De los 650 millones de personas con discapacidad (PWD) en todo el mundo, 470 millones están en edad de trabajar. Es más que la población de Estados Unidos. Sin embargo, mientras la estimación de la Organización Internacional del Trabajo del número de personas con discapacidad empleables demuestra que no son una minoría invisible, siguen figurando entre los profesionales más discriminados, con una tasa de desempleo entre un 80 y un 100 % superior a la de los trabajadores sin discapacidad.
Las personas con discapacidad (PWD) tienen derecho a un trabajo remunerado, tal como estipula la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, pero aún les resulta difícil conseguir un empleo. Esto ocurre a pesar de que un gran número de PWD tiene la formación y las competencias necesarias para destacar en una amplia variedad de sectores. Este problema se debe a ideas erróneas comunes sobre sus capacidades y productividad, así como sobre la necesidad y el coste de realizar adaptaciones en el lugar de trabajo.
Filipinas, anfitriona de este año del Foro Económico Mundial sobre Asia Oriental , no es una excepción. Así lo señala un artículo de 2013 sobre la situación del país: “Los empleadores filipinos prefieren a PWD que son hombres, que no tienen título universitario, que tienen discapacidad motriz y experiencia laboral previa relacionada para trabajos de ‘cuello azul’. El ámbito laboral de las PWD está en gran medida dominado por hombres, como ocurre en el empleo convencional, donde las mujeres con discapacidad sufren una doble discriminación por su género y por su discapacidad. Al parecer, las empresas de Filipinas también favorecen a las PWD que solicitan empleos no profesionales, lo que podría explicar por qué los empleadores eligen a quienes no tienen título universitario frente a quienes han completado estudios superiores.”
Un documento del Philippine Institute for Development Studies respalda esta observación y señala que la mayoría de las PWD en zonas urbanas trabaja como masajistas, mientras que la mayoría de las que proceden de zonas rurales trabaja en granjas.
Como persona con discapacidad, sé por experiencia propia que, aunque tengamos habilidades y talento, muchos empleadores no nos dan la oportunidad de demostrar nuestro valor. Nos ofrecen puestos de bajo nivel solo para acomodarnos y luego anuncian que están brindando oportunidades de empleo al sector de las PWD. Y se supone que debemos estar agradecidos por esa oportunidad.
Sin embargo, los avances tecnológicos y el aumento del acceso a internet están impulsando la justicia social y la igualdad en todas partes. Internet es un gran igualador, no solo para las personas pobres, sino también para las PWD. Al acceder a esta gran fuente de información democrática, la gente se da cuenta de que todos tenemos los mismos derechos, incluso quienes se encuentran al margen de la sociedad. Quienes forman parte de la mayoría tienen la responsabilidad de tender la mano a quienes más necesitan atención y protección. Internet puede dar visibilidad a las personas talentosas —del sector de las PWD y de otras comunidades desfavorecidas— que la merecen.
Aquí es donde puede ayudar el mercado laboral en línea. Las plataformas de externalización (outsourcing) y de crowdsourcing son una excelente forma de que las PWD inicien una carrera como freelancers en línea y encuentren el tipo de oportunidades profesionales que no ofrecen las empresas locales. El teletrabajo se adapta bien a las PWD porque es flexible y permite disponer de más tiempo libre para dedicarse al trabajo en línea. Además, elimina las dos mayores barreras para encontrar empleo: la movilidad y la accesibilidad.
Para hacerlo realidad, defiendo firmemente las tres estrategias siguientes, que pueden ser respaldadas tanto por el sector público como por el privado.
En primer lugar, el desarrollo de un módulo de formación sobre las distintas tecnologías adaptativas para las PWD, así como de un paquete de trabajo para utilizarlas en el teletrabajo.
En segundo lugar, la creación de un prototipo de aplicación web que mejore la usabilidad de los lectores de pantalla para personas ciegas y del software de reconocimiento de voz para personas sordas.
Por último, el establecimiento de alianzas con empresas en línea para emparejar a PWD cualificadas con empleos como asistentes virtuales.
La lógica que sustenta esta iniciativa es que puede resultar mucho más sencillo para una persona con discapacidad desempeñar un trabajo flexible desde casa que enfrentarse a las limitaciones que pueda experimentar en una oficina u otro lugar de trabajo.
Las personas con discapacidad pueden ser empleados valiosos cuando se les brinda la oportunidad adecuada. Quienes manejan bien la informática pueden aportar mucho a la fuerza laboral en línea, y la sociedad debería maximizar su potencial explorando las oportunidades que les esperan, tanto en el lugar de trabajo como en empleos desde casa.
Autor: Rex Bernardo es Joven Líder Mundial de 2011 y fundador de Project WIRED, una organización de promoción de una mayor inclusión de las personas con discapacidad en el lugar de trabajo. Participa en el Foro Económico Mundial sobre Asia Oriental, en Manila (Filipinas).
Imagen: hombre en silla de ruedas se dispone a cruzar la línea de meta de 10 km durante la Carrera del Día Olímpico en Manila REUTERS/Cheryl Ravelo

