La clave del déficit comercial de EE. UU. está en casa. He aquí por qué

Morning commuters are seen outside the New York Stock Exchange, July 30, 2012. REUTERS/Brendan McDermid (UNITED STATES - Tags: BUSINESS) - RTR35NPI
The overall trade deficit is the result of the saving and investment decisions of US households and businesses.Image: REUTERS/Brendan McDermid
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Estados Unidos tiene un déficit comercial de unos 450.000 millones de dólares, o el 2,5 % del PIB. Esto significa que los estadounidenses importan bienes y servicios por valor de 450.000 millones de dólares más de lo que exportan al resto del mundo. ¿Qué explica el enorme déficit de EE. UU. año tras año y qué ocurriría con el nivel de vida de los estadounidenses si disminuyera?

Es fácil culpar del gran déficit comercial a los gobiernos extranjeros que bloquean la venta de productos estadounidenses en sus mercados, lo que perjudica a las empresas de EE. UU. y reduce el nivel de vida de sus empleados. También es fácil culpar a los gobiernos extranjeros que subvencionan sus exportaciones a EE. UU., lo que perjudica a las empresas y los empleados que pierden ventas frente a proveedores extranjeros (aunque los hogares estadounidenses en su conjunto se benefician cuando los gobiernos extranjeros subvencionan lo que compran los consumidores de EE. UU.).

Image: MarketWatch

Pero las barreras extranjeras a las importaciones y las subvenciones a las exportaciones no son la causa del déficit comercial de EE. UU. La verdadera razón es que los estadounidenses gastan más de lo que producen. El déficit comercial total es el resultado de las decisiones de ahorro e inversión de los hogares y las empresas estadounidenses. Las políticas de los gobiernos extranjeros solo afectan a cómo se distribuye ese déficit entre los socios comerciales de Estados Unidos.

La razón por la que las decisiones de ahorro e inversión de los estadounidenses determinan el déficit comercial total es sencilla: si un país ahorra más de la producción total de lo que invierte en equipos e instalaciones empresariales, tiene producción excedente para vender al resto del mundo. En otras palabras, el ahorro menos la inversión equivale a las exportaciones menos las importaciones: una identidad contable fundamental que se cumple en todos los países y todos los años.

Por tanto, reducir el déficit comercial de EE. UU. exige que los estadounidenses ahorren más o inviertan menos. Por sí solas, las políticas que abren los mercados de otros países a los productos estadounidenses o cierran los mercados de EE. UU. a los productos extranjeros no cambiarán el saldo comercial total.

EE. UU. ha podido mantener un déficit comercial todos los años durante más de tres décadas porque los extranjeros están dispuestos a prestarle el dinero necesario para financiar sus compras netas, mediante la adquisición de bonos y acciones estadounidenses o la inversión en bienes raíces y otras empresas de EE. UU. No hay garantía de que esto continúe en las próximas décadas, pero tampoco hay motivo para que tenga que llegar a su fin. Aunque las entidades extranjeras que prestan dinero a prestatarios estadounidenses querrán que se les devuelva algún día, otras pueden ocupar su lugar como la siguiente generación de prestamistas.

Pero si los extranjeros en conjunto redujeran su demanda de activos financieros estadounidenses, los precios de esos activos bajarían y los tipos de interés resultantes subirían. Unos tipos de interés más altos en EE. UU. desincentivarían la inversión interna y aumentarían el ahorro interno, lo que reduciría el déficit comercial.

Un déficit comercial menor beneficiaría a los exportadores estadounidenses y a las empresas que ahora compiten con las importaciones. Pero una reducción del déficit comercial dejaría a los estadounidenses con menos producción para consumir en EE. UU. o para invertir en el país y producir consumo futuro.

Y esa es solo una parte de la historia. Además de reducir la cantidad restante de bienes y servicios disponibles para los hogares y las empresas de EE. UU., reducir el déficit comercial exige hacer que los bienes y servicios estadounidenses resulten más atractivos para los compradores extranjeros y que los bienes extranjeros resulten menos atractivos para los compradores de EE. UU. Eso implica precios de exportación estadounidenses más bajos y precios de importación más altos, provocados por una caída del valor del dólar. Aunque el volumen físico de la producción nacional fuera el mismo, el valor de la producción estadounidense para los consumidores nacionales disminuiría, porque EE. UU. tendría que exportar más producción para obtener el mismo valor en importaciones.

Los expertos en comercio estiman que reducir el déficit comercial de EE. UU. en un punto porcentual del PIB exige que los precios de exportación bajen un 10 % o que los precios de importación suban un 10 %. Una combinación de estos cambios de precios sería aproximadamente lo necesario para reducir el déficit comercial actual en un 2 % de nuestro PIB y acercar a EE. UU. al equilibrio comercial. Sin embargo, dado que las exportaciones y las importaciones de EE. UU. representan, respectivamente, el 15 % y el 12 % del PIB, una caída del 10 % en los precios de exportación reduciría los ingresos reales medios (ajustados por inflación) en un 1,5 %, mientras que un aumento del 10 % en los precios de importación reduciría los ingresos reales en un 1,2 % adicional.

Así pues, eliminar el déficit comercial exigiría trasladar al resto del mundo alrededor del 2,5 % de la producción física de EE. UU., además de cambiar los precios de exportación e importación de modo que su valor real se reduzca en otro 2,7 % del PIB. En resumen, sin que cambiara el nivel de producción nacional, los ingresos reales de los estadounidenses caerían alrededor de un 5 %.

A largo plazo, la tasa de crecimiento de la producción nacional depende de lo que ocurra con la inversión total de EE. UU. en instalaciones y equipos. Si el déficit comercial se reduce porque aumenta el consumo y disminuye la inversión, el menor nivel de inversión haría caer la tasa de crecimiento, lo que reduciría aún más el nivel de ingresos reales a largo plazo. Pero si el déficit comercial se reduce porque los hogares ahorran más y disminuyen los déficits públicos, es posible alcanzar un nivel de inversión más alto y, por tanto, mayores ingresos a largo plazo.

Por tanto, los cambios en la tasa de ahorro de Estados Unidos son la clave de su saldo comercial, así como de su nivel de ingresos reales a largo plazo. Culpar a otros no cambiará ese hecho.

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