Cuando la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible publicó su declaración final en la cumbre Río+20, la mayoría la recibió con frustración y la sensación general fue que los gobiernos habían perdido la oportunidad de fomentar avances drásticos en eficiencia de los recursos para sustentar el crecimiento y el desarrollo económicos.
Algunas organizaciones progresistas del sector privado también compartían esta frustración, por lo que es importante que, apenas un par de semanas después de Río, trabajemos rápidamente para consolidar algunos de estos plazos y determinar acciones concretas.
En ese sentido, Río+20 fue útil para demostrar cuántas empresas del sector privado se toman en serio el desarrollo sostenible. Todavía hay iniciativas filantrópicas o que se caracterizarían mejor como responsabilidad social corporativa, pero ahora la mayoría sí está vinculada a la actividad principal. Cada vez más, esto se debe a que las empresas ven que la sostenibilidad ofrece oportunidades para mejorar la competitividad y es parte integral de su manera de hacer negocios.
La Cumbre del Pacto Mundial de las Naciones Unidas reunió a líderes de todos los sectores para destacar el papel de las empresas y las inversiones responsables en el impulso de mercados más sostenibles e inclusivos; mientras que la jornada de Business Action for Sustainable Development mostró la variedad de iniciativas en marcha en todos los sectores empresariales. El Mandato del Agua de los Directores Generales de las Naciones Unidas celebró diálogos para estudiar formas de reducir los riesgos empresariales, mientras que 45 directores generales firmaron un comunicado especial que destacaba la urgencia de la crisis mundial del agua e instaba a los gobiernos a redoblar sus esfuerzos y colaborar más activamente con el sector privado, la sociedad civil y otras partes interesadas para abordarla.
Pero este trabajo debe ampliarse rápidamente: la sociedad civil tiene razón al preguntar si hay suficientes «empresas progresistas» y qué está haciendo el resto del sector empresarial. Algunas ONG expresaron este desafío al advertir que los gobiernos y las empresas podrían usar la expresión «crecimiento verde» para presentar como ecológico el «todo sigue igual». Las empresas progresistas deben demostrar que no es así, y muchas ya lo están haciendo: fijan objetivos ambiciosos de sostenibilidad para sus propias operaciones y los cumplen, además de encontrar maneras de extender las medidas de sostenibilidad a lo largo de la cadena de valor.
El agotamiento y la escasez de recursos no son problemas nuevos: el petróleo, las selvas tropicales, el agua y los minerales han sido objeto de preocupación por su escasez en distintos momentos. Pero lo que ha cambiado es la comprensión de que estos problemas ya no pueden tratarse por separado. Todos están conectados, y ahí es donde se produce el cambio de paradigma. Comprender el «nexo» de los recursos —cómo gestionar de forma interconectada el suministro de agua, alimentos y energía— es fundamental para el crecimiento verde. El nexo se debatió ampliamente y fue reconocido durante toda la cumbre, pero hay que explicarlo de manera sencilla para que influya realmente en los debates. Esta será una prueba clave para el proceso de elaboración de los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible mundiales.
La necesidad de contar con Objetivos de Desarrollo Sostenible mundiales y claros para el período posterior a los ODM es uno de los tres elementos del texto que recibieron una acogida favorable, junto con la importancia de valorar el capital natural para reducir el agotamiento de los recursos y de que las empresas informen de manera transparente sobre su impacto en la sostenibilidad.
En particular, Río ha desempeñado un papel valioso al centrar la atención del sector privado para acelerar la valoración del capital natural e internalizar los costos ambientales que actualmente se externalizan. La Declaración sobre el Capital Natural, lanzada por diversos bancos e instituciones financieras, y el Compromiso de Liderazgo sobre el Capital Natural, lanzado por 15 empresas de bienes de consumo, parecen haber llegado en el momento oportuno aquí en Río, con una sesión de alto perfil encabezada por Nick Clegg, vice primer ministro del Reino Unido, y a la que asistieron varios jefes de Estado y directores generales. Los compromisos reconocen que no tenemos otros 20 años para debatir qué hay que hacer, y el compromiso es una de las pocas iniciativas que muestran avances rápidos y energía en todos los sectores; solo cabe esperar que sirva de catalizador para otras iniciativas igualmente progresistas.
Andy Wales (@AndyCWales) es vicepresidente sénior de Desarrollo Sostenible de SABMiller plc. Dirige el enfoque del grupo en relación con las Diez Prioridades de Desarrollo Sostenible e identifica cuestiones sociales, económicas y ambientales en las estrategias y los planes de negocio del grupo. Andy fue nombrado Joven Líder Global por el Foro Económico Mundial en 2009.
Imagen: evento de TAI (The Access Initiative), Río de Janeiro, Río+20. Crédito de la foto: Michael Oko/WRI


