Las 5 reglas de la innovación colaborativa

Las 5 reglas de la innovación colaborativa
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Europa tiene motivos para celebrar, ya que el programa de flexibilización cuantitativa del Banco Central Europeo y sus estrategias de préstamos más baratos han devuelto algo de crecimiento a la eurozona. Sin embargo, persisten interrogantes sobre la viabilidad a largo plazo de la economía. ¿Qué ocurriría una vez que la intervención del banco central pierda eficacia y cómo puede Europa hacer sostenible el crecimiento económico a más largo plazo? Las ideas expuestas en el reciente informe del Foro Económico Mundial sobre Innovación colaborativa sugieren que este enfoque podría ofrecer el marco adecuado para este desafío concreto.

La innovación colaborativa se refiere a la asociación estratégica, en concreto, entre una empresa joven y emprendedora y una empresa consolidada, como una multinacional. La innovación colaborativa combina las fortalezas de estas dos empresas, en etapas empresariales claramente diferentes, para descubrir y comercializar de forma eficiente nuevas tecnologías, productos y servicios. En su mejor versión, la innovación colaborativa promueve el crecimiento económico a largo plazo y la competitividad regional.

Además de combinar las fortalezas de cada empresa, la innovación colaborativa permite compensar los puntos débiles de cada compañía. Desde la perspectiva de la empresa joven, el valor de la innovación colaborativa radica en abordar uno de los mayores obstáculos para los emprendedores: escalar. Gestionar el aumento de la producción y un crecimiento acelerado suele ser un reto para una empresa nueva sin un capital o una experiencia considerables. Asociarse con una empresa consolidada puede resolver el problema al permitir a las startups acceder a recursos, capital y mercados, así como a la experiencia de otros en el escalado de un producto o servicio. Para la empresa consolidada, en cambio, la innovación colaborativa aporta un espíritu emprendedor creativo que complementa la experiencia directiva, la fortaleza de marca y la reputación de la compañía, con el fin de ampliar los mercados existentes y crear otros nuevos.

Una nueva combinación

Aunque el proceso de innovación suele requerir tiempo para que las ideas novedosas maduren, una vía alternativa para que ambas empresas, la joven y la consolidada, prueben una asociación o saquen el máximo partido de la colaboración con rapidez es que los socios investiguen y persigan estratégicamente los mercados de rápida expansión (FEM, por sus siglas en inglés).

Los FEM son nuevas oportunidades de negocio basadas en el mercado que registran tasas de crecimiento de dos dígitos. Los FEM tienden a surgir de forma espontánea y, por ello, pasan desapercibidos para el análisis macroeconómico, en perjuicio de muchas empresas, que a menudo dependen en gran medida de las perspectivas macroeconómicas al buscar nuevas fuentes para aumentar la rentabilidad. Observamos que, en conjunto, la innovación colaborativa y los FEM permiten a las dos empresas aprovechar oportunidades de negocio del momento para obtener beneficios más inmediatos. Además, aunque sin duda existe valor en la inversión a largo plazo en nuevos descubrimientos e innovaciones independientemente de las necesidades actuales del mercado, la ventaja de entrar en los FEM mediante la innovación colaborativa es que ofrece a los dos socios la oportunidad de encontrar impulso trabajando juntos, así como la de aprovechar una oportunidad de negocio inmediata.

Para las empresas que estén considerando la innovación colaborativa, hay cinco aspectos que tener en cuenta:

1) Comprender el caso de negocio de cada socio. Una empresa joven podrá escalar más rápidamente con un socio consolidado que disponga de más capital y conocimientos del sector, mientras que una empresa consolidada gana nuevos conocimientos del sector y la oportunidad de actuar pronto ante los nuevos descubrimientos e innovaciones que aporta la empresa joven.

2) Las redes son las mejores vías para encontrar al socio adecuado. Elegir al socio adecuado es importante, por lo que es necesario dedicar tiempo y esfuerzo a explorar las propias redes para identificar posibles socios con conocimientos y recursos complementarios que puedan pensar estratégicamente sobre la innovación colaborativa.

3) Las estructuras de la asociación deben ser flexibles para reaccionar ante una amplia variedad de escenarios. Tener una visión clara de los objetivos de la colaboración antes de definir las condiciones y los límites de la forma en que las dos empresas trabajarán juntas. El acuerdo puede ser formal o informal, con estructuras que van desde el simple intercambio de conocimientos hasta la adquisición completa.

4) Los acuerdos de propiedad intelectual deben ser mutuamente beneficiosos. Las empresas jóvenes perderán la confianza en la asociación y dejarán de estar dispuestas a colaborar a largo plazo si la empresa consolidada considera la propiedad intelectual como una mercancía, sin tener en cuenta las necesidades e intereses de la empresa emprendedora más pequeña.

5) Los empleados deben estar preparados para la colaboración. Las empresas consolidadas deben tener cuidado de no caer en la trampa de intentar asimilar a la empresa más pequeña. En su lugar, las dos empresas deberán generar confianza y aprender a relacionarse entre sí. Es muy fácil olvidar que se trata de una asociación entre iguales. Una forma en que la empresa consolidada puede contribuir a generar confianza es aumentando la transparencia y compartiendo información e ideas sobre la competencia.

Si bien los beneficios de la innovación colaborativa son inmediatos para una pequeña startup emprendedora, la rentabilidad de la inversión en tiempo, capital y recursos para la empresa consolidada es menos clara. Lo que tiene un valor inmediato para la empresa consolidada, sin embargo, es que la innovación colaborativa le devuelve una mentalidad creativa y un impulso emprendedor que resultan esenciales, en muchos sentidos, para crear y detectar nuevos mercados y generar nuevas innovaciones, pero que son difíciles de preservar bajo múltiples niveles de gestión.

Hoy en día, las empresas de todos los tamaños corren el riesgo de volverse irrelevantes a diario. El rápido cambio tecnológico y la velocidad de la comunicación han alterado de forma permanente el ritmo al que evolucionan los mercados. Esta es una de las razones por las que los FEM no están planificados ni son previstos. Es aprovechando la innovación colaborativa como Europa dispone ahora de un marco para un crecimiento sostenible a largo plazo.

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Autores: Mark Esposito es profesor asociado de Negocios y Economía en la Grenoble Graduate School of Business (Francia), profesor en la Harvard University Extension School y asociado sénior de la University of Cambridge-CPSL (Twitter: @Exp_Mark). Terence Tse es profesor asociado de Finanzas en el campus de Londres de ESCP Europe Business School (Twitter: @terencecmtse).

Imagen: Personas caminan por la explanada de La Défense, distrito financiero y empresarial al oeste de París, el 10 de abril de 2014. REUTERS/Gonzalo Fuentes

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