Por qué es probable que los aranceles de EE. UU. afecten más a las familias de bajos ingresos

The White House is pictured shortly after sunrise in Washington, August 1, 2007. REUTERS/Jason Reed (UNITED STATES) - RTR1SFN2
Tariffs – taxes on imported goods – likely impose a heavier burden on lower-income households in the US.Image: REUTERS/Jason Reed
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Estados Unidos recauda más de 33.000 millones de dólares al año —o aproximadamente el 0,2 % del PIB— en aranceles, que son impuestos sobre las importaciones estadounidenses. Un argumento habitual a favor del proteccionismo comercial sostiene que aumentar los aranceles impone un coste muy pequeño a muchas personas para proteger a poblaciones más concentradas de determinados sectores. Muchos pasan por alto que, como ocurre con cualquier impuesto, la carga arancelaria no se distribuye uniformemente entre los bienes, sino que recae con más fuerza sobre algunos bienes y sobre las poblaciones que los compran. Varios análisis existentes concluyen que, desde la perspectiva del consumo, los hogares de ingresos bajos y medios se benefician del comercio mucho más que los hogares de ingresos altos, en gran medida porque los hogares de menores ingresos gastan más en bienes comerciables, como alimentos y prendas de vestir (Fajgelbaum y Khandelwal, 2016). Además, algunos estudios han tratado de documentar que los propios aranceles tienen una incidencia regresiva (Gresser, 2002; Moran, 2014). Sin embargo, la bibliografía carecía de un estudio exhaustivo sobre la incidencia de los propios aranceles. Vinculamos los derechos de importación con datos estándar de gasto de los consumidores para examinarlos con más detalle y encontramos pruebas de que, efectivamente, los hogares de ingresos bajos y medios destinan una mayor proporción de sus ingresos y de sus gastos no relacionados con la vivienda a los aranceles. Los resultados indican que los aranceles actúan como un impuesto regresivo para los consumidores estadounidenses y generan distorsiones por sus diferencias entre productos.

La carga arancelaria como impuesto regresivo

Para estimar los efectos distributivos de los aranceles entre los hogares, construimos un nuevo conjunto de datos al vincular los aranceles recaudados por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE. UU., según los datos de la base de datos del Sistema de Información sobre Política Comercial (TPIS) de la Administración de Comercio Internacional (ITA), con las categorías de bienes de la Encuesta de Gastos de los Consumidores (CEX) de 2014, realizada por la Oficina de Estadísticas Laborales de EE. UU. En total, el conjunto de datos que construimos vincula 381 categorías de consumo con sus aranceles correspondientes. Al relacionar los códigos del SA con las categorías de la CEX, calculamos un tipo arancelario efectivo medio para cada categoría de consumo, dividiendo los aranceles recaudados por las importaciones.1 El cálculo no incluye el efecto de los aranceles a través de los insumos intermedios, sino únicamente el de los bienes de consumo importados. El conjunto de datos con las categorías de consumo agregadas está disponible públicamente para los investigadores aquí.2 En el apéndice se ofrecen detalles sobre la elaboración del conjunto de datos y su interpretación.

Para Estados Unidos, calculamos estimaciones conservadoras, suponiendo que la protección mediante aranceles no induce en absoluto a los productores nacionales de bienes similares a subir sus precios. Estas estimaciones muestran que el 10 % al 20 % más pobre de los hogares según la distribución de ingresos paga unos 95 dólares al año debido a los aranceles; los hogares de ingresos medios pagan alrededor de 190 dólares, y el 10 % más rico, unos 500 dólares. En la figura siguiente también mostramos un rango de cargas arancelarias más elevadas que refleja cierto efecto sobre los precios de los bienes nacionales (véase la nota 6 del apéndice para más detalles).

Figura 1 Carga tributaria por decil de ingresos familiares antes de impuestos según distintos supuestos de traslación

Image: Cálculos basados en la Encuesta de Gastos de los Consumidores/Administración de Comercio Internacional/USTR/CEA

Sin embargo, en relación con sus ingresos, la carga es considerablemente mayor para los hogares pobres que para los más ricos. Las figuras siguientes muestran el carácter regresivo de los aranceles al presentar la carga arancelaria por decil de ingresos como porcentaje de los ingresos después de impuestos y como porcentaje de los gastos no relacionados con la vivienda. La CEX presenta problemas de calidad de datos bien conocidos en cuanto a la relación entre consumo e ingresos de los hogares con ingresos muy bajos. Por este motivo, la estimación de la carga arancelaria en relación con los ingresos después de impuestos del decil inferior debe interpretarse con cautela. En cualquier caso, el patrón general de regresividad está claro.

Figura 2 Carga arancelaria en relación con los ingresos después de impuestos

Image: Cálculos basados en la Encuesta de Gastos de los Consumidores/Administración de Comercio Internacional/USTR/CEA

Figura 3 Carga arancelaria en relación con los gastos, excluidos la hipoteca, el alquiler y los servicios públicos

Image: Cálculos basados en la Encuesta de Gastos de los Consumidores/Administración de Comercio Internacional/USTR/CEA

Estas estimaciones conservadoras de la carga arancelaria directa son elevadas en comparación con otras políticas tributarias recientes y muy debatidas. Eliminar la carga arancelaria tendría un efecto considerablemente mayor en los hogares pobres que las rebajas fiscales de 2001 y 2003, que, según las estimaciones, redujeron los impuestos del quintil inferior de los hogares entre 28 y 87 dólares al año. Si los aranceles aumentaran 10 puntos porcentuales en todos los ámbitos, el coste de las cestas de consumo de los hogares de 2014 —en igualdad de condiciones, incluidos los tipos de cambio— habría aumentado 301 y 307 dólares para los dos deciles de ingresos más bajos, 611 y 716 dólares para los deciles quinto y sexto, y 1.462 dólares para los hogares del decil de ingresos más alto, suponiendo que los aranceles se trasladaran íntegramente a los consumidores y no tuvieran ningún efecto adicional sobre los precios nacionales.

Los aranceles tienen consecuencias arbitrarias e imprevistas para los consumidores

Los economistas suelen concebir los aranceles de manera estilizada, como si se aplicaran uniformemente a amplios sectores de la economía o se dirigieran simplemente a proteger los sectores más merecedores o vulnerables. En realidad, existe una enorme variación en los aranceles a nivel desagregado. A veces se debe a objetivos deliberados, pero también puede favorecer a unos grupos o productos frente a otros por motivos que no siempre son evidentes. Por ejemplo, para una familia que hace las compras para la vuelta al colegio, las mochilas de fibras artificiales están sujetas a aranceles del 17,6 %; los bolígrafos, a 0,8 centavos cada uno más un 5,4 % adicional; los lápices sin mecanismo y las ceras, a alrededor del 4,3 %; los rotuladores, al 4 %; y los lápices mecánicos, al 6,6 %. Así, el código arancelario penaliza más a los estudiantes por usar bolígrafos y lápices mecánicos que por usar rotuladores. Mientras tanto, no se aplican aranceles a las importaciones de esquís de fondo, tablas de vela ni equipo de tiro con arco (USITC, 2016: capítulos 42 y 95).

En el caso de los bienes de consumo, como las prendas de vestir y muchos tipos de mobiliario y otros artículos para el hogar, a veces se aplican aranceles más altos a las variedades más baratas, por lo que los aranceles sobre esos bienes son más regresivos de lo que indican nuestras estimaciones de referencia. Un análisis de los datos desagregados de importaciones de EE. UU. revela muchas categorías de bienes cuyos valores unitarios (un indicador de los precios) tienen una fuerte correlación negativa con los aranceles legales, lo que implica que los bienes de menor coste suelen estar sujetos a tipos arancelarios más altos. Los bienes se agrupan en categorías de 4 dígitos del SA y las correlaciones se calculan entre artículos de 8 dígitos del SA. En aproximadamente la mitad de las categorías de 4 dígitos del SA clasificadas por las Naciones Unidas como bienes de consumo y en las que se ha calculado la correlación entre los aranceles y los precios, el nivel arancelario disminuye a medida que suben los precios. La lista de categorías con correlaciones negativas marcadas abarca una gama muy amplia de actividades de la vida cotidiana. Entre estos bienes se incluyen prendas de vestir para adultos, niños y bebés; calzado impermeable; mobiliario y ropa de cama; aceite de oliva; tomates procesados; vino; bicicletas; equipo de acampada; cascos y protectores para deportes; pequeños electrodomésticos de cocina y humidificadores; relojes, vajilla y utensilios de cocina; y cajas de madera artesanales, incluidos ataúdes.

A veces, las variaciones arancelarias parecen ser simplemente un artefacto, un legado de décadas de numerosas rondas de negociaciones. Los bolsos, las maletas y otros estuches pueden tener aranceles completamente distintos, que van del 0 % al 20 %, según su uso y los materiales de los que estén hechos (USITC, 2016: capítulo 42). Los aranceles sobre los guantes deportivos, independientemente de los materiales utilizados, van del 0 % a casi el 6 %, según el deporte o incluso la posición para la que estén destinados: los guantes de hockey sobre hielo están libres de aranceles, mientras que los guantes de esquí pueden estar sujetos a un arancel de casi el 6 % y los de golf, a uno del 4,9 %. Los guantes de bateo están sujetos a un arancel del 3 %, mientras que otros tipos de guantes de béisbol y sóftbol están libres de aranceles (USITC, 2016: capítulos 42, 61 y 62). Los pañales hechos de pasta de papel o celulosa están libres de aranceles debido al acuerdo sectorial sobre productos de pasta y papel de la Ronda Uruguay, mientras que los pañales hechos de tela de algodón u otras fibras textiles pueden estar sujetos a aranceles de entre el 2,8 % y el 16 % (USITC, 2016: capítulo 96). Anderson y Neary (1996 y 2007), Kee et al. (2009) y Kee et al. (2013), por ejemplo, analizan distintas formas de cuantificar los efectos de este tipo de distorsiones sobre el comercio y el bienestar, y su relación con las restricciones comerciales generales.

Los aranceles pueden afectar de manera desproporcionada a los progenitores solos, y muchos bienes consumidos en mayor medida por las mujeres están sujetos a aranceles más altos que los bienes consumidos en mayor medida por los hombres

Al comparar distintos grupos demográficos, la carga arancelaria es más alta para las familias con hijos, en particular para los progenitores solos.

Image: Vox EU

Además, el arancel efectivo medio de muchas categorías de prendas de vestir para mujeres supera ampliamente al de las prendas para hombres. El arancel efectivo es del 23 % para las prendas de mujer, frente al 14 % para las de hombre, en el caso de los trajes; del 21 % frente al 13 % en jerséis, camisas y tops; del 21 % frente al 7 % en ropa deportiva; del 15 % frente al 10 % en pantalones y shorts; y del 13 % en ropa interior femenina, frente al 7 % en la masculina. Además, el arancel incluye un «impuesto a los tampones»: los productos de higiene femenina fabricados con materiales distintos del papel o la celulosa (como algodón, fibras sintéticas o artificiales, o textiles) están sujetos a aranceles de entre el 3,6 % y el 16 % (UISTC, 2016: capítulo 96). La categoría que incluye tanto los productos de higiene femenina como los pañales, SA 9619, tiene un arancel legal medio (NMF) del 7,6 % (OMC). Por tanto, la carga arancelaria de los progenitores solos podría ser aún mayor para las madres solas que para los padres solos.

Conclusión

A partir de este análisis inicial, parece que los aranceles se imponen de manera regresiva, en parte porque los gastos en bienes comerciados representan una proporción mayor de los ingresos y del consumo no relacionado con la vivienda de los hogares de menores ingresos, pero también debido a la regresividad explícita dentro de las categorías. El análisis destaca un aspecto poco estudiado de la política comercial y sus efectos, y abre la puerta a investigaciones posteriores. Serían bienvenidos más estudios sobre este tema, y esperamos que el nuevo conjunto de datos elaborado para este análisis contribuya a impulsar parte de esa investigación.

Nota de los autores: Agradecemos a Lydia Cox, Conor Foley, Nataliya Langburd, Willie Powell y Nirupama Rao su ayuda en la elaboración de este análisis y resumen.

Apéndice

Para este análisis, elaboramos un nuevo conjunto de datos (disponible aquí) que combina información detallada sobre aranceles, procedente del Arancel Armonizado publicado por la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos (USITC), con datos de consumo de la CEX. La correspondencia entre las líneas arancelarias y las categorías de consumo nos permite calcular la carga arancelaria para distintos grupos. El conjunto de datos con las categorías de consumo agregadas está disponible públicamente para los investigadores aquí, y las tablas de prepublicación con las categorías más detalladas utilizadas para establecer la correspondencia pueden solicitarse a la BLS. Animamos a otros investigadores a utilizar estos datos y a ampliar y mejorar el proceso de correspondencia.

Los datos arancelarios están disponibles al nivel de los códigos del Sistema Armonizado (SA), que suele ser más detallado (por ejemplo, crustáceos, moluscos y otros invertebrados acuáticos preparados o conservados) que la categoría de la CEX (por ejemplo, pescado y marisco en conserva). Para cada categoría de la CEX, calculamos un tipo arancelario medio dividiendo el total de aranceles recaudados sobre los bienes de la categoría de gasto por las importaciones totales de esos bienes. Se trata de un tipo arancelario efectivo. La CEX es una encuesta detallada sobre los gastos de los hogares que incluye componentes trimestrales y anuales. En algunos casos, las categorías de consumo son amplias, como «Otros artículos de ferretería» u «Otras frutas frescas», pero en general son bastante específicas; por ejemplo, distinguen entre ropa de baño, ropa de cama y mantelería de cocina o comedor.3

El tipo arancelario efectivo suele ser inferior al promedio de los tipos arancelarios legales o a la verdadera carga económica de los aranceles, porque los compradores tienden a sustituir los bienes cuando los aranceles encarecen demasiado su precio en comparación con otras opciones. El uso de tipos efectivos subestimará sistemáticamente la carga total de los aranceles para todos los hogares, ya que solo suma el coste de los aranceles sobre los bienes que los estadounidenses realmente compran, no sobre los que quizá hubieran preferido comprar si no hubiera aranceles. Por ejemplo, un arancel del 1000 % puede no generar ingresos, pues es tan elevado que bloquea todas las importaciones de un bien. Los tipos arancelarios efectivos no incluyen las pérdidas de los consumidores derivadas de que el arancel impida disponer de ese bien ni los aumentos de precios resultantes de la menor presión competitiva sobre los productores rivales.

Las empresas que venden bienes producidos fuera de EE. UU. pueden trasladar a los consumidores, mediante subidas de precios, los aranceles que pagan por los bienes que introducen en el país. Las empresas extranjeras pueden absorber parte de la carga arancelaria reduciendo sus propios márgenes en fábrica para mantener precios competitivos una vez aplicado el arancel, de modo que la incidencia arancelaria final puede recaer en parte tanto en los productores como en los compradores o consumidores de EE. UU.[4] Por simplicidad, suponemos que los consumidores soportan íntegramente el coste del arancel, lo cual concuerda con las estimaciones de incidencia de los impuestos especiales de la Oficina Presupuestaria del Congreso de EE. UU. (2011) y del Comité Conjunto de Tributación del Congreso de EE. UU. (2015). En la práctica, la posibilidad de que la empresa extranjera soporte una parte del arancel no es relevante para nuestro análisis del impacto distributivo, pues solo aumentaría o reduciría la carga arancelaria total, sin cambiar su distribución.5

Dado que los consumidores compran una combinación de bienes importados y nacionales, aplicamos el tipo arancelario únicamente a la proporción de los bienes que se importa, dato que nos proporcionó la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) para categorías clave de bienes. Como los bienes de producción nacional sustituyen a los importados sujetos a aranceles, también presentamos análisis más amplios que presuponen cierto efecto indirecto de los precios sobre los bienes nacionales.6

Figura 4 Ingresos arancelarios

Image: Cálculos basados en la Encuesta de Gastos de los Consumidores/Administración de Comercio Internacional/USTR/CEA

Estados Unidos recauda más de 33.000 millones de dólares en ingresos arancelarios totales, de los cuales 25.000 millones se recaudan en categorías que la ONU clasifica como bienes de consumo. La carga arancelaria total que calculamos a partir de los gastos de los hogares —clasificados en su mayor parte como bienes de consumo— supera los 27.000 millones de dólares. La diferencia con los ingresos arancelarios totales refleja tanto la imposibilidad de relacionar algunos bienes como los errores de medición y el hecho de que no todos los ingresos arancelarios se recaudan directamente sobre bienes de consumo. En particular, nuestro análisis no refleja que los aranceles sobre los bienes intermedios pueden elevar los precios de los bienes de consumo nacionales que se producen en etapas posteriores. Además, como nuestro cálculo de la carga arancelaria aplica el tipo arancelario efectivo a los gastos nacionales, y no a los valores de importación, incluye los márgenes comerciales minoristas o los impuestos sobre las ventas, lo que aumentaría la carga medida en relación con los ingresos arancelarios. En conjunto, sin embargo, la carga arancelaria que distribuimos entre los grupos se acerca bastante a los ingresos arancelarios totales sobre los bienes de consumo, lo que sugiere que es un indicador razonable de la carga directa.

Referencias

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Notas finales

[1] Esta cifra es inferior tanto al arancel legal medio como a la carga real de los aranceles, porque los consumidores sustituyen los bienes sujetos a aranceles altos y este proceso no contabiliza las pérdidas de bienestar derivadas de cambiar los bienes preferidos. Por simplicidad, suponemos que los aranceles se trasladan íntegramente a los consumidores; esto no afecta a los cálculos de regresividad (véase el apéndice).

[2] Utilizamos las categorías desagregadas, para las cuales el desglose de gastos por decil de ingresos familiares antes de impuestos y por grupos demográficos está disponible en las tablas de prepublicación, que pueden solicitarse a la BLS: http://www.bls.gov/cex/csxresearchtables.htm#allnew.

[3] La correspondencia entre las categorías de la CEX y las categorías arancelarias es necesariamente imperfecta, por lo que es posible que se nos escapen algunos aranceles recaudados.

[4] Véase Irwin (2014) para un análisis de los hallazgos empíricos sobre la incidencia arancelaria y de un mercado de productos en el que EE. UU. es un gran consumidor en el mercado mundial.

[5] Aunque algunos artículos de la bibliografía sobre comercio señalan que las empresas no tienen por qué trasladar las reducciones arancelarias a los compradores en forma de precios más bajos y pueden simplemente absorberlas como mayores márgenes, este argumento se aplica principalmente cuando los aranceles se reducen solo para un socio comercial, en un modelo con solo dos países (Arkolakis et al., 2015; Edmond et al., 2015). De Blas y Russ (2015) muestran que, cuando los aranceles se reducen para más de un socio comercial en un mundo con varios países, como en un caso como el TPP, es más probable que las reducciones se trasladen al comprador debido a la amenaza de competencia de otros proveedores. Del mismo modo, la bibliografía sobre la traslación del tipo de cambio sugiere que los cambios en los precios relativos probablemente se trasladan íntegramente a los precios cobrados a los compradores cuando se producen entre varios socios comerciales de EE. UU. (Auer y Schoenle, 2016), y que la traslación es mayor cuando los cambios son persistentes (An y Wang, 2012), como ocurre sin duda con los aranceles.

[6] Aunque los aranceles solo elevan directamente los precios de los productos importados, surgen efectos indirectos al reducir la competencia para los productos nacionales, lo que puede provocar un aumento del precio de todos los bienes de una categoría. Esto indica que nuestros resultados probablemente representan un límite inferior. La bibliografía, incluidos Gresser (2002), Hayakawa e Ito (2015) y Jara y Ganoza (2014), estima un índice de traslación de entre 0,22 y 0,74. Para tener en cuenta estos efectos indirectos sobre los precios, también estimamos el coste de los aranceles suponiendo que estos elevan los precios de los bienes nacionales en un 25 % y un 50 % del tipo arancelario, con un 0 % como estimación de referencia a la que se alude en todo el texto. Esta estimación de referencia también concuerda con las estimaciones de Feenstra y Weinstein (2016), que relacionan el aumento del comercio y las ganancias de bienestar de los consumidores con una caída de los márgenes nacionales en EE. UU. entre 1992 y 2005. Un estudio relacionado del Peterson Institute supone que el 100 % de las reducciones arancelarias se traslada a los precios nacionales (Moran, 2014).

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