La economía mundial vivió otro año difícil en 2013. El crecimiento por debajo de la tendencia de las economías avanzadas continuó, con una producción que aumentó a una tasa media anual de alrededor del 1%, mientras que muchos mercados emergentes sufrieron una desaceleración hasta un crecimiento por debajo de la tendencia del 4,8%. Tras un año de crecimiento mundial mediocre del 2,9%, ¿qué le depara 2014 a la economía mundial?
La buena noticia es que el desempeño económico repuntará modestamente tanto en las economías avanzadas como en los mercados emergentes. Las economías avanzadas, que se benefician de medio decenio de dolorosa desapalancamiento del sector privado (hogares, bancos y empresas no financieras), de un lastre fiscal menor (con la excepción de Japón) y del mantenimiento de políticas monetarias acomodaticias, crecerán a un ritmo anual más cercano al 1,9%.
Además, los llamados riesgos de cola (choques de baja probabilidad y alto impacto) tendrán menos peso en 2014. La amenaza, por ejemplo, de un colapso de la eurozona, de otro cierre del gobierno o de otra pugna por el techo de la deuda en Estados Unidos, de un aterrizaje forzoso en China, o de una guerra entre Israel e Irán por la proliferación nuclear, será mucho menos intensa.
Aun así, la mayoría de las economías avanzadas (Estados Unidos, la eurozona, Japón, el Reino Unido, Australia y Canadá) apenas alcanzarán su crecimiento potencial, o seguirán por debajo de él. Los hogares, los bancos y algunas empresas no financieras de la mayoría de las economías avanzadas siguen lastrados por elevados ratios de deuda, lo que implica un desapalancamiento continuo. Los altos déficits presupuestarios y las cargas de deuda pública obligarán a los gobiernos a seguir con un doloroso ajuste fiscal. Y el exceso de incertidumbre en materia de políticas y regulación mantendrá contenido el gasto de inversión privada.
Las perspectivas para 2014 también se ven lastradas por limitaciones a más largo plazo. En efecto, existe un riesgo latente de estancamiento secular en muchas economías avanzadas, debido al efecto adverso sobre el crecimiento de la productividad de años de subinversión en capital humano y físico. Además, las reformas estructurales que estas economías necesitan para impulsar su crecimiento potencial se aplicarán con demasiada lentitud.
Aunque los riesgos de cola de la eurozona son menores, sus problemas fundamentales siguen sin resolverse: bajo crecimiento potencial; alto desempleo; niveles de deuda pública todavía elevados y en aumento; pérdida de competitividad y lenta reducción de los costes laborales unitarios (a lo que un euro fuerte no ayuda); y un racionamiento del crédito extremadamente estricto, debido al desapalancamiento continuo de los bancos. Mientras tanto, el avance hacia una unión bancaria será lento, y no se darán pasos para establecer una unión fiscal, incluso cuando crezcan la fatiga por la austeridad y los riesgos políticos en la periferia de la eurozona.
En Japón, el Gobierno del primer ministro Shinzo Abe ha avanzado de forma significativa en la superación de casi dos décadas de deflación, gracias a la flexibilización monetaria y a la expansión fiscal. Las principales incertidumbres derivan del próximo aumento del impuesto sobre el consumo y de la lenta aplicación de la tercera “flecha” del “Abenomics”, es decir, las reformas estructurales y la liberalización comercial.
En Estados Unidos, el desempeño económico en 2014 se beneficiará de la revolución de la energía de esquisto, de la mejora de los mercados laboral e inmobiliario y de la “relocalización” de la industria manufacturera. Los riesgos a la baja se derivan del bloqueo político en el Congreso (especialmente dadas las próximas elecciones legislativas de noviembre), que seguirá limitando el progreso en la consolidación fiscal a largo plazo; de la falta de claridad sobre la salida planificada de la Reserva Federal de la flexibilización cuantitativa (QE) y de los tipos de interés oficiales cero; y de las incertidumbres regulatorias.
El difícil año de los mercados emergentes en 2013 respondió a varios factores, entre ellos la desaceleración económica de China, el fin del superciclo de las materias primas y una caída del crecimiento potencial, debido a los retrasos en la puesta en marcha de reformas estructurales. Además, varias grandes economías emergentes se vieron muy golpeadas en primavera y verano, después de que la señal de la Fed sobre una próxima salida de la QE desencadenara una reversión de los flujos de capital, poniendo al descubierto vulnerabilidades derivadas de las políticas monetarias, fiscales y crediticias laxas de los años de auge del dinero barato y de las abundantes entradas de capital.
Las economías emergentes crecerán más rápido en 2014, cerca del 5% interanual, por varias razones. Una recuperación más vigorosa de las economías avanzadas impulsará las importaciones procedentes de los mercados emergentes. La salida de la QE por parte de la Fed será lenta, lo que mantendrá los tipos de interés bajos. Las reformas políticas en China atenuarán el riesgo de un aterrizaje forzoso. Y, dado que muchos mercados emergentes aún se están urbanizando e industrializando, sus clases medias en expansión consumirán más bienes y servicios.
Aun así, algunos mercados emergentes, concretamente India, Indonesia, Brasil, Turquía, Sudáfrica, Hungría, Ucrania, Argentina y Venezuela, seguirán siendo frágiles en 2014, debido a sus grandes déficits externos y fiscales, al crecimiento en desaceleración, a una inflación por debajo del objetivo y a tensiones políticas relacionadas con las elecciones. Algunos de estos países, por ejemplo Indonesia, han aplicado recientemente más ajustes de política y tendrán menores riesgos, aunque su crecimiento y sus mercados de activos siguen siendo vulnerables a las incertidumbres políticas y a posibles choques externos.
Los mercados emergentes con mejor desempeño son aquellos con menos debilidades macroeconómicas, de políticas y financieras: Corea del Sur, Filipinas, Malasia y otros exportadores industriales asiáticos; Polonia y la República Checa en Europa; Chile, Colombia, Perú y México en América Latina; Kenia, Ruanda y algunas otras economías del África subsahariana; y los países productores de petróleo del Golfo.
Por último, China mantendrá una tasa de crecimiento anual superior al 7% en 2014. Pero, pese a las reformas establecidas en el Tercer Pleno del Comité Central del Partido Comunista, el cambio del modelo de crecimiento de China, que pasará de la inversión fija al consumo privado, se producirá con demasiada lentitud. Muchos intereses creados, entre ellos los gobiernos locales y las empresas estatales, se resisten al cambio; un enorme volumen de deuda privada y pública se volverá incobrable; y los dirigentes del país están divididos sobre la rapidez con la que deben aplicarse las reformas. Así pues, aunque China evitará un aterrizaje forzoso en 2014, sus perspectivas a medio plazo siguen siendo preocupantes.
En resumen, la economía mundial crecerá más rápido en 2014, mientras que los riesgos de cola serán menores. Pero, con la posible excepción de Estados Unidos, el crecimiento seguirá siendo anémico en la mayoría de las economías avanzadas, y la fragilidad de los mercados emergentes, incluidos los inciertos esfuerzos de China por reequilibrar su economía, podría convertirse en un lastre para el crecimiento mundial en los años siguientes.
Las opiniones expresadas aquí son las del autor, y no necesariamente las del Foro Económico Mundial. Publicado en colaboración con Project Syndicate.
Autor: Nouriel Roubini, catedrático de la Escuela de Negocios Stern de la NYU y presidente de Roubini Global Economics, fue Economista Senior para Asuntos Internacionales en el Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca durante la Administración Clinton. Imagen: Empresarios cruzan una calle en Tokio REUTERS/Yuriko Nakao

