Miles de millones de personas en todo el mundo se esfuerzan por aprender inglés, no solo para superarse, sino por necesidad económica. Es fácil dar por sentado haber nacido en un país donde se habla la lingua franca de los negocios globales, pero para las personas de economías emergentes como China, Rusia y Brasil, donde el inglés no es el idioma oficial, dominarlo es una herramienta fundamental que, con razón, creen que les ayudará a aprovechar nuevas oportunidades dentro y fuera de sus países.
¿Por qué deberían interesarles a los líderes empresariales globales las personas que aprenden inglés en otras partes del mundo?
Las investigaciones muestran una correlación directa entre el nivel de inglés de la población y el desempeño económico del país. Indicadores como el ingreso nacional bruto (INB) y el PIB aumentan. En la edición más reciente del Índice del Dominio del Inglés de EF (EF EPI), la clasificación más amplia del nivel de inglés por país, descubrimos que en casi todos los 60 países y territorios encuestados, un mayor dominio del inglés se asociaba con un aumento del ingreso per cápita. Además, en el ámbito individual, reclutadores y responsables de recursos humanos de todo el mundo afirman que quienes buscan empleo y tienen un nivel de inglés excepcional en comparación con el de su país perciben salarios entre un 30 y un 50 % más altos.
La relación entre el dominio del inglés y el ingreso nacional bruto per cápita forma un círculo virtuoso: la mejora de las competencias en inglés impulsa los salarios, lo que a su vez proporciona a los gobiernos y las personas más recursos para invertir en formación lingüística. A escala individual, un mejor nivel de inglés permite optar a empleos de mayor calidad y elevar el nivel de vida.
Esta es una explicación de por qué los países del norte de Europa suelen encabezar el EF EPI, con Suecia en el primer puesto durante los últimos dos años. Debido a su pequeño tamaño y a que sus economías dependen de las exportaciones, los líderes de estos países entienden que un buen nivel de inglés es un componente esencial de su continuo éxito económico.
No solo mejoran los ingresos; también lo hace la calidad de vida. Asimismo, encontramos una correlación entre el dominio del inglés y el Índice de Desarrollo Humano, una medida de la educación, la esperanza de vida, la alfabetización y el nivel de vida. Como muestra el gráfico siguiente, hay un umbral en esa correlación. Los países con un nivel bajo o muy bajo de inglés presentan niveles de desarrollo variables. Sin embargo, ningún país con un nivel moderado o superior queda por debajo de la categoría «Desarrollo humano muy alto» en el IDH.

Para los líderes empresariales, saber qué países invierten en el inglés y mejoran su nivel puede ofrecer información valiosa sobre cómo encaja un país en el mercado global y cómo eso podría afectar a la estrategia de su empresa. Estas son algunas de las preguntas que podrían plantearse:
- ¿Qué países están mejorando de forma decidida su dominio del inglés para atraer a empresas como la mía?
- ¿Dónde podría el bajo nivel de inglés obstaculizar el crecimiento de las economías emergentes?
- ¿En qué países debería centrar mis esfuerzos de contratación internacional?
- Al plantearnos una expansión global, ¿dónde les resultaría más fácil trasladarse a mis empleados actuales cuya lengua materna es el inglés?
Los líderes empresariales que entienden qué países se están preparando para integrarse con mayor facilidad en el mercado global tendrán una ventaja competitiva frente a quienes no lo hacen. Su empresa necesita saber cómo está cambiando el centro de aptitud en inglés. Porque hoy en día, saber inglés no es solo un lujo: es la condición sine qua non sina qua non de los negocios globales.



