El auge de las economías emergentes

El auge de las economías emergentes
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Como emprendedor e inversor en una economía emergente, he experimentado en primera persona el optimismo del capital internacional hacia los países que avanzan en su proceso para formar parte del mundo desarrollado.

En los últimos años, en particular, las economías emergentes han mostrado un crecimiento superior al de las economías desarrolladas. Entre 2006 y 2010, los países de ingresos altos registraron, de media, un aumento anual del PIB del 3 %, mientras que los países emergentes crecieron a una tasa anual del 15 %, lo que representó el 60 % del crecimiento económico mundial durante ese periodo.

Esto concuerda en gran medida con los resultados de la GAC Survey, que ha identificado el tema «Auge de las economías emergentes y cambios en el poder mundial» como una tendencia para los próximos años. Los encuestados hicieron referencia con firmeza a un próximo desplazamiento de los centros financieros mundiales hacia los países en desarrollo, que atraerán cuantiosas sumas de capital.

Se observa un ligero descenso en la tendencia «Cambios en el poder mundial» en comparación con los resultados del año pasado. Una posible explicación es una menor asociación entre el liderazgo económico y el poder, quizá porque el liderazgo económico se percibe hoy más como una carga que como una ventaja.

Como han mostrado los titulares de los últimos años, China ha sido una de las estrellas del debate. Las proyecciones de Goldman Sachs de 2006 situaban a China por delante de la economía estadounidense en términos de PIB en 2027. Estimaciones más recientes de BNP Paribas indican que este mismo adelantamiento económico se producirá ya en 2020.

Con independencia de cuándo China asuma la primera posición mundial en términos económicos (aunque este es solo un aspecto del «poder»), será la primera vez en la historia moderna que un país emergente lo logre. China ya estableció un nuevo récord en el primer semestre de 2012 al convertirse en el principal receptor de inversión extranjera directa (IED).

Pero China no es la única que atrae la atención. Por primera vez, las economías emergentes absorbieron aproximadamente el 50 % de la IED mundial en el primer semestre de 2012. Brasil ocupó el sexto puesto, mientras que Camboya incrementó sus entradas en más de un 165 % y Tailandia en un 62 %, en comparación con los resultados de los dos primeros trimestres de 2011.

A pesar del impulso que estas economías han ganado en los últimos años, ya son evidentes las señales de desaceleración, derivadas de factores cíclicos y estructurales. Son ejemplo de ello el crecimiento del 7,6 % de China en el año hasta el segundo trimestre de 2012, las previsiones más recientes de Brasil, que apuntan a un aumento del PIB del 1,5 % en 2012 (en abril de 2011 era del 4 %), y la dificultad de India para controlar su inflación de dos dígitos.

Los factores estructurales son una causa importante de la desaceleración: entre las más relevantes figuran las limitaciones en infraestructuras y el escaso capital humano. Brasil, Argentina, Colombia e Indonesia, por ejemplo, siguen situándose entre las diez últimas posiciones del ranking educativo PISA. China, pese a estar bien clasificada, tenía menos de un 20 % de su población de entre 25 y 34 años con estudios de secundaria superior, frente a una media del 70 % en el G20.

En conjunto, a pesar de los desafíos estructurales, se prevé que las economías emergentes sigan impulsando una parte significativa del crecimiento del PIB mundial en los próximos años, mientras que los escenarios para Europa y Estados Unidos siguen siendo inciertos.

Autor: Antonio Ermirio de Moraes Neto, cofundador y socio gerente de Vox Capital; miembro del Consejo Global de la Agenda sobre América Latina

Imagen: Un hombre camina entre edificios de oficinas en el Distrito Central de Negocios de Beijing REUTERS/Jason Lee

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