Tres formas en que las organizaciones pueden prepararse para el mundo del mañana

The Unter den Linden boulevard is illuminated during a light rehearsal for the upcoming Festival of Lights in Berlin, October 13, 2009. Several landmarks of the German capital, including boulevards, squares, towers, historical and modern buildings will be illuminated for one week, from October 14 to 25, during the festival. REUTERS/Tobias Schwarz (GERMANY CITYSCAPE SOCIETY IMAGES OF THE DAY) - GM1E5AE054001
In smart cities, municipal authorities could use data to manage everything, from traffic to waste managementImage: REUTERS/Tobias Schwarz
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¿Cómo será el mundo en 2030? ¿Y en 2050? Nadie puede predecir exactamente el futuro, pero si puedes imaginarlo, puedes ayudar a darle forma. A medida que el ritmo del cambio sigue acelerándose y el planeta está cada vez más interconectado, ha llegado el momento de replantearse las ideas establecidas sobre cómo las organizaciones de todos los sectores atienden a sus clientes. Es hora de prepararse para un futuro muy diferente.

No sabemos exactamente cómo será, pero podemos ver hacia dónde vamos. Quizá vivamos y trabajemos en ciudades inteligentes donde las autoridades municipales utilicen los datos recopilados por dispositivos electrónicos y sensores para gestionarlo todo, desde el tráfico y el transporte hasta la gestión de residuos. La inteligencia artificial (IA) podría anticipar nuestras necesidades nutricionales y hacer que nuestros refrigeradores pidan alimentos de forma habitual en nuestro nombre. La IA podría mejorar los diagnósticos de salud y acelerar el desarrollo de medicamentos, impulsándonos a dar mayor importancia a la prevención. Las empresas de bienes de consumo, salud, tecnología y pagos tendrán que colaborar más estrechamente entre sí y con los gobiernos a medida que evoluciona nuestra forma de vida.

A lo largo de los siglos, la innovación disruptiva ha contribuido a mejorar el nivel de vida a largo plazo. Las empresas y los gobiernos tienen enormes oportunidades para impulsar el crecimiento económico que acompaña a la innovación. Entonces, ¿cómo podemos prepararnos hoy para el mundo del mañana?

1. Imaginar el futuro

Para orientarnos en medio de cambios tan profundos, debemos reunir conocimientos diversos, experiencia amplia y la imaginación necesaria para abordar las difíciles preguntas que plantean los avances de la tecnología y la sociedad.

Por ejemplo, el estudio de EY FutureConsumer.Now ha analizado 150 factores de cambio e identificado ocho hipótesis sobre las fuerzas que transformarán la forma en que las empresas crean y capturan valor. Una serie de talleres con formato de «hackatón» en ciudades de todo el mundo reunió a empresas y personas con visión de futuro para crear 15 «mundos futuros» distintos.

Entre los ejemplos se encuentran un mundo «Hogar en cualquier lugar», donde los consumidores limitan deliberadamente lo que poseen y, en su lugar, se suscriben a servicios, y un mundo «No desperdiciar nada», donde los consumidores quieren que sus valores se reflejen en todas sus compras y en las organizaciones para las que trabajan.

Las empresas deben pensar en qué futuros clientes se basan al diseñar sus productos y servicios, y a quiénes quieren contratar. Poner a prueba la situación actual con escenarios futuros puede ayudar a las organizaciones a centrarse en trazar el recorrido entre el presente y el futuro, y a mantener una actitud abierta sobre cómo necesitan adaptarse y evolucionar.

2. Colaborar y transformarse

Las industrias tendrán que colaborar para acceder a una reserva más amplia de talento y datos en distintas áreas y especialidades. Tendremos que replantearnos las ideas establecidas, desde quiénes son nuestros competidores hasta con quiénes colaboramos, y estar preparados para coinvertir en el desarrollo de nuevos modelos de negocio y plataformas tecnológicas. El valor se creará allí donde confluyan las industrias.

Una transformación de esta magnitud requiere una gestión cuidadosa: hay que priorizar las inversiones para las próximas décadas y, al mismo tiempo, proteger el negocio actual. Para gestionar la incertidumbre, las organizaciones necesitarán estructuras ágiles y modelos de negocio flexibles que les permitan responder rápidamente a los cambios del mercado.

Parte de la transformación también implicará el compromiso de formar la fuerza laboral del futuro. Según el Informe sobre el futuro del empleo del Foro Económico Mundial, el 54% de los empleados de las grandes empresas necesitaría una importante recapacitación y mejora de sus competencias para aprovechar plenamente las oportunidades de crecimiento que ofrece la Cuarta Revolución Industrial.

3. Tener en cuenta cómo se opera para impulsar un crecimiento inclusivo

A lo largo de esta transición, las organizaciones deben considerar su impacto en una amplia variedad de partes interesadas. Hace mucho que quedaron atrás los días en que las empresas podían pensar únicamente en sus resultados financieros y sus accionistas. Tendremos que supervisar cuidadosamente el impacto de la transformación en nuestra gente, nuestras comunidades y nuestros inversores, y demostrar cómo estamos creando valor a largo plazo para ellos y para la sociedad.

Pero esta función no corresponde únicamente a las empresas. La globalización impulsa el desarrollo económico y, para que toda la sociedad disfrute de sus beneficios, necesitamos fronteras abiertas que permitan innovar a gran escala e impulsar mayores avances para la humanidad. Para ello, las empresas deberán trabajar en estrecha colaboración con los gobiernos a fin de promover una regulación que responda a las necesidades de la sociedad.

Por ejemplo, a medida que generamos cada vez más datos, algunos prevén que el volumen mundial de datos aumentará un 530% para 2025; las organizaciones tendrán que demostrar que los protegen de forma responsable para generar confianza y seguridad. Deben demostrar que los datos que alimentan la IA y el aprendizaje automático se someten a pruebas para evitar el sesgo algorítmico y garantizar resultados justos.

Es difícil predecir el futuro con exactitud. Pero sin duda puedes darle forma si estás dispuesto a pensar y actuar de otra manera. Para evolucionar, las empresas tendrán que pasar de limitarse a proteger lo que tienen hoy a crear la organización en la que necesitan convertirse. Los gobiernos y las instituciones internacionales también deberán desempeñar su papel. La cooperación público-privada que permita un flujo global de ideas, capital, tecnología y talento será fundamental para impulsar un progreso económico sostenible y de base amplia.

¿Hacia qué mundo futuro estás trabajando?

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