Los mercados laborales rígidos llevan mucho tiempo siendo uno de los principales obstáculos para la competitividad y la productividad europeas. En la última década, los gobiernos se centraron en reducir la protección de los trabajadores temporales, mientras dejaban prácticamente intacta la normativa aplicable a los empleados permanentes. Estas reformas, cuyo coste político era menor, a menudo crearon un mercado laboral dual, con pocas buenas oportunidades de empleo para los jóvenes ajenos al mercado laboral, sin abordar plenamente las rigideces iniciales. A medida que aumenta la dualidad del mercado, también lo hace la rigidez que perciben los directivos empresariales.
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Aunque muchos países europeos han tenido dificultades para revertir esta tendencia y reformar a fondo sus mercados laborales, Portugal y Grecia encabezan los avances positivos recientes. Por ejemplo, Portugal aplicó reformas profundas que redujeron la protección del empleo de los trabajadores regulares y cerraron parcialmente la brecha con los contratos temporales, lo que redujo la dualidad de su mercado laboral.
Pero ¿cómo percibe la comunidad empresarial estos cambios en los contratos permanentes y temporales? La Encuesta de Opinión Ejecutiva del Foro Económico Mundial permite comparar los mercados laborales de distintos países y hacer un seguimiento de la aplicación de las reformas y de cómo se perciben. Por ejemplo, tras la adopción de reformas en Grecia y Portugal, disminuyó la rigidez del mercado laboral percibida por los directivos.
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Resultados como estos muestran cierta correspondencia entre la percepción de los directivos empresariales y la literatura económica sobre las consecuencias de los mercados laborales de dos niveles para el empleo, la productividad a largo plazo y la competitividad. Boeri y Garibaldi (2007) señalan que los países que introdujeron mercados laborales de dos niveles experimentaron un aumento del empleo a corto plazo (un efecto de creación de empleo de «luna de miel»), pero también una caída de la productividad general que conduciría a una reducción del empleo a más largo plazo.
Si ampliamos este análisis a otros países europeos y no europeos, los resultados parecen confirmar la hipótesis de que a los directivos empresariales no les gustan los mercados laborales de dos niveles. Por ejemplo, las reformas en Alemania aumentaron considerablemente la flexibilidad de los contratos de duración determinada (sin modificar la normativa sobre los empleos permanentes), lo que apenas mejoró la eficiencia del mercado laboral alemán. Las empresas de Alemania siguen señalando rigideces, ya que las reformas han creado un mercado laboral dual (Alemania tiene algunas de las protecciones más débiles de los países de la OCDE para los contratos temporales y algunas de las más altas para los empleos regulares).
Ejemplos como los de Portugal y Grecia sugieren que eliminar los mercados laborales de dos niveles mediante una reforma de la protección de los empleados permanentes podría ser más eficaz y recibir mejor acogida de la comunidad empresarial que seguir aumentando el uso y la flexibilidad del empleo temporal.
En las últimas dos décadas, la mayoría de los gobiernos han respondido a la necesidad de una mayor flexibilidad y, al mismo tiempo, han tratado de minimizar el coste político de las reformas: han reducido las restricciones a los contratos temporales, mientras mantenían casi sin cambios la protección de los empleados permanentes, como muestra el gráfico siguiente.
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En algunos casos, estas reformas han creado un mercado laboral de dos niveles, con consecuencias negativas para la competitividad y la productividad a largo plazo. Los resultados de la Encuesta de Opinión Ejecutiva del Foro Económico Mundial sugieren que los mercados laborales de dos niveles no se traducen en una mayor flexibilidad percibida por los directivos europeos. Conviene que los gobiernos de Europa lo tengan presente: reformar la protección de los empleados permanentes podría ser más eficaz y recibir mejor acogida de la comunidad empresarial que seguir aumentando el uso y la flexibilidad del empleo temporal.




