Empieza a parecerse mucho a la Navidad, pero no parece que Papá Noel tenga intención alguna de pasar por Fráncfort. Ayer, el BCE dio a conocer el resultado de la segunda subasta de la Operación de Refinanciación a Plazo Más Largo con Objetivo Específico (TLTRO), que sin duda no fue suficiente para aliviar la presión sobre el Banco Central para que actúe.
Como se comentó anteriormente, el importe potencial inicial de las dos primeras operaciones TLTRO rondaba los 400.000 millones, es decir, el 7% de los préstamos pendientes de los bancos a prestatarios del sector privado no financiero, excluidas las hipotecas, a fecha de 30 de abril de 2014. La participación en la primera TLTRO, en septiembre, fue baja: 82.600 millones, lo que dejó disponibles 317.000 millones potenciales para que los bancos los tomaran prestados en la segunda ronda.
La cifra final fue de algo menos de 130.000 millones, con lo que el total adjudicado ascendió a 212.000 millones, es decir, algo más de la mitad del importe potencial total, y el número de bancos participantes aumentó, aunque solo ligeramente (de 255 a 306). Para ponerlo en perspectiva, el total asignado en las dos operaciones es inferior a los 270.000 millones de fondos LTRO previamente tomados en préstamo que los bancos han reembolsado antes del vencimiento desde comienzos de este mismo año (por no mencionar los 720.000 millones reembolsados desde que se introdujo la posibilidad de reembolsos anticipados, en 2013).
Además, los reembolsos de fondos LTRO tomados prestados anteriormente habían aumentado considerablemente después de la primera subasta de septiembre, lo que indicaba que los bancos básicamente habían utilizado la TLTRO para canjear parte de la LTRO por nueva liquidez a tres años (algo que también podría ocurrir fácilmente esta vez).
Como resultado, el exceso de liquidez en la zona del euro se está reduciendo hasta niveles mínimos históricos (figura 2), y el efecto del arma en la que el BCE había comprometido una parte nada desdeñable de su capital reputacional parece ínfimo (en el mejor de los casos). Es cierto que esta no es la última entrega de la saga de las TLTRO. De hecho, entre marzo de 2015 y junio de 2016, los bancos podrán tomar prestados importes adicionales en una serie de TLTRO realizadas trimestralmente y supeditadas a los préstamos netos de los bancos, tomando como referencia el 30 de abril de 2014. Pero hayincertidumbres sobre el apetito de los bancos por apalancarse con estos fondos, así como, más en general, sobre el efecto de esta medida en los préstamos efectivos a la economía real.
Nota: el exceso de liquidez se calcula de acuerdo con la definición del BCE como la facilidad de depósito neta del uso de la facilidad marginal de crédito, más los saldos en cuenta corriente que exceden el requisito de reservas mínimas.
En la última reunión, el BCE dijo que “tenía la intención” de devolver su balance a los niveles de comienzos de 2012, lo que supondría un aumento de 1 billón. Los resultados de ayer no acercan al BCE a ese objetivo y, si acaso, muestran que los bancos, en cambio, no “tienen la intención” de ayudar mucho, al menos no tomando mucha liquidez adicional. En consecuencia, el balance del BCE no ha crecido desde la primera ronda de la TLTRO, pese a las compras en curso de bonos garantizados y a las compras (decepcionantes) de ABS.
Mientras tanto, los riesgos para la estabilidad de precios siguen aumentando. El precio del petróleo cayó a 65 dólares por barril (incluso por debajo del supuesto de “choque” del análisis de sensibilidad del BCE sobre las previsiones de inflación para 2015). La inflación del IPC de Alemania se confirmó en +0,6% para noviembre de 2014, con una tasa de aumento de precios inferior a la registrada en noviembre de 2010. Y en Francia, la inflación del IAPC fue de -0,2% respecto a noviembre y de solo +0,4% interanual. Pero, sobre todo, la inflación subyacente francesa entró en terreno negativo por primera vez desde que se mide este indicador (es decir, desde la década de 1990). Y si esto no transmite la urgencia de la situación, cuesta imaginar qué podría hacerlo.
Este artículo se publica en colaboración con Bruegel. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autora: Silvia Merler, ciudadana italiana, se incorporó a Bruegel como investigadora asociada en agosto de 2013.
Imagen: Un enorme logotipo del euro junto a la sede del Banco Central Europeo (BCE), 7 de agosto de 2014. REUTERS/Ralph Orlowski



