Contrariamente a la creencia popular, los países del África subsahariana están más estrechamente vinculados que nunca, gracias al aumento del comercio entre ellos y a las remesas: el dinero que las personas envían a sus hogares cuando trabajan en otro país.
Nuestro nuevo estudio muestra que los vínculos más estrechos exponen a los países a la buena y a la mala fortuna de los demás. Las grandes economías en auge impulsan el crecimiento de sus socios al demandar más de sus bienes, y porque las personas que trabajan en una economía en auge enviarán más remesas a sus hogares. Las recesiones en un país afectan a otro por los mismos medios. Por tanto, los vínculos económicos más estrechos también plantean desafíos.
Encontramos que el comercio es el canal más fuerte en lo que respecta al impacto sobre el crecimiento.
El comercio y las remesas impulsan vínculos más estrechos
La integración entre las economías del África subsahariana se ha incrementado sobre todo a través del comercio. En 1980, las exportaciones regionales equivalían solo al 6 por ciento de las exportaciones totales, pero en 2016 habían subido al 20 por ciento.
Esto hace que el grado de integración regional en el África subsahariana sea tan alto como en cualquier otra región emergente y en desarrollo del mundo. Es el resultado del mayor crecimiento de la región en relación con el resto del mundo, de la reducción de los aranceles y de unas instituciones y una política económica más sólidas que en el pasado, en todo el continente.
Sin embargo, la mayor parte de este comercio se produce dentro de las subregiones, y no entre ellas, es decir, en grupos más pequeños de países geográficamente cercanos dentro del África subsahariana. Por ejemplo, los cinco países que integran la Unión Aduanera del África Austral, Botsuana, Lesoto, Namibia, Sudáfrica y Suazilandia, representan el 50 por ciento del comercio total del África subsahariana.
La integración dentro de la región también ha aumentado gracias a los salarios que envían a sus hogares los trabajadores que viven en otro país. En 2015, estos ascendieron a unos US$11,5 mil millones.
El total de remesas hacia el África subsahariana se ha mantenido en gran medida estable como porcentaje del PIB durante los últimos diez años, pero su composición ha cambiado. En 2015, los flujos de remesas intrarregionales representaban un tercio del total de remesas. Al igual que con el comercio, los flujos de remesas intrarregionales son elevados según los estándares mundiales, alrededor del 0,6 por ciento del PIB, y superiores a los de Asia emergente y en desarrollo, Europa y las Américas, que están todos por debajo del 0,3 por ciento del PIB.
Los avances en la tecnología financiera, en particular la banca móvil, reducen de manera continua el costo del envío de remesas. Aunque los costos de las remesas se ven menos afectados por la distancia que los costos comerciales, los flujos de remesas se producen en su mayoría dentro de la subregión. Camerún, en África Central, Costa de Marfil y Ghana, en el oeste, Sudáfrica, en el sur, y, en cierta medida, Kenia, en el este, son grandes fuentes de remesas para el continente.
Impacto en el crecimiento
Encontramos que el comercio es el canal más fuerte en lo que respecta al impacto sobre el crecimiento. Estimamos que un aumento del 1 por ciento en la tasa de crecimiento ponderada de los socios intrarregionales se asocia con un incremento de 0,11 en el crecimiento interno.
Demostramos que las economías más grandes de la región, como Nigeria y Sudáfrica, que actualmente registran un crecimiento lento y débil, repercuten en los países más expuestos a ellas a través de una menor demanda de bienes comerciables y de una reducción de los flujos de remesas.
Por el contrario, las economías de crecimiento rápido, como Costa de Marfil y Kenia, impulsarán a otras economías del oeste y del este de África, respectivamente, con un mayor crecimiento derivado del aumento de la demanda de bienes comerciables y de mayores entradas de remesas.
Impulsar aún más la integración
La integración del África subsahariana ha alcanzado los niveles de otras regiones emergentes y en desarrollo, pero aún existe un enorme potencial de mejora, especialmente entre subregiones. Los países pueden:
Reducir las barreras arancelarias y no arancelarias, por ejemplo mediante la reducción de las cargas administrativas y la mejora de la facilidad para hacer negocios, incluida la ratificación amplia y la aplicación del Acuerdo Continental de Libre Comercio Africano.Priorizar el desarrollo de infraestructuras, en los países que tengan margen en sus presupuestos, para facilitar el comercio entre países y entre subregiones.
Además, para hacer frente a los mayores riesgos que plantean los vínculos más estrechos, los países también pueden:
Diversificar sus economías mediantela transformación estructuraly la diversificación de las exportaciones, aprovechando su ventaja comparativa.Garantizar que existan políticas para supervisar y, cuando sea necesario, regular el comercio transfronterizo de bienes y servicios, incluidos procedimientos aduaneros y fronterizos eficaces y eficientes.
En los próximos años, una mayor integración en el continente africano, incluido el aprovechamiento del acuerdo continental de libre comercio, es una señal alentadora de desarrollo.
Significa una base más amplia para que las empresas se expandan y más oportunidades de empleo para los trabajadores. A través de estos canales, la integración tiene el potencial de impulsar significativamente el crecimiento a medio plazo, fomentar la estabilidad y reducir las preocupaciones sobre la sostenibilidad de la deuda de muchos países.
La región actúa de forma más colectiva, lo que supone mayores posibilidades de hacer crecer todas sus economías.





