Esto es lo que nos dice la economía sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo

A rainbow flag is carried during the Utah Pride Parade in Salt Lake City, Utah June 8, 2014. A Utah federal judge overturned the state's ban on gay marriage last December, promoting a cascade of similar rulings in more than a dozen other states. An appeal of the ruling is pending in Denver's 10th Circuit court of Appeals. REUTERS/Jim Urquhart (UNITED STATES - Tags: SOCIETY TPX IMAGES OF THE DAY) - GM1EA690BOM01
Economics explains and predicts patterns in marriage that would otherwise appear irrational.Image: REUTERS/Jim Urquhart
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El amor y la compañía hacen felices a la mayoría de las personas y, por lo general, son dos de las principales razones por las que las parejas se casan.

Desde el punto de vista de los economistas, el amor y la compañía son un tipo particular de bien: no se pueden comprar ni intercambiar en un mercado, pero un hogar puede producirlos para generar felicidad entre sus miembros.

Hay muchos otros bienes que potencialmente se producen en el hogar, como criar a los hijos, preparar comidas, cuidarse mutuamente y alcanzar la estabilidad económica.

La cuestión, entonces, es cómo producir estos bienes de manera más eficiente para que las personas sean más felices.

En este caso, la eficiencia no significa solo «más», sino también bienes de «mejor calidad». Por ejemplo, la felicidad de una persona no depende únicamente de la cantidad de comidas que prepara y consume, sino también de su calidad.

Los economistas analizan el matrimonio en este contexto. Examinar los bienes que puede producir el matrimonio nos ayuda a entender por qué se casa la gente, cómo las personas se emparejan para formar matrimonios y qué implica esto para la sociedad en su conjunto.

Resulta que la economía explica y predice bastante bien patrones matrimoniales que, de otro modo, parecerían irracionales. Por ejemplo, puede ayudar a explicar por qué hay diferencias entre las personas casadas y las no casadas en cuanto a si quieren trabajar y, en última instancia, cuánto quieren trabajar.

Nos casamos porque…

La perspectiva económica fundamental sobre el matrimonio se remonta a la teoría del premio Nobel Gary Becker.

Las personas pueden producir cierta cantidad de bienes en el hogar sin necesidad de casarse. Sin embargo, cuando se casan, ponen en común sus recursos (el más importante de los cuales es el tiempo) y pueden especializarse en determinadas tareas. Esto les permite producir más bienes domésticos y de mejor calidad.

Por ejemplo, al compartir tareas como hacer las compras y limpiar, una pareja casada puede preparar comidas de mejor calidad que dos personas que hacen las compras, limpian y cocinan por separado.

En principio, las mismas mejoras de productividad podrían lograrse mediante la convivencia o una unión de hecho. Sin embargo, en ese caso, las dos personas de la pareja también tendrían que establecer contratos para definir acuerdos importantes, como las finanzas del hogar y la herencia, entre otras cosas.

También hay costes considerables, no solo económicos, sino también de tiempo, para resolver todo esto. En cambio, el contrato matrimonial ya incorpora algunos de estos aspectos. Eso, por sí solo, supone una mejora de eficiencia del matrimonio frente a la convivencia o la unión de hecho.

Así que, si las personas desean los bienes que mencionamos —amor, compañía y hacer tareas juntos—, estarán mejor (es decir, serán más felices) si se permite el matrimonio.

Este marco no exige que las personas sean del mismo sexo ni de sexos diferentes. Las parejas heterosexuales y homosexuales generarán distintos patrones en cuanto a los bienes que producen. Aun así, el matrimonio generará mejoras de productividad y eficiencia para las parejas, independientemente del género de sus integrantes.

Qué dice la economía sobre los efectos en el resto de la sociedad

Desde una perspectiva económica, el hecho de que el matrimonio entre personas del mismo sexo permita lograr mejoras de productividad y eficiencia (lo que algunos llamaríamos felicidad) no significa automáticamente que deba establecerse por ley. Por ejemplo, podría ocurrir que el matrimonio entre personas del mismo sexo tuviera efectos negativos en el resto de la sociedad.

En este sentido, el debate público se ha centrado en cómo permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo podría (o no) reducir el número total de matrimonios en la sociedad, aumentar las tasas de divorcio o restar importancia a tener hijos dentro del matrimonio.

De hecho, ahora hay un volumen creciente de investigación empírica, publicada en diversos campos (desde la economía hasta la demografía, la sociología y las políticas públicas), que estima el impacto de permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo en las tasas de matrimonio, aborto y divorcio (o en la estabilidad de las parejas).

Un estudio de 2009, basado en datos de EE. UU., no encontró efectos adversos estadísticamente significativos derivados de permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo. Otro estudio estadounidense de 2014 no encontró pruebas de que permitir que las parejas del mismo sexo se casen reduzca la tasa de matrimonios entre personas de distinto sexo.

Otro estudio indicó que las parejas del mismo sexo presentan niveles de estabilidad similares a los de las parejas heterosexuales. Ese estudio también encontró una asociación con la inestabilidad entre las parejas (tanto del mismo sexo como de distinto sexo) que vivían en un estado donde estaba prohibido el matrimonio entre personas del mismo sexo.

En cierta medida, los resultados de esta línea de investigación aún son preliminares y deben tomarse con cautela. Esto se debe a que el matrimonio entre personas del mismo sexo, incluso en los lugares donde se permite, se ha introducido hace poco. Por lo tanto, solo se dispone de un período relativamente breve para observar sus efectos. Así que aún no hay una conclusión definitiva.

Sin embargo, mi propia lectura de la investigación realizada hasta ahora es que, en general, hay pocas pruebas de que el matrimonio entre personas del mismo sexo tenga efectos sociales negativos significativos.

De cara al futuro, a medida que se disponga de más datos, la investigación empírica permitirá evaluar con mayor precisión el impacto del matrimonio entre personas del mismo sexo en la sociedad y hasta qué punto permitirlo podría (o no) debilitar la función social del matrimonio tradicional.

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