Al mirar atrás a 2015, cuesta creer que haya pasado casi un año desde que el Foro Económico Mundial abordó los temas de inclusión LGBT en la agenda de Davos.
¿Qué tanto hemos avanzado desde entonces?
Para empezar, EY ha publicado un informe, que se basa en el interés demostrado en Davos. El estudio subraya lo importante que es para los altos directivos abiertamente LGBT ser visibles en los distintos países donde operan sus organizaciones. Este también fue el tema de un webcast de la conferencia en la que participé junto con Antonio Simoes, director ejecutivo para el Reino Unido de HSBC Bank plc, y Sander van ‘t Noordende, director ejecutivo del Grupo – Productos, Accenture.
Y desde entonces no ha dejado de recordárseme lo importante que fue aquel debate. Si bien el discurso desde la cúpula es necesario, en mi experiencia no basta. Ser abiertamente LGBT, ocupar un puesto directivo de alto nivel y que se reconozca que, a pesar de todo, se ha tenido éxito, es lo que marca la diferencia.
Cambiar el tono en Taiwán
Un buen ejemplo es el viaje que realicé a Taiwán poco después de Davos. EY patrocinó un panel de debate con numerosos clientes sobre la idea de que «la diferencia importa» y de cómo influye exactamente en los resultados de las empresas. Nos centramos específicamente en los beneficios de la inclusión LGBT y en los retos a los que se enfrenta el talento LGBT. El panel fue organizado por Asia-Pacific Unity, parte de la red global de empleados de EY para profesionales LGBT y sus aliados heterosexuales, una red de 2.300 integrantes. Me acompañó en el panel Paul Choi, un excelente directivo sénior abiertamente gay de Goldman Sachs en Hong Kong.
Aprovechando el respeto general por la antigüedad en Asia, pudimos hablar abiertamente no solo del argumento empresarial para incluir talento con diferencias, sino también de los desafíos personales que habíamos afrontado al haber vivido en el armario a lo largo de nuestras carreras, de nuestra experiencia al salir del armario y de lo que los aliados pueden hacer para ayudar al talento LGBT a alcanzar todo su potencial.

La mesa redonda de Unity tuvo un beneficio inesperado: aunque no habíamos previsto ninguna cobertura mediática, fuimos objeto de un artículo muy positivo en el periódico de mayor tirada de Taiwán. Citando el propio panel como el hecho noticioso, el United Daily News publicó un amplio reportaje sobre cómo y por qué la comunidad empresarial puede y debe crear un entorno inclusivo en Taiwán.
Voz global, escenario local
Un elemento decisivo de este éxito fue la presencia local, con empleados comprometidos y un liderazgo que lo respaldara. EY lleva mucho tiempo creyendo que las redes de empleados LGBT suelen ser más eficaces en lugares donde existen importantes obstáculos culturales y legales para una agenda progresista de diversidad e inclusión. Esto forma parte de nuestra propia estrategia global de diversidad. Y la cobertura externa positiva de nuestro panel en Taipéi resultó ser un gran ejemplo de cómo puede funcionar este enfoque.
Los viajes de ese último año me han hecho consciente, día a día, de la oportunidad única que tienen las grandes multinacionales de marcar una diferencia positiva en la inclusión LGBT allí donde las personas viven y trabajan. Podemos usar nuestra voz global y nuestro alcance económico para aumentar la conciencia sobre los beneficios económicos y empresariales de la inclusión, en un escenario local.
Esto impulsará el crecimiento de las empresas. El talento estará mucho más comprometido, será más productivo e innovador. Las plantillas dirigidas de forma inclusiva y ricamente diversas generan mayores resultados financieros, lo que permite diseñar y concebir productos y servicios que satisfagan necesidades antes inimaginadas. Y el crecimiento que acompaña a la inclusión LGBT no beneficia solo a las empresas, sino también a los países. Las empresas propiedad de personas LGBT y las multinacionales con altos directivos abiertamente LGBT crean empleo y dan trabajo a ciudadanos.
Me sentí enormemente orgullosa de haber formado parte del debate del año pasado en el Foro Económico Mundial, y espero con interés continuar las discusiones sobre la inclusión LGBT en Davos 2016. Pero queda muchísimo trabajo por hacer, y tengo toda la intención de seguir siendo lo más visible posible en ese proceso.
Esto forma parte de una Agenda in Focus colección de opiniones sobre los derechos LGBT.
Autora: Beth Brooke-Marciniak, vicepresidenta global de Política Pública de EY
Imagen: Vista general del distrito financiero de la ciudad de Taipéi, 16 de noviembre de 2009. REUTERS/Nicky Loh


