Una característica sorprendente del sector informal en África Occidental es la existencia de grandes empresas informales. Esto contradice la creencia generalizada de que las empresas informales son pequeñas empresas familiares. Estas pequeñas empresas existen, pero coexisten con un número menor de empresas muy grandes. Comprender esta heterogeneidad del sector informal es crucial para diseñar políticas adecuadas. La existencia de empresas informales grandes y exitosas da testimonio del potencial emprendedor de las economías de África Occidental. Sin embargo, este dinamismo se ve frenado por entornos empresariales deficientes y la falta de aplicación de las normas, que alientan y permiten que grandes operadores informales actúen con casi total impunidad. Esto también repercute en la situación del empleo en estos países. Los gobiernos deberían promover políticas que ayuden a las pequeñas empresas informales a mejorar la productividad y aumentar los ingresos, al tiempo que hacen cumplir las obligaciones fiscales y regulatorias de los grandes actores informales.
En África Occidental, el sector informal representa aproximadamente el 50% de la producción nacional, más del 80% del empleo y el 90% de los nuevos puestos de trabajo. Sin embargo, en la actualidad sabemos relativamente poco sobre este sector, ya que, por definición, algunos o todos los aspectos de la actividad económica informal quedan fuera del registro oficial.
¿Cómo debería clasificarse la informalidad? ¿Se comportan las empresas informales de manera diferente a las del sector formal? Y ¿en qué medida deberían los gobiernos procurar formalizar las empresas informales, en lugar de ayudar a las que siguen siendo informales?
Las grandes empresas informales tienen un nivel de ventas que exigiría el pago de los impuestos empresariales habituales, pero pagan el impuesto presunto al declarar muy por debajo de sus ventas ante las autoridades fiscales. En los países de la UEMOA hay distintos regímenes fiscales para las empresas formales e informales. Las empresas formales pagan los impuestos empresariales habituales, mientras que las informales están sujetas a un impuesto presunto de suma fija.
Las empresas informales cumplen la mayoría de los criterios de formalidad utilizados por los economistas convencionales, pero declaran ventas muy inferiores a las reales en sus cuentas. En otros aspectos, se comportan como sus homólogas pequeñas, pues suelen concentrarse en determinados sectores, como el comercio, la artesanía y el transporte, caracterizados por su escasa sofisticación tecnológica y su baja intensidad de capital.
Las grandes empresas informales también se comportan como las pequeñas en aspectos más difíciles de medir, como la organización y la gestión basadas en la familia. Por lo general, empiezan siendo pequeñas y prosperan bajo el liderazgo de un empresario especialmente talentoso, trabajador y quizá afortunado, a menudo con la ayuda de grupos comerciales étnicos y religiosos. A medida que crecen, casi siempre siguen bajo el control de un propietario individual y no sobreviven a su fallecimiento o incapacidad, ya que quienes están en la línea de sucesión a menudo no pueden unirse ni resolver sus desacuerdos. Estos empresarios, aunque son muy talentosos y trabajadores, suelen tener poca educación formal y carecen de capacidades de gestión modernas.
Los activos y pasivos de la empresa y del propietario también suelen estar estrechamente entrelazados. Mientras que las empresas formales de tamaño similar cuentan con departamentos diferenciados (producción, ventas, recursos humanos y finanzas) y una estructura organizativa transparente, el propietario suele gestionar todas las funciones de las grandes empresas informales. Aparte del propietario y de unos pocos empleados permanentes (rara vez más de cinco), todo el personal de las grandes empresas informales es temporal. Los empleados permanentes suelen limitarse a un contable, un chófer o un mensajero.
La contabilidad de las grandes empresas informales suele encargarse a una empresa contable informal, mientras que todas las empresas formales medianas tienen departamentos de contabilidad internos. Como resultado, contables con una formación mínima llevan simultáneamente los libros de varias empresas y cobran por tarea para elaborar los informes de fin de año. Es de conocimiento general que la mayoría de las grandes empresas informales evaden impuestos. También se cree ampliamente que se benefician de la anuencia o incluso de la connivencia de altos funcionarios gubernamentales. Sin embargo, pese a su tamaño y sus conexiones políticas, las grandes empresas informales son vulnerables a las medidas represivas del gobierno, porque siguen las prácticas de las pequeñas empresas informales, pero son visibles para el gobierno y la opinión pública.
Las relaciones entre las empresas formales e informales son complejas e incluyen tanto competencia como cooperación. Muchas empresas formales dependen de distribuidores informales. En el comercio y la construcción existen vínculos especialmente desarrollados, con subcontratación entre operadores formales e informales. En otros ámbitos, la competencia de las empresas informales, en particular de los importadores, perjudica a los productores y distribuidores formales.
La coexistencia de empresas informales grandes y pequeñas en el África subsahariana tiene importantes implicaciones para las políticas públicas. Mejorar el entorno empresarial (reducir la corrupción, simplificar la regulación y la tributación gubernamentales y mejorar los servicios públicos) es importante para inducir tanto a las grandes como a las pequeñas empresas informales a formalizarse y crear más empleos permanentes. Sin embargo, en otros aspectos, las políticas deberían diferenciar entre las empresas grandes y las pequeñas.
Como se ha reconocido ampliamente, se debería ayudar a las pequeñas empresas informales y alentarlas a adquirir gradualmente la condición de formales, dadas su vulnerabilidad y su función como red de protección para las personas pobres. Se debería exigir con mayor rigor el cumplimiento de las obligaciones fiscales y regulatorias a las grandes empresas informales, que siguen siendo informales por elección y no por necesidad.
Este artículo apareció originalmente en el blog de Empleo y Desarrollo del Banco Mundial. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autores: el profesor Ahmadou Aly Mbaye es decano del Centre de Recherches Economiques Appliquées de la Universidad Cheikh Anta Diop de Dakar. Nancy Claire Benjamin es economista sénior para países del Departamento de Gestión Macroeconómica y Fiscal del Grupo Banco Mundial. Stephen Golub es profesor Franklin and Betty Barr de Economía en Swarthmore College.
Imagen: se ve el edificio de la Bolsa de Nigeria en el distrito central de negocios de Lagos. REUTERS/Akintunde Akinleye.

