Los beneficios a largo plazo de invertir en el futuro de nuestros niños

Los beneficios a largo plazo de invertir en el futuro de nuestros niños
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Este artículo se publica en colaboración con Techonomy.

Sabemos cómo cambiar una vida. Gran parte del debate sobre la educación se centra en la innovación y la tecnología, pero décadas de investigación revelan intervenciones sencillas que pueden cambiar la vida de un niño. No es que no sepamos qué funciona; nuestro problema es que no entendemos cómo implementar y compartir estos hallazgos.

En 1986, 129 familias de niños pequeños en situación de riesgo en Kingston (Jamaica) recibieron intervenciones semanales a cargo de agentes comunitarios de salud. Los agentes orientaban a los padres en sesiones de juego de una hora diseñadas para promover el desarrollo cognitivo y socioemocional de los niños. El programa solo duró dos años, pero veinte años después, esos niños, ya adultos, ganaban un 25 % más que sus compañeros que no habían recibido tales intervenciones. Investigaciones complementarias han hallado incluso mejores resultados de salud años después en los niños que se beneficiaron de programas similares.

La literatura de investigación está llena de ejemplos de intervenciones de gran impacto, que van desde la reducción del estrés hasta el fomento de la lectura, pasando por el desarrollo de la mentalidad y la perseverancia, o tenacidad. Nos referimos a estas de forma colectiva como meta-aprendizaje, y puede afectar significativamente a resultados vitales como la metacognición, la capacidad cognitiva general, la competencia socioemocional, la creatividad y la curiosidad. El estudio de Jamaica y otras investigaciones similares demuestran los importantes beneficios de pasar de enseñar un determinado cuerpo de conocimientos a centrarse en el meta-aprendizaje.

La estrategia actual de la industria de la tecnología educativa (EdTech) consiste en intentar inventarse a sí misma para salir de nuestros desafíos actuales. Pero hemos visto décadas de promesas incumplidas. ¿Cuál sería el impacto si simplemente escaláramos las intervenciones de meta-aprendizaje probadas en todo el sistema educativo de Estados Unidos? ¿Qué añadiría a nuestra economía?

En Socos, modelamos el impacto hipotético de las intervenciones de meta-aprendizaje si hubieran comenzado hace 25 años, teniendo en cuenta factores como las características socioeconómicas y las diferencias regionales. En el modelo, asumimos un costo anual fijo basado en la población menor de 12 años de Estados Unidos. Enseguida empezamos a observar ahorros en el costo de la educación y la atención sanitaria, y seguimos cosechando estas ganancias, independientemente de las fluctuaciones del mercado. Descubrimos que estos cambios darían lugar a una adición de 1,3-1,8 billones de dólares a la economía estadounidense cada año.

Aunque nuestro análisis fue exhaustivo, la complejidad del cambio demográfico y del interés compuesto podría haberlo desviado. Sin embargo, tanto New America Foundation como McKinsey también han modelado el impacto de una mejor educación (en particular en términos de igualdad educativa), y sus resultados, de 1 billón y de 2-4 billones de dólares, respectivamente, respaldan con firmeza nuestro análisis, mucho más profundo. Si construyéramos nuestros sistemas educativos sobre estas lecciones basadas en la investigación, no solo cambiaríamos la vida de estos niños, sino también toda nuestra economía.

La solución es sencilla: debemos estar dispuestos a invertir en nuestros niños para obtener un beneficio a largo plazo. Si cada inversión que hiciéramos en la educación de un niño generara intereses similares a los de un bono monetario, los pagos superarían con creces cualquier tasa de interés disponible. Sin embargo, en lugar de un pago único, estas inversiones se sentirían en nuestra economía cada año.

Por cada niño que recibe estos programas de intervención, veríamos un aumento de las ganancias económicas, una disminución de los costos de atención sanitaria y una disminución de las tasas de encarcelamiento. Si logramos un aumento del 25 % en los ingresos tras solo 2 años de intervención de una hora a la semana, como se describe en el estudio de Jamaica, imagine el impacto que podría medirse con invenciones diarias, orientadas a las necesidades únicas de cada niño, durante 5 años, o incluso 10. Tenemos tanto la investigación como la tecnología para mover la aguja en la vida de cualquier niño. Los programas de meta-aprendizaje pueden transformar los modelos y las organizaciones educativas, y producir vidas y sociedades más felices, saludables y productivas.

La publicación no implica el respaldo de las opiniones por parte del Foro Económico Mundial.

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Autora: Vivienne Ming es neurocientífica teórica, tecnóloga y emprendedora.

Imagen: Niños leen libros en la plaza Independencia de Montevideo mientras participan en la actividad «Al Aire Libro», que fomenta la lectura en espacios públicos. REUTERS/Andres Stapff.

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