En noviembre de 2013, Filipinas fue azotada por el tifón Haiyan, uno de los más potentes jamás registrados y un desastre devastador que captó de inmediato la atención del mundo.
Si bien los desastres naturales tienden a dominar los titulares, también hay otra historia que contar sobre Filipinas. El país registró un crecimiento del PIB del 7,2 % el año pasado, frente al 4,7 % en otros países emergentes y al 6,5 % en las naciones asiáticas. La economía se ha vuelto más robusta, diversa y resiliente en los últimos años, un proceso vinculado a la demanda interna y externa, así como a un sólido y equilibrado sector manufacturero y de servicios. Al igual que el resto de Asia Oriental, Filipinas se vuelve más dinámica cada día.
Hoy en día, Asia es el motor del crecimiento económico mundial. El PIB de la región representa el 30 % del PIB mundial (y podría llegar a alcanzar hasta el 50 % hacia 2050), y no es exagerado afirmar que el crecimiento de Asia significa crecimiento para el mundo. Hace una generación, Asia era una región marginal; hoy se encuentra en el centro de la economía mundial.
A medida que Asia avanza aún más hacia el centro de la atención, me queda claro que sus políticos y su pueblo deben asumir más responsabilidades. Antes conforme con seguir a otros, Asia debe ahora tomar la iniciativa. Por ello, considero que el Foro Económico Mundial sobre Asia Oriental se celebra en un momento clave.
Los participantes analizarán cómo garantizar de la mejor manera el crecimiento económico a largo plazo, la expansión empresarial responsable y el desarrollo político y social, así como la forma en que los habitantes de la región pueden disfrutar de una vida mejor.
Nuestra situación actual hace que esto sea aún más urgente. En el siglo XXI, nos enfrentamos a lo que considero un «trilema»: tres desafíos apremiantes que deben resolverse simultáneamente si queremos garantizar un futuro viable y sostenible; garantizar el crecimiento económico y atender la expansión demográfica; trabajar con recursos cada vez más limitados; y aumentar la conciencia ambiental para hacer frente a los devastadores fenómenos meteorológicos vinculados al cambio climático.
Esto debe hacerse en un momento en que el ritmo del cambio social y político nunca ha sido más rápido, y las incertidumbres económicas y los riesgos nunca han sido mayores; un momento en que «aprovechar el crecimiento para lograr un progreso equitativo», tema del evento del Foro en Asia Oriental, es un concepto vital que el sector empresarial debe adoptar y cultivar.
A lo largo de la reunión, espero ver a participantes de los gobiernos, las empresas, el mundo académico y las organizaciones independientes reunirse para identificar los principales desafíos de nuestro futuro compartido y trabajar para garantizar un crecimiento sostenible en Asia Oriental y en el resto del mundo.
Por supuesto, ninguna reunión por sí sola puede aportar todas las soluciones. Considero que, para resolver nuestro trilema y garantizar un crecimiento justo y sostenible, debemos impulsar la innovación y la productividad. Y cuando digo «debemos», me refiero tanto a los gobiernos como, sobre todo, a las empresas privadas.
Dicho esto, también considero que la colaboración entre todos los sectores de la sociedad desempeñará un papel significativo en el desarrollo de la región.
Todos estamos familiarizados con el concepto de redes y el potencial de la computación en la nube. Tiendo a ver estas reuniones como la unión de una nube humana que aprovecha el poder y el alcance de una red global. Confío plenamente en que la interacción de esta nube nos ilustrará sobre cómo lograr un progreso equitativo para el mundo actual y para las generaciones venideras.
Autor: Atsutoshi Nishida es presidente del consejo de administración de Toshiba Corporation, Japón, y copresidente del Foro Económico Mundial sobre Asia Oriental de 2014 Foro Económico Mundial sobre Asia Oriental.
Imagen: Un hombre camina hacia un pabellón inundado y un lago desbordado en Hangzhou, China, el 8 de octubre de 2013. REUTERS/Lang Lan


