Este es el impacto de la migración en la productividad

ATTENTION EDITORS - IMAGE 1 OF 22 OF PICTURE PACKAGE '7 BILLION, 7 STORIES - OVERCROWDED IN HONG KONG. SEARCH 'MONG KOK' FOR ALL IMAGES - People cross a street in Mong Kok district in Hong Kong, October 4, 2011. Mong Kok has the highest population density in the world, with 130,000 in one square kilometre. The world's population will reach seven billion on 31 October 2011, according to projections by the United Nations, which says this global milestone presents both an opportunity and a challenge for the planet. While more people are living longer and healthier lives, says the U.N., gaps between rich and poor are widening and more people than ever are vulnerable to food insecurity and water shortages. Picture taken October 4, 2011. REUTERS/Bobby Yip (CHINA - Tags: SOCIETY) - RTR2SQJP
Rapidly ageing populations, the refugee crisis, and growing anti-immigration rhetoric have brought immigration issues to the forefront recently.Image: REUTERS/Bobby Yip
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Aunque el reciente aumento de la llegada de refugiados ha centrado la atención en los problemas migratorios, ya vive una numerosa población migrante en las economías avanzadas y la migración sigue en aumento. En muchas economías avanzadas, las personas migrantes representan entre el 15 y el 20 % de la población adulta, y esta cifra llega al 30 % en algunos países anglosajones. Entre 1990 y 2015, las personas migrantes representaron la mitad del crecimiento de la población en edad de trabajar de las economías avanzadas. Además, la ONU proyecta que, sin más migración, la población en edad de trabajar disminuiría en la mayoría de las economías avanzadas durante los próximos 15 años debido al envejecimiento de la población. Estas cifras elevadas sugieren que las personas migrantes pueden tener un impacto significativo en las economías receptoras.

Figura 1. Personas migrantes y población en edad de trabajar, países seleccionados

Image: Vox EU

Figura 2. Actitudes hacia el comercio y la inmigración

Image: Pew Research Center/Gallup

Sin embargo, la migración es un tema políticamente difícil y, en los últimos años, la retórica que la rodea se ha vuelto más negativa. De hecho, la opinión pública de las economías avanzadas es mucho más negativa con respecto a la inmigración que al comercio. Por tanto, es fundamental examinar detenidamente el impacto de la migración en las economías receptoras.

Costes a corto plazo, beneficios a largo plazo

Hay al menos dos posibles motivos de la retórica negativa. Se ha sostenido que las personas migrantes pueden desplazar a los trabajadores nativos del mercado laboral o reducir sus salarios. La mayoría de los estudios concluyen que la migración tiene un efecto limitado en los salarios medios y el empleo de los trabajadores nativos (para una revisión, véase Peri 2014). Sin embargo, algunos encuentran un impacto negativo en los salarios de los trabajadores con pocas cualificaciones (por ejemplo, Borjas 2003, Card 2001). También se ha relacionado la migración con tensiones sociales —debidas en parte a diferencias culturales y lingüísticas— cuando a las personas migrantes les resulta difícil integrarse en el mercado laboral y en la sociedad. En Europa, las encuestas muestran que a la gente le preocupan mucho más los efectos de la migración en la composición de la población —como el idioma y la cultura— que las cuestiones económicas, como el empleo (Card et al. 2012).

Sin embargo, se sabe mucho menos sobre el impacto de la inmigración en la prosperidad a largo plazo de las economías receptoras, medida por el PIB per cápita. Este impacto puede producirse por dos vías. En primer lugar, como la mayoría de las personas migrantes están en edad de trabajar, la migración aumenta la proporción de población en edad de trabajar. Si se integran en el mercado laboral y tienen un empleo productivo, esto puede impulsar el PIB per cápita. En segundo lugar —y se habla mucho menos de ello—, la migración también puede afectar a la productividad laboral. Por un lado, la inmigración puede reducir la productividad laboral, al menos inicialmente, porque la incorporación de nuevos trabajadores reduce el capital físico disponible por trabajador o porque las personas migrantes tienen, en promedio, menos estudios que las nativas. Por otro lado, la literatura microeconómica sugiere que las personas migrantes pueden elevar la productividad al aumentar la diversidad de competencias e ideas, favorecer la complementariedad de las competencias y la especialización, e incentivar la mejora de las competencias de la población nativa.

En un nuevo estudio, examinamos los efectos a largo plazo de la inmigración a nivel macroeconómico, en particular en el PIB per cápita y la productividad laboral de las economías avanzadas receptoras (Jaumotte et al. 2016). Dos estudios comparativos anteriores, de amplio alcance y entre países, encontraron que la inmigración tiene un gran efecto tanto en el ingreso per cápita como en la productividad (Ortega y Peri 2014, Alesina et al. 2016). Nuestra investigación aporta tres contribuciones con respecto a esos estudios. En primer lugar, se centra exclusivamente en las economías avanzadas, en vez de utilizar una muestra mixta de países receptores de ingresos altos y bajos. Así, ofrece resultados directamente pertinentes para las economías avanzadas, donde el número de personas migrantes ha sido mayor en relación con la población nativa y los niveles de ingreso son más altos.[1] En segundo lugar, analizamos si el impacto en el PIB per cápita varía según el nivel de cualificación de las personas migrantes, con una nueva base de datos de panel que recoge el número de personas migrantes por país de origen y nivel educativo en 18 economías avanzadas, a intervalos de cinco años entre 1980 y 2010. Por último, vamos más allá del impacto agregado de la migración en el PIB per cápita y examinamos hasta qué punto los beneficios se reparten entre la población.

Las personas migrantes aumentan el PIB per cápita y la productividad

Identificar el efecto de la inmigración en el PIB per cápita a nivel macroeconómico es difícil debido a problemas de endogeneidad. Por ejemplo, una relación positiva podría reflejar que los ingresos elevados de las economías avanzadas atraen a personas migrantes, en lugar de que estas contribuyan positivamente al PIB per cápita. Para abordar el riesgo de causalidad inversa y otros sesgos, seguimos a Ortega y Peri (2014) y Alesina et al. (2016) y construimos una variable instrumental para la proporción agregada de migrantes, mediante un modelo de tipo gravitacional y datos sobre las poblaciones migrantes bilaterales. El modelo predice la migración basándose únicamente en factores que, en gran medida, son exógenos a los niveles de ingreso de las economías receptoras. Entre ellos figuran los factores de «empuje», que reflejan las condiciones económicas y políticas de los países de origen, y los costes de la migración entre países receptores y de origen determinados por la geografía y la cultura.

Encontramos que las personas migrantes contribuyen a elevar los niveles de ingreso per cápita en las economías avanzadas receptoras, y que este efecto es significativo tanto estadística como económicamente. Nuestras estimaciones sugieren que un aumento de un punto porcentual en la proporción de personas migrantes en la población adulta (el aumento anual promedio es de 0,2 puntos porcentuales) puede elevar el PIB per cápita hasta un 2 % a largo plazo. Además, este efecto se debe principalmente a un aumento de la productividad laboral y, en menor medida, a la vía más habitual: el aumento de la proporción entre la población en edad de trabajar y la población total.

El resultado se mantiene en varias pruebas de robustez, que incluyen controlar otros factores determinantes del ingreso per cápita (la apertura comercial, el nivel tecnológico, el nivel educativo y la estructura por edades de la población receptora, así como variables de política); excluir de la muestra países que se formaron mediante la migración y tienen niveles de ingreso elevados (Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda); y utilizar instrumentos alternativos basados en modelos gravitacionales.

Contribuyen tanto las personas migrantes con alta cualificación como las de baja cualificación

Encontramos que tanto las personas migrantes con alta cualificación como las de baja cualificación aumentan la productividad laboral. No hay indicios de una dilución significativa del capital físico o humano, ya que la inversión se ajusta con el tiempo al mayor número de trabajadores y las personas migrantes tienen cada vez más cualificaciones. En cambio, nuestros resultados sugieren que las complementariedades observadas en análisis anteriores, sobre todo a nivel microeconómico, también son pertinentes a nivel macroeconómico. La evidencia de la literatura microeconómica sugiere que los efectos positivos en la productividad se deben al aumento de la productividad total de los factores (PTF) y del capital humano. Las personas migrantes altamente cualificadas contribuyen directamente a la productividad, entre otras vías mediante la innovación, e indirectamente a través de efectos positivos en los trabajadores nativos. Las personas migrantes con cualificación baja o media también pueden contribuir a la productividad agregada cuando sus competencias complementan las de la población nativa, promoviendo la reasignación ocupacional y la especialización de tareas. Por ejemplo:

- Las personas migrantes pueden ocupar puestos en sectores donde escasean trabajadores nativos, como la agricultura, la enfermería, el servicio doméstico y la jardinería. Sin las personas migrantes, habría que incentivar a la población nativa para que prestara estos servicios esenciales, lo que daría lugar a una menor oferta a un coste más alto.

- Cuando las personas migrantes ocupan más empleos manuales y rutinarios, la población nativa pasa a realizar tareas más complejas (asociadas con competencias abstractas y de comunicación), lo que fomenta la mejora de sus cualificaciones (D’Amuri y Peri 2014).

- Por último, existen complementariedades entre las personas migrantes con baja cualificación y las mujeres nativas altamente cualificadas. De hecho, encontramos respaldo empírico para el llamado «efecto niñera»: cuando se cuenta con la ayuda de personas migrantes con baja cualificación y hay mayor disponibilidad de servicios de cuidado infantil y domésticos, las mujeres nativas —en especial las más cualificadas— aumentan su oferta laboral (Cortés y Tessada 2011).

Figura 3. Efecto del aumento de la proporción de personas migrantes en la población adulta total

Image: FMI

Los beneficios se reparten ampliamente

Un aumento del ingreso medio per cápita no garantiza necesariamente que mejore el bienestar de la población en general. Si todos los aumentos de ingresos quedaran en manos de los altos ejecutivos y accionistas de las empresas, la población en general podría no beneficiarse e incluso podría quedar en peor situación. Sin embargo, nuestro análisis concluye que los beneficios de la inmigración se reparten ampliamente entre la población. La migración aumenta el ingreso medio per cápita tanto del 90 % de las personas con menores ingresos como del 10 % con mayores ingresos, aunque la migración de personas altamente cualificadas beneficia más a quienes más ganan, posiblemente debido a una mayor sinergia entre las personas migrantes y la población nativa con alta cualificación. Además, la proporción de personas migrantes no afecta al coeficiente de Gini —una medida general de la desigualdad de ingresos dentro del 90 % de las personas con menores ingresos—.

Implicaciones para las políticas públicas

Aunque la migración puede conllevar costes a corto plazo —por ejemplo, para facilitar la integración de las personas refugiadas en el mercado laboral—, nuestro estudio muestra que puede valer la pena asumirlos para obtener beneficios a largo plazo en términos de mayores niveles de ingreso y prosperidad.

Entre las políticas que ayudan a las personas migrantes a integrarse más rápido figuran la formación lingüística, el apoyo en la búsqueda de empleo, un mejor reconocimiento de su formación y experiencia laboral, y menos barreras al emprendimiento (Aiyar et al. 2016). Aunque estas políticas pueden requerir un gasto público adicional, les permiten conseguir empleo, contribuir cada vez más a las cuentas fiscales y favorecer el aumento del PIB per cápita a largo plazo.

Al mismo tiempo, aunque los beneficios de la migración parecen repartirse ampliamente, algunos trabajadores nativos también pueden necesitar ayuda para adaptarse, por ejemplo, mejorando sus competencias. Las autoridades responsables de formular políticas también deben evitar una posible sobrecarga de servicios públicos como la sanidad y la educación, a fin de contener una posible escalada de las tensiones sociales.

Nota del editor: Las opiniones expresadas en este artículo son las de sus autores y no deben atribuirse al FMI, a su Directorio Ejecutivo ni a su dirección.

Referencias

Aiyar, S, B Barkbu, N Batini, H Berger, E Detragiache, A Dizioli, C Ebeke, H Lin, L Kaltani, S Sosa, A Spilimbergo y P Topalova (2016) «The refugee surge in Europe: Economic challenges», IMF Staff Discussion Note 16/02, Washington: Fondo Monetario Internacional.

Aleksynska, M y A Tritah (2015) «The heterogeneity of immigrants, host countries’ income and productivity: A channel accounting approach», Economic Inquiry, 53(1): 150-172.

Alesina, A, J Harnoss y H Rapoport (2016) «Birthplace diversity and economic prosperity», Journal of Economic Growth, 21(2): 101–38.

Borjas, G J (2003) «The labor demand curve is downward sloping: Reexamining the impact of immigration on the labor market», Quarterly Journal of Economics, 118(4): 1335–74.

Card, D (2001) «Immigrant inflows, native outflows, and the local market impacts of higher immigration», Journal of Labor Economics, 19(1): 22–64.

Cortés, P y J Tessada (2011) «Low-skilled immigration and the labor supply of highly skilled women», American Economic Journal: Applied Economics, 3(3): 88–123.

D’Amuri, F y G Peri (2014) «Immigration, jobs, and employment protection: Evidence from Europe before and during the Great Recession», Journal of the European Economic Association, 12(2): 432–64.

Jaumotte, F, K Koloskova y S Saxena (2016) «Impact of migration on income levels in advanced economies», IMF Spillover Note, número 8, octubre.

Ortega, F y G Peri (2014) «Openness and income: The role of trade and migration», Journal of International Economics, 92(2): 231–51.

Peri, G (2014) «Do immigrant workers depress the wages of native workers?», IZA World of Labor.

Notas finales

[1] Al analizar los países de la OCDE, Aleksynska y Tritah (2015) también encontraron un efecto positivo de la inmigración en el ingreso per cápita y la productividad de los países receptores, especialmente en el caso de las personas migrantes en edad de máximo rendimiento laboral.

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