eso nos ayudó a tener éxito, pero estoy seguro de que algo fue excesivo.

Por eso fue inspirador ver a estos jóvenes, en circunstancias tan difíciles, trabajar en esta habilidad mucho antes de lo que yo lo hice. Participaban profundamente en la conversación, haciéndose entre ellos preguntas de seguimiento reflexivas. Afrontaban grandes desafíos con una resiliencia admirable.

Al terminar la sesión, me quedé un rato a charlar. Nos tomamos selfis y bromeamos sobre el debate entre Xbox y PlayStation. (Dije que somos una familia de Xbox, lo que no sorprendió a nadie.)

Este grupo BAM llevaba un año reunido, y se notaba. Me conmovió el respeto que se tenían y la intimidad que se permitían. Salí pensando: así debería sentirse cada aula del mundo.

Melinda: El nacionalismo es una palabra que escuchamos cada vez con más frecuencia en estos días. También es una de las palabras más cargadas de la política del siglo XXI. Aunque ha llegado a significar cosas distintas para diferentes personas (y a tener connotaciones e insinuaciones distintas), en esencia el nacionalismo es la creencia de que la primera obligación de un país es consigo mismo. Hay un elemento de eso con el que creo que muchos estaríamos de acuerdo.

Bill y yo amamos a nuestro país. Creemos en lo que representa. Estamos de acuerdo en que nuestros líderes tienen el deber de protegerlo. Y por todas esas razones, consideramos que la participación global es un deber patriótico.

No estamos solos. Quizá recuerden que, en las dos ocasiones en que la Casa Blanca amenazó con recortes severos en el presupuesto de ayuda exterior de Estados Unidos, algunas de las voces de protesta más enérgicas procedieron de miembros del Congreso y de líderes militares estadounidenses, que sostuvieron que estas inversiones son vitales para proteger los intereses estadounidenses.

La razón por la que países como Estados Unidos invierten en ayuda exterior es que aumenta la estabilidad en el extranjero y la seguridad en casa. Fortalecer los sistemas de salud en el exterior reduce la probabilidad de que un patógeno mortal como el ébola se convierta en una epidemia mundial. Y garantizar que todos los padres, en todas partes, tengan la oportunidad de criar hijos seguros, educados y sanos hace menos probable que emprendan viajes desesperados en busca de una vida mejor en otro lugar.

Poner primero a su país no exige en absoluto dar la espalda al resto del mundo. Si acaso, ocurre lo contrario.

Bill: Vamos a defender esta postura una y otra vez en los próximos años, porque este es un momento crucial para la salud mundial, y el enfoque de ir solo que describió Melinda podría provocar un revés importante.

En 2019, los gobiernos deberán volver a comprometerse con la financiación del Fondo Mundial, una de las mayores iniciativas de salud del mundo. Y Gavi, la Alianza para las Vacunas, deberá recaudar fondos en 2020.

Es difícil exagerar el bien que han hecho estos proyectos en el mundo. Desde 2002, año en que se creó para combatir el sida, la tuberculosis y la malaria, el Fondo Mundial y sus socios han salvado 27 millones de vidas. Desde 2000, Gavi ha proporcionado vacunas básicas a más de 690 millones de niños. Eso equivale a vacunar a casi todas las personas de Europa.

Para mí, estos resultados son asombrosos. Demuestran lo que es posible cuando actuamos según la idea de que todos tenemos un interés en la salud y el bienestar de los más pobres. También es increíblemente rentable: los países ricos destinan alrededor del 0,1 por ciento de sus presupuestos a la ayuda sanitaria.

Pero me preocupa que los países ricos se vuelquen hacia dentro y adopten una visión tan limitada de su propio interés que decidan que estos esfuerzos no valen el costo. O que, aunque todos coincidan en principio en que la ayuda es importante, estén tan polarizados que sus lealtades políticas les impidan actuar.

Eso sería un desastre. Hoy más de 17 millones de personas que viven con el VIH reciben medicamentos del Fondo Mundial. Sin él, morirán.

Esa es una de las razones por las que Melinda y yo siempre hablamos de historias de éxito. En un momento en que las nuevas indignaciones parecen dominar los titulares cada día, queremos seguir recordando que la vida está mejorando para millones de personas en los países más pobres del mundo, gracias en parte a inversiones inteligentes en salud. Aunque solo le importe el bienestar de sus conciudadanos, estas inversiones son sin duda acertadas. El progreso beneficia a todos.

Bill: Hace casi ocho años, Melinda y yo retamos a ingenieros y científicos de todo el mundo a reinventar el inodoro. Más de 2000 millones de personas en todo el mundo carecen de acceso a un inodoro digno. Sus excrementos suelen acabar en el medio ambiente sin tratar, lo que causa la muerte de casi 800 niños cada día. Y exportar soluciones de saneamiento de los países ricos no es una opción, porque requieren sistemas de alcantarillado demasiado caros de construir y que necesitan mucha agua.

El año pasado organizamos una feria de inodoros en Pekín, donde pude ver de cerca varios inodoros de nueva generación en persona e incluso compartí el escenario con un vaso de precipitados lleno de heces humanas.

Varias empresas están listas para el mercado. Sus inventos cumplen casi todos los requisitos: eliminan patógenos, pueden seguir el ritmo de las necesidades de las zonas urbanas de rápido crecimiento y no requieren infraestructura de alcantarillado, fuentes de agua externas ni electricidad continua para funcionar. El único aspecto en el que actualmente se quedan cortos es el coste, por lo que nuestra fundación está invirtiendo en más I+D para ayudar a que sean asequibles para los más pobres.

Entonces, ¿cómo son los inodoros de la próxima generación? A primera vista, no tan diferentes. No se parecen exactamente a algo salido de una novela de ciencia ficción.

La verdadera magia ocurre fuera de la vista. A diferencia de los inodoros actuales, los del futuro son autónomos. Son, esencialmente, pequeñas plantas de tratamiento capaces de eliminar patógenos y de hacer que los residuos sean seguros por sí mismos. Muchos de ellos incluso convierten las heces y la orina humanas en subproductos útiles, como fertilizante para cultivos y agua para lavarse las manos.

Puede que no sean las innovaciones más atractivas del mundo, pero los inodoros del futuro salvarán millones de vidas.

Melinda: También mejorarán la vida, especialmente la de las mujeres y las niñas. Vivir sin inodoro es difícil para cualquiera, pero suelen ser las mujeres y las niñas quienes más sufren.

Bill y yo hemos conocido a mujeres que han sufrido daños renales por aguantar la orina toda la noche para evitar un arriesgado viaje a instalaciones públicas peligrosas. Hemos conocido a otras cuyo único lugar para defecar es un campo abierto, por lo que restringen su ingesta de alimentos durante todo el día y esperan a que caiga la noche para aliviarse con cierta privacidad. También existen algunas evidencias cualitativas que sugieren que las niñas tienen más probabilidades de faltar a clase durante la menstruación cuando su escuela no dispone de un inodoro digno. (Cuando se conoce lo arraigado que sigue estando el estigma en torno a la menstruación en muchos lugares, se entiende por qué alguien preferiría quedarse atrasada en sus estudios o perder un salario antes que arriesgarse a la humillación).

Si eres como yo, supongo que los inodoros no son tu tema de conversación favorito. Pero si te importa que las niñas sigan yendo a la escuela, que aumente la participación económica de las mujeres y que se las proteja de la violencia, entonces debemos estar dispuestos a hablar de inodoros.

Bill: He leído más libros de texto de los que me corresponden. Pero es una forma bastante limitada de aprender algo. Incluso el mejor texto no puede determinar qué conceptos entiendes y cuáles necesitas reforzar. Desde luego, no puede decirle a tu profesor lo bien que comprendiste la lectura asignada anoche.

Pero ahora, gracias al software, el libro de texto independiente se está convirtiendo en algo del pasado. Supongamos que estás cursando álgebra en el instituto. En lugar de limitarte a leer un capítulo sobre la resolución de ecuaciones, puedes consultar el texto en línea, ver un vídeo muy atractivo que te muestra cómo se hace y jugar a un juego que refuerza los conceptos. Después resuelves algunos problemas en línea, y el software genera nuevas preguntas de examen para centrarse en las ideas que no acabas de entender.

Todo esto complementa lo que hacen los profesores, no los sustituye. Tu profesor recibe un informe detallado que muestra lo que leíste y viste, qué problemas resolviste correctamente e incorrectamente y las áreas en las que necesitas más ayuda. Cuando llegas a clase al día siguiente, ella cuenta con una gran cantidad de información y sugerencias específicas para ayudarla a aprovechar al máximo el tiempo que pasa contigo.

Cuando les hablé de este tipo de software en cartas anteriores, era sobre todo una especulación. Pero ahora puedo informar de que estas herramientas se han adoptado en miles de aulas de Estados Unidos, desde preescolar hasta secundaria. Zearn, i-Ready y LearnZillion son ejemplos de currículos digitales utilizados por estudiantes y profesores de todo Estados Unidos. Más de 3000 escuelas están impartiendo un curso digital gratuito que yo financio, llamado Big History, que utiliza software para ofrecer a los estudiantes retroalimentación inmediata sobre sus trabajos escritos.

¿Qué viene después? El mismo ciclo básico que se sigue con todo el software: recabar mucha retroalimentación sobre los productos existentes, reunir datos sobre lo que funciona y mejorarlos. Este ciclo está cobrando impulso a medida que más estados y distritos confían en el uso de currículos digitales en sus escuelas. Espero que este impulso creciente inspire a los grandes editores de libros de texto, que han tardado en ofrecer este tipo de herramientas.

Mientras tanto, no he oído a nadie que eche de menos sus pesados y caros libros de texto.

Melinda: Además de adaptarse a lo que saben los estudiantes, estas herramientas en línea también facilitan un nuevo enfoque de la enseñanza y el aprendizaje que se adapta a quiénes son esos estudiantes.

En 2019, el estudiante universitario típico ya no es el estudiante estereotipado que vive en una residencia y se gradúa en cuatro años tras algunas vacaciones de primavera en un lugar cálido. Casi la mitad de los estudiantes universitarios actuales tiene 25 años o más; más de la mitad tiene trabajo; más de una cuarta parte tiene hijos propios.

Estos estudiantes “no tradicionales” a menudo no tienen el tiempo ni los recursos para desenvolverse eficazmente en un entorno de aprendizaje ineficiente e inflexible, diseñado para satisfacer las necesidades de otras personas. Esa es una gran razón por la que dos de cada cinco estudiantes que se matriculan en la educación superior abandonan temporalmente o dejan los estudios por completo.

Las herramientas de aprendizaje digital pueden ayudar a los estudiantes a afrontar estos retos, haciendo que la universidad sea más asequible, más cómoda y más eficaz.

Un estudio descubrió que el uso de cursos abiertos ahorraba a los estudiantes una media de entre 66 y 121 dólares por curso. (Durante un año académico, esa cifra puede sumar 1000 dólares, lo que puede marcar la diferencia entre seguir estudiando o tener que abandonar). Otro concluyó que los estudiantes que utilizaron herramientas de aprendizaje digital en asignaturas introductorias obtuvieron mejores calificaciones que los estudiantes que aprendieron de la forma tradicional. Y, por supuesto, esos estudiantes tenían mucha más flexibilidad. No tener que acudir a un aula física a una hora concreta marca una gran diferencia para los estudiantes que compaginan los estudios con el trabajo y la crianza de sus hijos.

En resumen, los estudiantes gastan menos en clases más cómodas en las que obtienen mejores resultados. En definitiva, ya disponemos de las herramientas para rediseñar la educación superior de forma que responda a las necesidades de los estudiantes de hoy.

Melinda: En los países ricos, los teléfonos móviles facilitan hacer cosas que ya hacíamos: enviar correos electrónicos en lugar de cartas, orientarnos sin pelearnos con un mapa, pedir un taxi sin esperar bajo la lluvia. Pero para las mujeres más marginadas del mundo, un teléfono móvil no solo hace más cómoda su vida anterior; puede ayudarlas a construir una vida completamente nueva. Esto se debe a que la conectividad es una solución a la marginación.

Si eres una mujer que nunca ha entrado en un banco, la banca móvil te ofrece un punto de apoyo en la economía formal y una oportunidad de independencia financiera. Si se espera que te ocupes de todas las tareas de cocina, limpieza y crianza, tu potencial de ingresos mejora notablemente a medida que ganas oportunidades de conectar con clientes, formación y organizaciones profesionales, todo desde tu casa. Si te preocupa el estigma que encontrarás al pedir anticonceptivos en tu centro de salud local, una plataforma de comercio electrónico con entregas puede ayudarte a recuperar el control sobre tu cuerpo y tu futuro.

En otras palabras, las mujeres no solo utilizan sus teléfonos móviles para acceder a servicios y oportunidades. Los usan para cambiar las normas sociales y desafiar las estructuras de poder que perpetúan la desigualdad de género.

Ketteline Pierre, estudiante de secundaria en Haití, envía mensajes de texto a sus amigas.

El problema es que la brecha de género, tanto en la propiedad de teléfonos móviles como en el uso de internet móvil, sigue siendo significativa. Un estudio reciente realizado en diez países de África, Asia y Sudamérica reveló que, independientemente de su edad, nivel educativo, riqueza o lugar de residencia, las mujeres tienen casi un 40 por ciento menos de probabilidades que los hombres de haber utilizado internet.

Existen muchas razones que explican esta brecha. El coste, la alfabetización (tanto digital como de otro tipo) y las normas sociales son tres de las principales. En respuesta, las compañías de telefonía móvil, deseosas de entrar en este mercado, están creando estrategias empresariales dirigidas a clientas. En Kenia y Nigeria, los programas de género y desarrollo están poniendo un nuevo énfasis en enseñar a las mujeres habilidades de alfabetización digital. Nos hemos asociado con una iniciativa de la Escuela Kennedy de Harvard para empezar a probar soluciones a la barrera de las normas sociales.

Cuando pienso en por qué es tan importante que más mujeres tengan teléfonos móviles, pienso en Nikmah, una mujer que conocí en Indonesia el pasado octubre. Nikmah me contó que durante años intentó mantener a sus tres hijos vendiendo verduras, pero nunca logró llegar a fin de mes. Su situación se volvió aún más insostenible después de que tuvo que huir de un marido abusivo.

Hoy, Nikmah es una de los más de un millón de indonesios que se ganan la vida gracias a Go-Jek, una popular plataforma móvil de viajes, entregas de comida y otros servicios. La aplicación la conecta con un flujo constante de clientes e ingresos, y cobra a través de una cuenta bancaria móvil, por lo que tiene control total sobre el dinero que gana. Ahora puede permitirse mantener a sus hijos sin depender de un hombre que la maltrata. Y, a través de su teléfono, ha formado una red con otras prestadoras de servicios, que juntan sus ahorros para apoyarse mutuamente en caso de accidentes o emergencias de salud.

Conversando sobre el poder de la tecnología móvil con mujeres que conducen para GO-JEK, una plataforma tecnológica que ofrece transporte y otros servicios bajo demanda en Indonesia.

Nikmah me dijo: “La vida es como una rueda. A veces estás abajo, a veces arriba”. Para mujeres como ella, que han pasado gran parte de su vida atrapadas en la parte inferior, la tecnología móvil crea nuevas oportunidades para luchar contra la desigualdad y salir adelante. Podemos ayudar a las mujeres a aprovechar estas oportunidades asegurando que la desigualdad no les impida, en primer lugar, acceder a la tecnología.

Una última sorpresa (quizá)

Hoy en día nos preguntan con frecuencia si seguimos siendo optimistas sobre el futuro. Respondemos: por supuesto. Una razón es que creemos en el poder de la innovación. Pero una razón aún mayor es que hemos visto de primera mano que, por cada desafío del que hemos escrito en esta carta, hay personas que dedican sus ideas, sus recursos e incluso sus vidas a resolverlos.

Cuando nos sentimos abrumados por los titulares negativos, nos recordamos que ninguno de nosotros tiene derecho a quedarse de brazos cruzados esperando que el mundo siga mejorando. Tenemos la responsabilidad de hacer todo lo posible para empujarlo en esa dirección.

De este modo, hemos comprobado que el optimismo puede ser una poderosa llamada a la acción. Y tiene un efecto multiplicador: cuantos más optimistas trabajen por un futuro mejor, más razones habrá para ser optimistas.

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