Cuando estás de camino a casa desde Davos, es hora de empezar a asimilar todo el aire fresco y las ideas que te han aportado unos días en los Alpes. ¿Qué ambiente se respiró en el Foro Económico Mundial y hacia dónde nos dirigimos?
Tengo tres impresiones generales. En primer lugar, la comunidad tecnológica es optimista: si existe un problema, una nueva aplicación puede resolverlo. Puede que hagan falta unos meses de programación, pero es posible encontrar una solución. En segundo lugar, los expertos en geopolítica están muy preocupados y ven pocas soluciones a corto plazo, si es que ven alguna. Y, en tercer lugar, el entorno económico está en mejor forma, pero tiene la incómoda sensación de que las cosas podrían salir mal si no tenemos cuidado.
Una comunidad tecnológica optimista
El desarrollo tecnológico de los últimos años, desde los teléfonos inteligentes cada vez más inteligentes hasta las posibilidades aún desconocidas del comercio electrónico, el aprendizaje por Internet y la rápida transformación de las comunicaciones, da a la comunidad tecnológica motivos para su optimismo.
Recibimos noticias, nos entretenemos, compramos, hacemos operaciones bancarias y trabajamos de formas que apenas hace un tiempo habrían sido inimaginables. Los emprendedores y las empresas que no existían hace cinco años ahora son veteranos. Los cambios que esto implicará en los próximos años nos facilitarán la vida y crearán nuevas oportunidades de negocio, pero también trastocarán las industrias tradicionales. El optimismo inquebrantable de la comunidad tecnológica resulta tranquilizador.
Las nubes oscuras de la geopolítica…
Es igual de fácil entender el pesimismo de los expertos en geopolítica. Los conflictos de Siria e Irak, la guerra en Ucrania y la epidemia de ébola dominaron los debates y proyectaron una oscura sombra de realismo sobre los paneles.
Algunos expertos sostienen que los conflictos se deben al auge del nacionalismo. Otros señalan que la falta de desarrollo económico, a causa de estructuras gubernamentales socavadas por el capitalismo clientelista, el neopatrimonialismo y la cleptocracia, está produciendo soldados rasos del extremismo en distintas formas y manifestaciones. Otros panelistas apuntaron al legado de conflictos históricos que nunca han tenido la oportunidad de sanar. Algunos líderes de opinión sostienen que los conflictos son inherentes a la fe y la religión. Las tensiones étnicas y las estructuras de clanes son otra explicación.
Tanto si hablamos de las agresiones en Ucrania, de los estragos causados por el autoproclamado Estado Islámico de Irak y el Levante como de muchos otros conflictos aparentemente inmunes a los esfuerzos de la comunidad internacional por alcanzar la paz, probablemente la clave de su carácter tan intratable sea la interrelación de muchas causas distintas. Cuando un factor tras otro apunta en la dirección equivocada, se generan espirales negativas de desconfianza que son muy difíciles de romper.
No se puede salir de Davos sin sentir una profunda gratitud hacia las distintas organizaciones de la ONU y su personal, y ante las gigantescas tareas que ellos y otros afrontan con tanto esfuerzo.
…y algunos rayos de luz
Sin embargo, las buenas noticias también son noticias. El acontecimiento más inspirador de Davos fue la exitosa iniciativa del presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, para promover una alianza público-privada contra el ébola y fortalecer nuestras capacidades globales para hacer frente a futuros riesgos de pandemias. Gracias a la iniciativa de Jim Yong Kim y a la disposición de compañías de seguros como Swiss Re a asumir un papel de liderazgo mundial, existe la posibilidad de que la ingeniería financiera marque la diferencia.
Ya tenemos bonos CAT —o bonos de catástrofe— para afrontar mejor los desastres naturales, y ahora podríamos ver bonos PANE para asegurarnos contra futuras epidemias. Esto ayudaría a evitar que las epidemias se conviertan en pandemias, garantizando que estuvieran disponibles la información y los recursos económicos necesarios para marcar una verdadera diferencia. Debo admitir que vi a unos cuantos expertos en salud y trabajadores de ayuda humanitaria con la boca abierta cuando se dieron cuenta de que, detrás de los términos técnicos actuariales y la ingeniería financiera, había una posibilidad real de contraatacar futuras enfermedades.
A veces, el sector financiero puede ayudar más de lo que la gente espera. Como sabemos por la creación de la alianza para las vacunas, GAVI, Davos a veces realmente marca la diferencia y cumple su misión: dedicarse a mejorar el estado del mundo.
2015 podría ser uno de esos años.
Qué opinó el entorno económico de la decisión del BCE
Cuando llega el encuentro ritual de mi propia tribu, el entorno económico, puede que salgamos de Davos en mejor forma que cuando llegamos. El principal motivo es, naturalmente, la persona cuya ausencia más se notó en Davos: Mario Draghi.
Existe una fuerte impresión de que la decisión del BCE de recurrir a la flexibilización cuantitativa fue algo más contundente de lo esperado. El BCE comprará activos por valor de 60.000 millones de euros al mes hasta el otoño de 2016, lo que suma 1,1 billones en activos. El tipo de cambio, con el dólar estadounidense alcanzando su máximo de 11 años frente al euro, contribuyó al acuerdo y ayudó a impulsar el tan necesario crecimiento de las exportaciones en la zona del euro.
Cuando la inflación está muy por debajo del objetivo implícito de un aumento interanual de los precios al consumo cercano al 2 %, es razonable que el BCE actúe. Dado que se prevé que el desempleo se mantenga muy por encima del 10 % tanto en 2015 como en 2016, es difícil apreciar presiones salariales y el petróleo Brent está muy por debajo de los 50 USD por barril, no hace falta buscar explicaciones para lo que hace el BCE: está manteniendo la estabilidad de precios.
El BCE debe mantenerse alerta. Si las medidas adoptadas no se traducen en exportaciones, crecimiento y empleo, es posible adelantar aún más las medidas. Una actuación temprana y contundente parece más importante que ceñirse a un plan preestablecido.
El hecho de que el BCE esté haciendo su trabajo debe considerarse una señal contundente para reforzar los esfuerzos por aplicar reformas estructurales en Europa. Las estimaciones de crecimiento a largo plazo de la zona del euro del BCE y la Comisión se sitúan entre el 1 y el 1,5 % anual. Para reducir el desempleo al nivel de Estados Unidos, cercano al 5 % de la población activa, es necesario aumentar el empleo a largo plazo. Esto exigirá intensificar las reformas del mercado laboral en muchos países. Serían muy útiles unas negociaciones salariales que tengan más en cuenta el desempleo; unos costes salariales que permitan crear puestos que no requieran mucha experiencia ni altas competencias técnicas; unas prestaciones de seguridad social y desempleo que incentiven la búsqueda de trabajo en zonas más amplias; y medidas que motiven y permitan volver a capacitarse. Todo ello ayudaría a reducir el desempleo juvenil y a combatir la exclusión social a largo plazo.
La experiencia de los países que han llevado a cabo reformas exitosas —Irlanda y Dinamarca a finales de los años ochenta, los países del sudeste asiático a finales de los noventa, o Alemania, Suecia y el Reino Unido durante la última década— ha demostrado que combinar reformas estructurales con un refuerzo expansivo de la política monetaria y los tipos de cambio da resultados.
Italia, Francia, Alemania y otros países tienen ahora la opción de utilizar el estímulo del BCE para reforzar sus esfuerzos de reforma.
Las reformas estructurales pueden convertir las medidas de Mario Draghi y del BCE en una mejora permanente, tan necesaria, de las perspectivas de crecimiento en Europa.
Señales positivas de China y la India
Un factor positivo en Davos han sido las contundentes señales de nuevas reformas para impulsar el crecimiento en los dos gigantes de los mercados emergentes, China y la India (aunque me resisto profundamente a llamar «emergentes» a dos de las civilizaciones más antiguas). El discurso del primer ministro chino, Li Keqiang —que combinó hermosos dichos poéticos con una lógica económica clara, algo demasiado infrecuente entre los primeros ministros— subrayó la necesidad de hacer que China sea más competitiva, con una multitud de emprendedores como fuerza de cambio.
El ministro de Finanzas de la India, Arun Jaitley, expuso con contundencia cómo las reformas pueden encaminar al país hacia una senda de mayor crecimiento. En el pasado, los gobiernos reformistas que llegaban al poder en la India utilizaron el presupuesto de febrero para establecer las directrices y medidas de las reformas económicas que aplicarían durante su mandato. Cabe esperar que Narendra Modi y Arun Jaitley sienten un nuevo precedente para los presupuestos de febrero.
Creo que hay motivos para un optimismo prudente respecto a las perspectivas de reforma en China y la India.
Esto es de suma importancia para la economía mundial. Al ir a Davos, muchos sentían ansiedad por los próximos trimestres. La recuperación está cobrando impulso en Estados Unidos. Un director ejecutivo habló de la posibilidad de que el crecimiento estadounidense se situara entre el 3,5 y el 4,5 %. Es la primera vez que recuerdo oír «Estados Unidos», «4 %» y «crecimiento» en la misma frase en casi una década.
En este contexto, las expectativas de una política monetaria más restrictiva en Estados Unidos son muy lógicas y no hay motivo para alarmarse. Sin embargo, sabemos que, históricamente, los cambios de política —incluso cuando se esperan— han provocado turbulencias en ocasiones.
Si China y la India refuerzan sus esfuerzos de reforma, los inversores prudentes seguirán invirtiendo a largo plazo en activos reales, sin importar que la Reserva Federal endurezca la política monetaria unos pocos puntos básicos. Esto reduciría considerablemente el riesgo de grandes flujos de capital y de volatilidad cambiaria, con daños colaterales en otros países de mercados emergentes.
Potencial de crecimiento en Asia, África y América Latina
A largo plazo, creo firmemente en la inversión en Asia, África y América Latina. La demografía impulsará el crecimiento. La transición de la fuerza laboral desde la economía rural informal hacia la producción urbana moderna impulsará el crecimiento. Una mayor apertura e integración regional más profunda impulsarán el crecimiento. Una fuerza laboral con más formación que nunca impulsará el crecimiento. Las reformas económicas y una mejor gobernanza impulsarán el crecimiento. Los grandes yacimientos de recursos naturales impulsarán el crecimiento. Las nuevas tecnologías, que permiten dar un salto adelante en el comercio electrónico, los servicios financieros móviles y la educación digital, impulsarán la innovación en más países que Kenia y esta llegará a la zona de la OCDE.
Muchas de las mejores conversaciones en Davos se centraron en las oportunidades para invertir capital a largo plazo en la producción de energía, puertos modernos, nuevos corredores de autopistas y nuevas líneas ferroviarias. Los esfuerzos de Gordon Brown por situar a los inversores de capital en el centro del debate y abrir sus fondos a inversiones que impulsen el crecimiento en África merecen todo el apoyo posible.
Con el avión despegando del aeropuerto de Zúrich, puede que aterricemos en mejor forma que cuando despegamos.
Autor: Anders Borg es un economista y político sueco que fue ministro de Finanzas del Gobierno sueco. Preside la Iniciativa del Sistema Financiero Global del Foro Económico Mundial.



