La economía actual dista mucho de ser perfecta, pero al dejar el cargo, Barack Obama la deja mucho mejor de como la encontró.
De hecho, Obama termina su mandato con la segunda mayor caída de la tasa de desempleo durante una presidencia desde que el New Deal ayudó a sacar al país de la Gran Depresión. La tasa durante el mandato de Obama solo fue superada por la de Bill Clinton, que bajó del 7,3 % en enero de 1993 al 3,9 % en diciembre de 2000.
Cuando Obama asumió el cargo, en plena recesión, la tasa de desempleo era del 7,8 %. El mes pasado, fue del 4,7 %.
Aunque la caída fue considerable, el desempleo promedio durante la presidencia de Obama fue relativamente alto: del 7,4 %.
Como muestra el gráfico, el desempleo en Estados Unidos ha disminuido durante el mandato de todos los presidentes demócratas, excepto Jimmy Carter. Aumentó durante el de todos los presidentes republicanos, excepto Ronald Reagan.
Sin embargo, esas tendencias quizá no signifiquen tanto como parecen. Aunque el relato popular diga lo contrario, los economistas suelen sostener que los presidentes tienen poco control sobre la economía, al menos en comparación con la fuerza del ciclo económico, el ritmo de la innovación tecnológica y los acontecimientos de la economía mundial. Además, la muestra aquí —solo 11 presidentes— es demasiado pequeña para sacar conclusiones generales.
La caída de la tasa de desempleo durante el mandato de Obama también oculta otra tendencia perjudicial: cada vez más personas abandonan por completo la participación en el mercado laboral estadounidense.
Aunque la tasa de desempleo ha bajado durante el mandato de Obama, se debe en parte a que algunos trabajadores han dejado de buscar empleo. El Gobierno de Estados Unidos solo considera “desempleadas” a las personas que no tienen trabajo yque lo han buscado activamente durante el último mes. Los “trabajadores desalentados” —que podrían trabajar, pero ya no buscan empleo— no se contabilizan como desempleados.
La participación de estos trabajadores se mide mediante la tasa de participación en la fuerza laboral. Si se observan las cifras de los trabajadores en edad productiva, de 25 a 54 años, se ve que la tasa de participación en la fuerza laboral ha disminuido durante el mandato de Obama, aunque ha empezado a recuperarse en los últimos años. Esto sugiere que muchos estadounidenses que podrían trabajar se quedan al margen.
Nadie sabe exactamente por qué, aunque hay muchas explicaciones posibles, afirma Jed Kolko, economista jefe del sitio de empleo Indeed. Muchos economistas atribuyen el fenómeno a los cambios tecnológicos y la automatización, que han eliminado empleos bien remunerados para trabajadores con menos cualificaciones. Algunos han propuesto otras causas, entre ellas un mayor nivel de encarcelamiento, que deja a más personas con antecedentes penales que las hacen inelegibles o poco atractivas para los empleadores. Otros culpan al aumento de las tasas de adicción, e incluso a los videojuegos entretenidos que reducen la disposición de las personas a trabajar.
En cualquier caso, es probable que estos factores también escapen al control de un presidente.



