¿Lo próximo grande en la economía colaborativa?

¿Lo próximo grande en la economía colaborativa?
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Ayer conducíamos coches para ir al trabajo, hacer compras o salir de vacaciones. Pero todo eso podría cambiar en la economía colaborativa del mañana. Muchos de nuestros compañeros de carretera se han convertido en «conductores de alquiler» en plataformas como Uber o Lyft. Sin embargo, ¿está a punto de despegar otra revolución: el «crowd-shipping», por el que quienes conducen a diario se convierten en microrepartidores de DHL o UPS?

La economía colaborativa hace posibles nuevas formas de transporte al conectar a quienes necesitan enviar paquetes con quienes ya están en ruta. Los principales motores del llamado «crowd-shipping» son el rápido crecimiento del comercio minorista en línea, el deseo de encontrar nuevas formas de superar los problemas tradicionales de la entrega de «última milla» y el creciente interés, en algunos grupos socioeconómicos, por complementar los ingresos con trabajos ocasionales. Se espera que las ventas mundiales B2C en línea pasen de 1 billón de dólares en 2012 a alrededor de 2,4 billones de dólares para 2017. Tan solo en China, el número de paquetes transportados por servicios de entrega urgente aumentó un 820 % en los seis años que terminaron en 2014. En todo el mundo, la capacidad de los sistemas de entrega de «última milla» tendrá que ampliarse enormemente para hacer frente al crecimiento previsto del volumen.

El crowd-shipping ofrece una forma de aprovechar mejor nuestros coches infrautilizados mediante la recogida y entrega de paquetes a lo largo de rutas que la gente ya tiene previsto recorrer. ¿Cómo funciona el modelo? Quienes ofrecen transportar paquetes (a quienes llamaremos «repartidores») y quienes desean utilizar el servicio descargan la aplicación y se registran en el sitio web, por ejemplo, mediante un enlace a Facebook. El usuario introduce los datos del paquete, los puntos de recogida y entrega y, en algunos casos, el importe que está dispuesto a pagar por el envío. Luego, los posibles repartidores pujan por el trabajo, compitiendo en plazo y coste de entrega. El usuario decide qué oferta aceptar. La plataforma en línea proporciona al repartidor seleccionado un número de paquete, los datos de la dirección y acceso a un servicio de mensajería para comunicarse con el usuario. Una vez entregado el paquete, el destinatario confirma la recepción a través de la plataforma y se abona en la cuenta del repartidor la tarifa acordada.

Las empresas que proporcionan plataformas en línea para el crowd-shipping difieren en su enfoque de mercado, aunque el modo de operar descrito es similar. Algunas plataformas están más orientadas a repartidores profesionales: por ejemplo, se calcula que «en Zipments, el 95 % de los repartidores son profesionales del reparto con más de cuatro años de experiencia». Otras, como Rideshare, MyWay y Shippies, recurren a personas corrientes. Deliv suele especializarse en entregas desde centros comerciales de productos comprados allí o adquiridos en línea mediante la modalidad de «compra en línea y recogida en tienda».

En Estados Unidos o China, por ejemplo, los gobiernos adoptan en gran medida una política bastante liberal respecto a la innovación logística, aunque la decisión del gobierno alemán de prohibir Uber ilustra cómo puede ilegalizarse una aplicación basada en la web por motivos esencialmente comerciales.

Las secuelas de la crisis financiera en muchos países han obligado a numerosas personas a buscar nuevas formas de generar ingresos adicionales o subvencionar sus gastos de viaje. El crowd-shipping nos permite transportar y entregar paquetes a precios muy atractivos, con una carga incremental baja para el medio ambiente; quienes lo hacen pueden ganar algo de dinero extra y, posiblemente, obtener la satisfacción de apoyar a su vecindario.

Autor: el profesor Alan McKinnon, profesor y director de Logística en Kühne Logistics University, Alemania. Presidente del Consejo de la Agenda Global sobre Logística y Cadenas de Suministro del Foro Económico Mundial. Wolfgang Lehmacher, director y responsable de Cadena de Suministro y Transporte, Industrias de Movilidad, Foro Económico Mundial.

Imagen: Un trabajador carga paquetes en una bicicleta mientras se prepara para repartirlos en el centro de Pekín, 22 de diciembre de 2011. REUTERS/Staff

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