En un momento en que la economía mundial entra en una era de crecimiento lento, los viajes y el turismo son uno de los pocos sectores capaces de generar un estímulo inmediato y de amplio alcance.
El turismo es también uno de los motores más poderosos de prosperidad compartida en el mundo, con un 80 % de su valor económico destinado a las pymes y a las comunidades locales.
Arabia Saudita demuestra cómo el turismo, cuando se trata como infraestructura económica esencial, puede generar estabilidad, diversificación y valor compartido a gran escala.
La economía mundial entra en un periodo caracterizado por un crecimiento más lento, mayores presiones fiscales y una volatilidad persistente. En 2026, se prevé que el PIB mundial crezca solo un 3,1 % anual – la perspectiva a medio plazo más débil en décadas – mientras la deuda pública mundial está en camino de superar el 100 % en 2029. Además, el crecimiento del comercio sigue siendo moderado, con un 2,6 %, muy por debajo de los niveles históricos.
En este contexto, la industria de los viajes y el turismo suele estar subestimada. Sin embargo, es uno de los pocos sectores capaces de generar un estímulo inmediato y de amplio alcance. Ha demostrado reiteradamente su resiliencia, recuperándose más rápido que la mayoría de las industrias tras grandes crisis, y actúa como un estabilizador anticíclico que absorbe a los trabajadores desplazados por la automatización y por los cambios económicos estructurales.
De forma crucial, el turismo no es solo un amortiguador macroeconómico; es uno de los motores más poderosos de prosperidad compartida en el mundo. Hasta el 80 % del valor económico del sector fluye directamente hacia las pequeñas y medianas empresas (pymes) y las comunidades locales, lo que lo convierte en uno de los sectores más inclusivos del mundo. Pocos sectores distribuyen las oportunidades tan ampliamente o con tanta rapidez entre regiones y niveles de ingreso.
Con mercados laborales que enfrentan un déficit previsto de 43 millones de trabajadores en el turismo aun cuando el sector se prepara para crear 91 millones de nuevos empleos para 2035, el turismo se ha vuelto esencial para los países que buscan generar oportunidades para los jóvenes, las mujeres y los trabajadores desplazados. En una era de restricciones fiscales y presión social, esta capacidad de absorción laboral es importante.
En un momento en que el 60 % de las personas en economías avanzadas considera que la desigualdad está aumentando, el turismo también fortalece la cohesión social. Ofrece una de las plataformas más duraderas de la humanidad para la comprensión cultural y la diplomacia blanda, facilitando interacciones cotidianas que humanizan las diferencias y sostienen el diálogo más allá de las fronteras.
La tecnología, clave para impulsar la productividad del turismo
A medida que el sector de los viajes y el turismo crece en escala y complejidad, la tecnología se convierte en un elemento central para sostener su contribución económica y social. La digitalización y la inteligencia artificial (IA) pueden generar ganancias de productividad del 15-40 % en todas las industrias, ayudando a hacer frente a la escasez crónica de mano de obra y a mejorar la calidad del servicio y la eficiencia operativa.
En la práctica, esto implica utilizar la IA para anticipar la demanda, gestionar los flujos de personas y optimizar el despliegue de la fuerza laboral, mientras que la identidad digital, la biometría y los sistemas de visado electrónico reducen las fricciones sin comprometer la seguridad. Al eliminar ineficiencias en los trámites y la logística, la tecnología libera el talento humano para centrarse en lo que más importa en el turismo: la hospitalidad, la narración de historias y las experiencias significativas.
Con más del 70 % de los viajeros que ahora esperan viajes sin fricciones, con trayectos habilitados por biometría, frente a menos del 30 % de los aeropuertos que las ofrecen, la oportunidad de reducir las fricciones y potenciar la experiencia humana es significativa. Cuando se despliega de forma responsable, la tecnología no reemplaza la dimensión humana del turismo; la hace posible.
Sin embargo, la tecnología por sí sola no es suficiente. Aprovechar todo el potencial del sector exige cerrar la brecha de infraestructura e inversión. Hoy en día, cerca del 12 % de la inversión mundial en turismo llega a los destinos emergentes y secundarios, a pesar de que estas regiones representan más de la mitad del potencial de crecimiento mundial.
No se trata de un problema de demanda, sino de un desafío de preparación y asignación de riesgos, en el que el capital sigue a la previsibilidad, la gobernanza y la planificación a largo plazo, y no solo a la promoción. Las finanzas combinadas, las asociaciones público-privadas y las herramientas innovadoras de mitigación de riesgos serán fundamentales para movilizar capital allí donde más se necesita.
Arabia Saudita muestra por qué invertir en turismo es clave
Arabia Saudita demuestra cómo el turismo, cuando se trata como infraestructura económica esencial, puede generar estabilidad, diversificación y valor compartido a gran escala. En 2024, el Reino recibió más de 115 millones de turistas, tanto nacionales como internacionales, superando su objetivo original de visitas para 2030 con siete años de anticipación. Respaldado por un entorno empresarial favorable, una sólida promoción global y reformas políticas con visión de futuro, Arabia Saudita está destinando cientos de miles de millones de dólares a destinos regenerativos y con raíces culturales, diseñados para la competitividad a largo plazo y no para el volumen a corto plazo.
En el marco de Visión 2030, este compromiso se extiende a hasta 800 000 millones de dólares en inversiones relacionadas con el turismo en 2030, que abarcan la conectividad aérea, el desarrollo de destinos, las plataformas digitales y el capital humano. Los resultados ya son tangibles: en 2024, el empleo en el turismo superó el millón de puestos de trabajo, lo que ayuda a absorber a los nuevos participantes del mercado laboral y, al mismo tiempo, impulsa el crecimiento de las pymes y la diversificación económica regional. Es importante señalar que este enfoque no se basa solo en la escala, sino en demostrar cómo el turismo puede diseñarse intencionadamente como infraestructura económica transferible entre regiones y etapas de desarrollo.
Destinos emblemáticos como AlUla, Diriyah y el mar Rojo ilustran cómo un diseño deliberado de los destinos puede generar beneficios de amplio alcance. En AlUla, la restauración patrimonial a gran escala ha convertido la cultura en un activo económico vivo. Dar prioridad a las cadenas de suministro locales, a los artesanos, a los guías y a las pequeñas empresas ha permitido que los ingresos del turismo circulen dentro de la comunidad, fortaleciendo los ingresos, preservando la identidad y generando un apoyo duradero de los residentes.
La regeneración de Diriyah ha combinado de forma similar la preservación cultural con la renovación urbana y la inversión en infraestructura pública, mientras que el mar Rojo está estableciendo nuevos referentes mundiales para el desarrollo regenerativo, alimentado íntegramente por energías renovables, con beneficios derivados en la construcción, la logística y la aviación en todo el país.
En conjunto, estos ejemplos muestran cómo el turismo, concebido como un sistema y no como una industria independiente, puede estabilizar el empleo, diversificar las exportaciones y reforzar la resiliencia económica a escala nacional.
El turismo puede ser una fuerza estabilizadora en un mundo inestable
En un mundo fragmentado, marcado por las tensiones geopolíticas y la pérdida de confianza, el turismo sigue siendo una fuerza estabilizadora. Sostiene un intercambio entre personas voluntario y a gran escala en un momento en que los canales diplomáticos, comerciales y políticos formales se encuentran bajo presión, y crea interacciones cotidianas que refuerzan el entendimiento mutuo, la previsibilidad y los intereses económicos compartidos más allá de las fronteras.
El turismo reabre corredores de movilidad, fortalece la interdependencia global y fomenta el diálogo cuando más se necesita. No es una actividad secundaria; es un pilar estratégico de la resiliencia económica, la seguridad y la cooperación mundial. Por consiguiente, el llamamiento a la acción es claro. Los gobiernos y el sector privado deben invertir en movilidad, infraestructura, capital humano y tecnología.
¿Qué hace el Foro Económico Mundial para promover el desarrollo urbano sostenible?
Las ciudades son responsables del 75 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero y albergan a más de la mitad de la población mundial, cifra que llegará a dos tercios en 2050. Al priorizar la energía más limpia, las ciudades podrían contribuir con más de la mitad de los recortes de emisiones necesarios para mantener el calentamiento global por debajo de 2 °C, lo que estaría en línea con el Acuerdo de París.
Para lograr ciudades y comunidades con emisiones netas cero y positivas para la naturaleza para 2050, el Foro Económico Mundial colabora con actores de los sectores público y privado en iniciativas que impulsan la ambición global mediante la acción local. Estas son solo algunas:
Alianza Davos Baukultur: Promover la planificación, construcción y gestión de alta calidad de edificios, infraestructuras y espacios públicos, con base en principios de resiliencia climática, sostenibilidad y circularidad en el entorno construido. Más información.
Coalición Global para la Nueva Movilidad: Explorar nuevas soluciones para reducir la congestión y las emisiones, mejorar la infraestructura de vehículos eléctricos y transformar la movilidad urbana y las entregas. Más información.
Alianza para la Innovación Urbana: Conectar a innovadores y emprendedores con nuevos mercados y oportunidades que redefinan y transformen la calidad de vida y las economías locales. Más información.
Alianza Global de Ciudades Inteligentes del G20: Acelerar soluciones inteligentes y prácticas para desarrollar la resiliencia climática, mejorar el bienestar público y abordar los desafíos más apremiantes que enfrentan las ciudades y las comunidades locales. Más información.
Futuro de los viajes y el turismo: Impulsar un crecimiento económico inclusivo y sostenible, preservando el patrimonio cultural y protegiendo los ecosistemas naturales. Más información..
Descubra cómo puede formar parte de nuestros esfuerzos por crear ciudades y comunidades más sostenibles y habitables. Póngase en contacto con nosotros aquí.
La experiencia de Arabia Saudita muestra cómo se traduce esto en la práctica: una inversión sostenida en conectividad aérea, visados digitales, preparación de destinos, talento y tecnología, que se trata no como un gasto discrecional, sino como infraestructura económica esencial. Bajo la Visión 2030, el turismo se ha convertido en un motor de crecimiento a escala del sistema, que fortalece la resiliencia en el país y contribuye a la estabilidad, la apertura y la cooperación a nivel mundial.
El futuro de la prosperidad mundial no dependerá solo de la rapidez con la que crezcan las economías, sino de lo bien que sigan siendo abiertas, conectadas y resilientes; y el turismo, cuando se diseña de forma intencionada, ocupa el centro de esa ecuación.



