¿Es hora de replantearnos nuestra visión de la economía de África?

¿Es hora de replantearnos nuestra visión de la economía de África?
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Han pasado siete años desde el colapso del sistema financiero mundial y la mayor declaración de quiebra de la historia: Lehman Brothers. Desde el inicio de la crisis financiera mundial, la economía global parece atrapada en una recuperación moderada y volátil. La contención de la demanda de los consumidores, consecuencia de unos salarios estancados o en descenso, parece estar en el epicentro del débil crecimiento mundial actual. Dado que el gasto de los consumidores es, posiblemente, el factor que más contribuye a la economía global, la prolongada debilidad del mercado laboral mundial puede perturbar la calidad de vida de la comunidad global, tanto de las personas ricas como de las pobres.

En este desalentador contexto de crecimiento, los mercados bursátiles registran de manera generalizada máximos históricos. No cabe duda de que la ampliación de las medidas de estímulo por parte de los bancos centrales mediante la política monetaria ha dado lugar a esta situación peculiar.

Desacoplamiento entre el índice MSCI World y el crecimiento del PIB mundial

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Fuente: Fondo Monetario Internacional, I-Net Bridge

A medida que empiezan a disiparse las réplicas que se propagaron por la economía mundial tras el terremoto financiero de 2008, parece que las políticas monetarias experimentales aplicadas para evitar una depresión catastrófica han distorsionado los fundamentos económicos, comprometido el potencial de crecimiento mundial a largo plazo y apuntalado artificialmente los precios de los activos. En un entorno en el que probablemente el crecimiento sostenible seguirá siendo esquivo durante un período prolongado, existe un evidente desacoplamiento entre los boyantes precios de los activos y las realidades económicas mundiales. Hoy, los responsables de formular políticas y los académicos se enfrentan a un desafío apremiante: restaurar el crecimiento mundial antes de que los participantes del mercado recobren la sobriedad y adviertan la actual discordancia del mercado bursátil.

Sin embargo, sería negligente describir todas las regiones geográficas como vulnerables al inicio del estancamiento económico. En la actualidad, el continente africano crece de manera admirable. Según el Banco Africano de Desarrollo, en 2014 la tasa media de crecimiento de la región se situó en el 3,9 %. La inversión extranjera directa (IED), que se prevé que alcance los 55.000 millones de dólares este año, parece estar creando una base invaluable sobre la que se sustenta el crecimiento regional.

En alza: inversión extranjera directa en África

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Fuente: AfDB, PNUD, OCDE y The Economist. ¹Estimación ²Previsión

Curiosamente, por primera vez según los registros, la inversión en el continente se aleja cada vez más de los países ricos en recursos y se dirige a la creciente clase media africana. Según un artículo reciente publicado en The Economist, la inversión en tecnología, comercio minorista y servicios empresariales aumentó 17 puntos porcentuales entre 2007 y 2013.

Sin embargo, aunque esta tendencia es ciertamente alentadora, sería prematuro afirmar que la inversión en países menos ricos en recursos equivale al crecimiento económico inclusivo tan necesario. La inversión extranjera directa puede orientarse esencialmente a extraer beneficios o, alternativamente, a estimular un crecimiento económico inclusivo. La inversión extranjera directa deseable debería aspirar a lograr ambos resultados de manera responsable y simultánea. Las cifras agregadas, como las que se presentan en la ilustración anterior, no revelan la naturaleza exacta de la inversión extranjera directa realizada hasta la fecha.

Un ejemplo elocuente del fracaso de inversiones históricas puede encontrarse en los persistentes desafíos petroleros de la mayor economía del continente africano. Según la OPEP, Nigeria exporta aproximadamente 2,2 millones de barriles de petróleo crudo al día. Sin embargo, sorprendentemente, Nigeria afronta actualmente una escasez generalizada de combustible en el mercado interno. A pesar de las importantes reservas de petróleo de la región, una inversión subóptima ha provocado el subdesarrollo de las refinerías de petróleo dentro de las fronteras del país. Sorprendentemente, hoy Nigeria importa más del 80 % de sus productos petrolíferos refinados.

Los responsables de formular políticas en África deben establecer un marco práctico que permita centrarse en industrias y servicios de valor añadido, en los que pueda fomentarse un crecimiento económico inclusivo.

Las reformas favorables a las empresas, la flexibilización de las rígidas leyes laborales y un esfuerzo sincero por erradicar la corrupción contribuirán a que el continente resulte atractivo como destino de inversión. En este sentido, los responsables de formular políticas en África deberían considerar los diversos modelos que sus pares de mercados emergentes han empleado históricamente para fomentar que las empresas extranjeras compartan y transmitan sus tan necesarias habilidades y conocimientos a la creciente fuerza laboral de África. La industria manufacturera, por ejemplo, ofrece la valiosa oportunidad de explorar y dominar tecnologías y prácticas de primer nivel, de manera similar a la oportunidad que Corea del Sur aprovechó empíricamente a finales de la década de 1980. Ante el aumento sin precedentes de los costes laborales en China, los legisladores africanos cuentan con un motivo oportuno para revisar sus políticas y atraer más IED con el fin de abordar las brechas de inversión existentes.

Salarios anuales medios en China (yuanes chinos)

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Fuente: Trading Economics

África debería prepararse para captar las industrias que nuestros pares de mercados emergentes vayan abandonando en los próximos años, sean cuales sean. Es en este contexto que los responsables de formular políticas deben reevaluar la importancia de impulsar la agenda de crecimiento africana en el marco de la economía mundial, que antes prosperaba. Si se quiere que la aspiración de larga data de los responsables de formular políticas de comprimir el ciclo económico tenga alguna posibilidad de éxito, los gobiernos y el sector privado deben reevaluar imparcialmente las ideas erróneas sobre el continente africano y las herramientas que podrían utilizarse para participar en una nueva prosperidad africana.

El Foro Económico Mundial sobre África 2015 se celebra en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, del 3 al 5 de junio.

Autor: Steven Schultz, director de Soluciones de Fondos Internacionales, MMI Holdings Limited

Imagen: Un trabajador de la construcción camina sobre un andamio en un túnel de la autopista Nairobi-Thika, en construcción cerca de Nairobi, capital de Kenia, el 23 de septiembre de 2011. REUTERS/Thomas Mukoya

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