El futuro del turismo en la ASEAN

El futuro del turismo en la ASEAN
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El Sudeste Asiático, con sus extraordinarios espacios naturales y su rica y diversa cultura, tiene potencial para convertirse en una marca turística global sólida, especialmente cuando la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), integrada por 10 miembros, establezca un visado único, similar al de Schengen, para los visitantes, y la inversión en infraestructuras aumente la capacidad de acogida. Desde las playas de Bali, Boracay y Phuket hasta los perfiles urbanos de Singapur y Kuala Lumpur, y los palacios y templos de Bangkok y Angkor Wat, esta región podría ser el destino tropical multifacético.

Promover la ASEAN como destino turístico único es, sin duda, parte de la hoja de ruta de la región y, además de permitir a los visitantes viajar por toda la región con un único visado en el futuro, se han trazado iniciativas para desarrollar un conjunto de normas de turismo con un proceso de certificación que permita a los profesionales del sector trabajar en cualquiera de los Estados miembros de la ASEAN. Algunos países, como Singapur, Malasia y Tailandia, han logrado atraer a multitudes de turistas por su cuenta, pero, como región, la ASEAN necesita una marca colectiva más sólida: una serie de campañas turísticas que se vuelvan virales y atraigan visitantes a varios países. El negocio turístico mayorista a través de los “MICE” (reuniones, incentivos, congresos y exposiciones) podría ser clave para que la región intente conquistar una mayor cuota de mercado.

Luego, está la enorme necesidad de infraestructura, que algunos países, como Filipinas, intentan cubrir mediante el marco de asociación público-privada. En un informe reciente titulado “La oportunidad de infraestructura de medio billón de dólares de la ASEAN”, Goldman Sachs estimó que las necesidades de infraestructura de la región hasta 2020 ascienden a 550 000 millones de dólares estadounidenses, cifra superior a las estimaciones actuales de los gobiernos. Pero Goldman Sachs considera esto una oportunidad de oro, y explica que la construcción de infraestructuras podría contribuir directamente a la demanda de inversión y, por tanto, al crecimiento económico, estimular otras inversiones, ayudar a impulsar la inversión en manufactura y mejorar el crecimiento de la productividad al reducir los tiempos de viaje, los costes de flete, los costes energéticos y los costes de comunicación.

La topografía de la región hace difícil construir una red ferroviaria y de carreteras interestatales al estilo europeo fuera de la Indochina continental (que comprende Camboya, Laos, Myanmar, Tailandia, Vietnam y el oeste de Malasia). Pero establecer una red de autopistas náuticas que conecten destinos marítimos es una opción viable, que podría dar lugar a paquetes de cruceros para turistas internacionales que busquen una versión del Lejano Oriente de los cruceros por el Mediterráneo o las Bahamas. La llegada de aerolíneas de bajo coste ha reducido el volumen del transporte marítimo de pasajeros, pero es posible que una mayor demanda de cruceros por el sudeste asiático abra un nuevo mercado para los operadores de buques.

Pero la ASEAN también debe tener cuidado con el exceso de desarrollo. “Víctima de su propio éxito” es la expresión que a menudo se usa para describir cualquier lugar que se ha vuelto tan popular que ha perdido su esencia. Se me ocurren algunos destinos turísticos de mi propio país, Filipinas, que eran mucho más encantadores antes de que llegaran multitudes de forasteros.

Para garantizar que el desarrollo sea sostenible, el ecoturismo debería ser una preocupación central para los inversores, los reguladores, la comunidad local y los turistas. De hecho, ya es una preocupación creciente para los consumidores. Cuando el sitio web de viajes TripAdvisor realizó una encuesta entre sus miembros en abril de 2012, el 71% afirmó que planeaba tomar opciones más ecológicas en los próximos 12 meses, frente al 65% que lo había hecho en los 12 meses anteriores. Las redes sociales también desempeñan un papel clave al exponer las malas prácticas y ensalzar las buenas. El verano pasado, una fotografía de una niña montada sobre un tiburón ballena en Cebú, Filipinas, como si esta criatura marina fuera una tabla de surf, se volvió viral y llevó al gobierno y a la comunidad locales a replantearse la normativa sobre la interacción con los tiburones ballena.

Cualquier plan sobre turismo sostenible debe tener también en cuenta el bienestar de la comunidad. Por su propia naturaleza, el turismo tiene un gran efecto multiplicador, que genera ingresos incluso para trabajadores semicualificados, desde la camarera que limpia la habitación del hotel hasta el jardinero o el vendedor de bebidas. Como indica la hoja de ruta de la ASEAN, debe aumentar la calidad de vida y las oportunidades para los residentes mediante un desarrollo turístico responsable y sostenible.

Para atraer a turistas occidentales de alto gasto pero aversos al riesgo, la ASEAN también debe esforzarse más en la preparación ante desastres y en mejorar el orden público. Aunque hay cosas que no se pueden prever, como el tsunami de 2004 que devastó Phuket y Aceh (así como Sri Lanka, India y Maldivas), podría haber una movilización regional de recursos mejor coordinada para las labores de mitigación de riesgos y recuperación. También espero que los reguladores apoyen el auge de la marca turística de la ASEAN y, al mismo tiempo, refuercen los mecanismos de defensa frente a los sórdidos negocios periféricos, como el tráfico de drogas y de personas.

Mientras tanto, no cabe duda de que los viajes intrarregionales crecerán a pasos agigantados a medida que aumente la prosperidad de los consumidores de la región. Los recientes incrementos de la inversión transfronteriza de las aerolíneas regionales, y los compromisos para permitir que algunas aerolíneas aumenten la ocupación de pasajeros, deberían reducir los costes y, por tanto, beneficiar a los consumidores. También deberían adoptarse medidas para animar a los residentes de la ASEAN a viajar por la región. Las tarifas reducidas en museos o los descuentos en el transporte ferroviario son solo algunos ejemplos de los incentivos que podríamos introducir. Si vamos a empezar a pensar en “ASEAN”, más nos vale empezar a pensar en lo local y lo global a la vez.

Autora: Maria Doris C. Dumlao es redactora empresarial sénior del Philippines Daily Inquirer y miembro del Foro Económico Mundial en el Global Agenda Council on South-East Asia

Imagen: Un turista fotografía en Yangón, Myanmar REUTERS/Minzayar

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