IA armada, espionaje digital y otros riesgos tecnológicos para 2017

Attendees view video on a tunnel of LG OLED televisions during the 2017 CES in Las Vegas, Nevada, U.S., January 5, 2017.
As businesses embrace innovation, they also take on new risksImage: REUTERS/Steve Marcus
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La tecnología seguirá desempeñando un papel fundamental en la promoción de la prosperidad mundial. Los nuevos avances están a punto de aumentar la productividad económica, ofrecer soluciones sanitarias radicales y combatir el cambio climático, entre otros beneficios.

Pero el ritmo de innovación en ámbitos como la inteligencia artificial (IA), el internet de las cosas (IoT) y la biotecnología también está generando nuevos riesgos, que se verán amplificados en un mundo donde aumentan las tensiones geopolíticas, el nacionalismo y la inestabilidad social. Las empresas deben considerar las amenazas derivadas del cambio tecnológico a la luz de la transformación del panorama mundial de riesgos.

Nuevas tecnologías, nuevos riesgos

Una reciente oleada de ciberataques de gran repercusión —con objetivos que van desde perturbar infraestructuras críticas hasta influir en las elecciones presidenciales de EE. UU.— ha aumentado la atención sobre la necesidad de reforzar las medidas de seguridad y gobernanza en el ámbito público. Los avances tecnológicos también han facilitado un aumento significativo del espionaje industrial, que podría intensificarse en una época de uso de tecnologías cibernéticas patrocinado por los Estados. Mientras tanto, la futura militarización de la IA y la robótica por parte de Estados rebeldes o terroristas, así como la posibilidad de piratear los sistemas mundiales de satélites, también están firmemente en el radar de los especialistas en seguridad.

Image: REUTERS/David Becker

Al adoptar la innovación, las empresas también asumen nuevos riesgos. No solo compran y utilizan tecnologías que generan nuevas exposiciones al riesgo; sus sistemas informáticos están cada vez más conectados con los de otras empresas de su cadena de valor, como proveedores, clientes y compañías de servicios públicos. Además, se están desplegando más dispositivos IoT para mejorar la productividad o aumentar la seguridad. Esta interconexión creciente, facilitada a menudo por dispositivos con seguridad limitada, crea nuevos puntos vulnerables a los ciberataques y dificulta aún más la evaluación de las distintas combinaciones de riesgos.

Otras innovaciones del panorama tecnológico, como la migración de datos y software a la nube y el uso de IA y robótica en aplicaciones comerciales, también están cambiando la naturaleza del riesgo cibernético. Al mismo tiempo, las empresas que implementan innovaciones podrían estar asumiendo, mediante contratos heredados, nuevas responsabilidades en ámbitos donde los precedentes jurídicos son, en el mejor de los casos, incipientes, además de vulnerabilidades que les resultará difícil mitigar o transferir a los mercados de seguros.

Restricciones digitales

El aumento de la intervención gubernamental está ralentizando los flujos transfronterizos de datos. Algunas medidas tienen por objeto proteger a los consumidores. Por ejemplo, el Reglamento General de Protección de Datos (GPDR) de la Unión Europea está motivado principalmente por las preocupaciones sobre la privacidad de los datos personales. Otras iniciativas buscan proteger al Estado y responden a mayores inquietudes en materia de seguridad. Estas medidas aplican diversas políticas proteccionistas, entre ellas normas técnicas restrictivas, censura, vigilancia y localización de datos. China, por ejemplo, se ha sumado a Rusia al endurecer los requisitos para que las empresas extranjeras almacenen información dentro de las fronteras nacionales. El aumento de la regulación complica el entorno en el que operan las empresas y agrava las tendencias hacia una «splinternet».

Estas tendencias pueden plantear importantes desafíos para las empresas. Cumplir la nueva regulación podría resultar costoso, y su incumplimiento podría acarrear sanciones importantes. El acceso restringido a las cadenas de suministro y los mercados digitales complicará las operaciones de las empresas con modelos globales. En una época de nacionalismo creciente, esta orientación podría amenazar la competencia mundial abierta.

Pensar en la fuerza laboral del futuro

Las empresas también deberán abordar los cambios intrínsecos en la propia naturaleza del trabajo y en el futuro del empleo. Existe un consenso general en que los avances tecnológicos acelerarán la productividad en una amplia variedad de categorías laborales, desde los trabajadores de montaje en fábricas hasta los empleados y analistas financieros, pasando por los proveedores de cuidados. Es probable que este cambio se produzca más rápidamente en las economías avanzadas, aunque sus repercusiones para los países de mercados emergentes podrían ser, en última instancia, más profundas.

Image: REUTERS/Dave Kaup

El hecho de que estos cambios se produzcan en un momento de gran preocupación por el desempleo y de mayor inestabilidad social entre los grupos de menores ingresos sugiere que las empresas podrían verse cada vez más presionadas a ajustar sus estrategias comerciales y de empleo a lo que se considere aceptable desde el punto de vista político y público. Al mismo tiempo, las empresas afrontan una intensa competencia por captar talento cualificado que cuente con conocimientos tecnológicos y experiencia de liderazgo para definir y ejecutar estrategias digitales. Ante las discrepancias entre la oferta y la demanda actuales, las empresas deberán centrarse más en formar de nuevo a sus empleados actuales para desarrollar competencias en áreas clave de crecimiento.

La innovación tecnológica está transformando la forma en que las empresas operan y compiten. Para aprovechar las oportunidades que ofrece, los líderes empresariales deben comprender mejor la profundidad y el alcance de los desafíos interrelacionados que tienen por delante y desarrollar planes para abordarlos.

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