De los impuestos oceánicos a la planificación familiar, un informe señala formas de proteger la naturaleza

A blue lake and green forest is seen in Brienz, Switzerland.
Ocean taxes and paying for countries to home large rainforests could raise money to keep these ecosystems healthy.Image: Unsplash/Andreas Gücklhorn
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  • Un informe encargado por el Gobierno del Reino Unido examina cómo puede la humanidad dejar de sobreexplotar los bienes y servicios que el mundo natural proporciona gratuitamente.

  • Esos servicios abarcan desde la polinización de los cultivos hasta la regulación del clima y el agua de la Tierra, la descomposición de residuos y la fijación de nitrógeno en el suelo para hacerlo fértil.

  • Entre las medidas respaldadas por el Informe Dasgupta figuran ampliar las áreas protegidas, aplicar impuestos oceánicos y reforzar la planificación familiar en los países en desarrollo.

Desde gravar el uso de los océanos para financiar la protección de los bosques hasta reforzar la planificación familiar en los países en desarrollo, existen formas de catalizar cambios de comportamiento y de financiación para salvar la naturaleza, afirmó el autor de un estudio de referencia sobre biodiversidad.

Partha Dasgupta, profesor de Economía de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, afirmó que se necesitaban medidas desde el ámbito internacional hasta el individual para asignar un valor a los ecosistemas que se agotan rápidamente y a los servicios vitales que prestan.

Esos servicios abarcan desde la polinización de los cultivos hasta la regulación del clima y el agua de la Tierra, la descomposición de residuos y la fijación de nitrógeno en el suelo para hacerlo fértil: cosas que la gente «da por sentadas», señaló Dasgupta.

«Aunque hemos disfrutado de los frutos del crecimiento económico, desde hace algunas décadas la demanda que ejercemos sobre los bienes y servicios de la naturaleza supera su capacidad para proporcionarlos de forma sostenible», declaró durante la presentación de su informe sobre la economía de la biodiversidad, encargado por el Ministerio de Hacienda del Reino Unido y respaldado por un grupo asesor.

La diferencia entre la demanda y el suministro sostenible ha provocado la «disminución de la naturaleza», afirmó Dasgupta, y advirtió que «la brecha ha aumentado, poniendo en peligro la vida de nuestros descendientes».

El mundo carece de instituciones capaces de crear incentivos eficaces para «economizar» en el uso excesivo de los servicios y recursos de la naturaleza, señaló.

Por ejemplo, las aguas internacionales son surcadas por el tráfico marítimo y se explotan para pescar, pero nadie paga por utilizarlas.

Entre las medidas respaldadas por el Informe figuran ampliar las áreas protegidas, aplicar impuestos oceánicos y reforzar la planificación familiar.Image: Informe Dasgupta sobre la biodiversidad

El informe señaló que, para preservar las selvas tropicales del mundo —como la Amazonía sudamericana, que desaparece rápidamente—, la comunidad internacional debería estar dispuesta a pagar a los países que las albergan, con el fin de ofrecerles un incentivo financiero para protegerlas.

Además, añadió, la explotación de los océanos debería someterse a control internacional, por ejemplo, mediante un impuesto mundial a la pesca y al transporte marítimo.

Según el informe, esos ingresos podrían cubrir parte del dinero necesario para efectuar pagos que permitan mantener en pie las selvas tropicales vitales.

Dasgupta también pidió poner fin a los subsidios gubernamentales anuales de entre 4 y 6 billones de dólares a sectores que van desde la agricultura intensiva hasta la producción de combustibles fósiles, pues fomentan una mayor extracción de recursos naturales y los daños que esta causa.

«En efecto, nos pagamos a nosotros mismos para consumir la naturaleza», afirmó.

Cumbres de la ONU

Otras medidas respaldadas por el Informe Dasgupta incluyen ampliar las áreas protegidas, una idea respaldada por un número creciente de países que buscan un nuevo acuerdo mundial para extenderlas y abarcar al menos el 30 % de las tierras y los mares para 2030.

El martes, la organización ecologista WWF pidió a los líderes mundiales negociar y adoptar en 2021 un pacto mundial sobre biodiversidad, con objetivos claros y basados en la ciencia para revertir la pérdida de naturaleza de aquí a 2030.

La organización también afirmó que hacía falta una nueva comisión mundial sobre economía y naturaleza.

«Los objetivos que favorecen el clima y la naturaleza deben ocupar un lugar central en la toma de decisiones de los responsables políticos y las empresas», afirmó Marco Lambertini, director general de WWF Internacional, al comentar los resultados del estudio.

Por su parte, el príncipe Carlos del Reino Unido dijo en el acto de presentación que el mundo afrontaba actualmente las «cuatro crisis»: la aceleración de la pérdida de biodiversidad, la pandemia de COVID-19, los efectos del cambio climático y la abrumadora deuda de algunos países pobres.

«Estas crisis están interrelacionadas y, para ser eficaces, sus soluciones también deben estarlo», afirmó. Añadió que esperaba que las principales cumbres de la ONU sobre biodiversidad y cambio climático de ese año lograran «los avances que tanto necesitamos».

Cómo reducir la demanda

Dasgupta afirmó que el consumo excesivo de recursos naturales podría reducirse, en parte, disminuyendo el desperdicio de alimentos y otros productos en los países ricos, y ampliando los servicios de salud reproductiva y planificación familiar en los países más pobres para contener las tasas de natalidad.

Se venden alimentos a precios demasiado bajos en los países ricos, mientras que se destina muy poca ayuda al desarrollo a los servicios de planificación familiar en los países más pobres del mundo; por ello, más de 200 millones de mujeres que desean acceder a métodos anticonceptivos no pueden hacerlo, señaló.

También afirmó que, como muchos de los procesos que configuran el mundo natural son complejos y no siempre visibles, es difícil atribuir a los responsables los daños causados a elementos como los suelos.

Eso dificulta que una institución pueda exigir «una conducta socialmente responsable», aunque una mejor educación desde edades tempranas podría contribuir a esos objetivos ecológicos, afirmó.

«Cada uno de nosotros debe ser juez y jurado de sus propios actos, y eso no puede ocurrir si no desarrollamos afecto por la naturaleza y sus procesos», concluyó.

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