Global Findex es una enorme base de datos que registra la titularidad y el uso de cuentas, el ahorro y los pagos en todo el mundo. Estos son algunos de los resultados clave de la nueva serie de datos de 2014, recién publicada.
¿Cuál es el panorama general? ¿Dónde se están logrando avances?
El impulso mundial hacia la inclusión financiera cobra fuerza. El 62 % de la población adulta mundial tiene una cuenta, frente al 51 % en 2011. Hace tres años, 2.500 millones de adultos no tenían cuenta bancaria, frente a 2.000 millones en la actualidad.

Las columnas muestran los datos de 2014, desglosados entre titulares de cuentas bancarias (azul) y solo móviles (naranja). Las líneas oscuras indican los niveles de 2011.
En los países emergentes, la gente se apresura a incorporarse al sistema financiero.El 54 % de los adultos del mundo en desarrollo tiene una cuenta, un aumento de 13 puntos porcentuales respecto de 2011. Entre los países que registraron un crecimiento especialmente notable de la titularidad de cuentas figuran Tanzania (del 17 % al 40 %), Indonesia (del 20 % al 36 %), India (del 35 % al 53 %), China (del 64 % al 79 %) y México (del 27 % al 39 %).
El dinero móvil amplía el acceso a los servicios financieros. En 5 países de África subsahariana —Côte d’Ivoire, Somalia, Tanzania, Uganda y Zimbabwe—, más adultos tienen únicamente una cuenta de dinero móvil que una cuenta en una institución financiera. La titularidad de cuentas en Tanzania aumentó 23 puntos porcentuales, hasta el 40 %, y todo ese crecimiento se debió a las cuentas de dinero móvil. En Kenya, el 58 % de los adultos tiene una cuenta de dinero móvil, la tasa más alta del mundo.
¿Se ha avanzado entre las personas pobres?
Sí… En las economías en desarrollo, la titularidad de cuentas aumentó de forma desproporcionada entre los adultos que viven en el 40 % más pobre de los hogares. El 46 % de estos adultos tiene una cuenta, un aumento de 17 puntos porcentuales respecto de 2011. Entre los países donde la titularidad de cuentas entre las personas pobres se más que duplicó figuran Botswana, Argentina, Vietnam, Zambia y Peru. Mientras tanto, la titularidad de cuentas entre los adultos del 60 % más rico de los hogares aumentó apenas 11 puntos porcentuales, hasta el 60 %.
Pero queda mucho camino por recorrer. En los países en desarrollo, más de la mitad de los adultos del 40 % más pobre de los hogares todavía no tiene cuenta bancaria. Indonesia sigue rezagada en este aspecto: alrededor del 78 % de estos adultos carece de acceso a una cuenta.
¿Cómo les va a las mujeres?
Es complicado. En todas las regiones, ahora hay más mujeres con cuenta que antes. En todo el mundo, la proporción de mujeres con cuenta aumentó del 47 % en 2011 al 58 % en 2014. México logró avances extraordinarios y cerró su brecha de género en solo tres años. En 2011, las mujeres de México tenían una probabilidad 11 puntos porcentuales menor que los hombres de tener una cuenta; ahora, el 39 % de las mujeres y el 39 % de los hombres tienen una cuenta.

Titularidad de cuentas desglosada por género. Las mujeres están avanzando, pero siguen desatendidas y la brecha no se ha reducido.
Pero las mujeres siguen desatendidas. En todo el mundo, 1.100 millones de mujeres no tienen acceso al sistema financiero, incluidas alrededor de 245 millones de mujeres en India.
Y la brecha de género no se está reduciendo de manera significativa.A escala mundial, persiste una brecha de género de 7 puntos porcentuales en la titularidad de cuentas ; en los países en desarrollo es de 9 puntos porcentuales. Ambas cifras no han cambiado desde 2011. En Egipto, las mujeres tienen la mitad de probabilidades que los hombres de tener una cuenta.
A escala regional, la brecha de género es mayor en Asia meridional, donde el 37 % de las mujeres tiene una cuenta, frente al 55 % de los hombres: una diferencia de 18 puntos porcentuales.
¿Cuáles son algunas maneras de ampliar el acceso a los servicios financieros y reducir el uso de efectivo en el sistema?
Los gobiernos y las empresas podrían reducir drásticamente el número de adultos sin cuenta bancaria digitalizando los salarios y las transferencias. Más del 20 % de las personas sin cuenta bancaria —más de 400 millones de adultos en todo el mundo— recibe salarios o pagos de transferencias gubernamentales en efectivo.
El 27 % de los adultos de los países en desarrollo recibe pagos salariales, y solo el 41 % de ellos utiliza una cuenta para recibirlos.
La digitalización de los salarios públicos y las transferencias sociales podría aumentar hasta en 160 millones el número de adultos con cuenta, incluidos alrededor de 65 millones en Asia oriental y el Pacífico.
Trasladar los salarios del sector privado del efectivo a las cuentas podría incorporar al sistema financiero hasta a 280 millones de adultos, entre ellos casi 85 millones en Asia meridional.
Trasladar las remesas en efectivo a las cuentas. En los países en desarrollo, el 26 % de los adultos declara enviar o recibir remesas nacionales: el 14 % en efectivo y otro 5 % mediante un servicio comercial presencial, en vez de usar una cuenta.
Trasladar a cuentas los pagos de remesas en efectivo o realizados en ventanilla podría aumentar hasta en 370 millones el número de adultos con cuenta, incluidos 105 millones en Asia oriental y el Pacífico.
Bancarizar a los agricultores. En los países en desarrollo, 440 millones de adultos sin cuenta bancaria reciben en efectivo los pagos por la venta de productos agrícolas, incluidos 125 millones en África subsahariana y 105 millones en Asia meridional.
El 23 % de los adultos de los países en desarrollo recibe este tipo de pagos, casi exclusivamente en efectivo.
África oriental es la única región donde una proporción significativa de los pagos agrícolas se realiza digitalmente: en Uganda, Tanzania y Kenya, más del 10 % de los adultos recibe en una cuenta —generalmente una cuenta de dinero móvil— el pago por la venta de productos agrícolas.
Más allá del acceso básico, ¿la gente utiliza sus cuentas?
Sí. La gente utiliza sus cuentas para realizar o recibir pagos digitales. En los países en desarrollo, el 26 % de los adultos —casi la mitad de quienes tienen cuenta— utiliza su cuenta para realizar o recibir pagos. Las tarjetas de débito también están ganando aceptación. Alrededor de una cuarta parte de los adultos con cuenta en los países en desarrollo utiliza su tarjeta de débito para hacer pagos directos, incluido el 54 % de los titulares de cuentas en América Latina y el Caribe. En Turquía, alrededor del 19 % de los adultos realiza pagos por internet.
Por fin, las cuentas están desplazando los dudosos métodos informales de ahorro. En los países en desarrollo, el 39 % de los titulares de cuentas las utiliza para ahorrar, incluido el 70 % de los titulares de cuentas en Indonesia. En África subsahariana —donde más del 60 % de los adultos ahorró durante el último año y una cuarta parte de quienes ahorran utiliza una cuenta—, el 16 % de los adultos ahorra en una institución financiera formal. Las investigaciones muestran que las cuentas proporcionan un lugar seguro para guardar los ahorros y, además, posibilitan el crecimiento económico.
Sin embargo, muchísimas personas nunca utilizan su cuenta. El 20 % de los titulares de cuentas de los países en desarrollo declara no haber realizado ningún depósito ni ningún retiro durante el último año y, por tanto, tiene lo que definimos como cuentas inactivas. Esto incluye a más del 40 % de los titulares de cuentas en India.

Las columnas muestran el número de personas que pagan en efectivo este tipo de facturas pese a ser titulares de una cuenta.
Y hay una enorme cantidad de cuentas que se utilizan muy poco de forma crónica. 1.300 millones de adultos con cuenta en los países en desarrollo todavía pagan en efectivo la recogida de residuos y las facturas de agua y electricidad. Más de 500 millones de adultos pagan en efectivo las tasas escolares pese a tener una cuenta. El uso insuficiente de las cuentas está especialmente extendido en Asia oriental y el Pacífico, donde 705 millones de adultos titulares de cuentas todavía pagan en efectivo las facturas de servicios públicos o las tasas escolares, mientras que 155 millones envían o reciben remesas nacionales en efectivo. El desafío es que los gobiernos y las empresas creen productos digitales que hagan que usar cuentas sea más barato y fácil que usar efectivo.
Este artículo se publica en colaboración con The Bill & Melinda Gates Foundation. Su publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autor: Jake Kendall es subdirector de investigación e innovación del equipo de Servicios Financieros para los Pobres de The Bill & Melinda Gates Foundation. Leora Klapper es economista principal del Grupo de Investigaciones sobre el Desarrollo del Banco Mundial, en Washington D. C.
Imagen: Un hombre pasa junto a edificios del distrito central de negocios de Singapur. REUTERS/Nicky Loh.

