Cómo puede África subsahariana convertir su riqueza en recursos en empleo y prosperidad compartida

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  • Pese a sus sólidos fundamentos demográficos, de recursos y de inversión, el crecimiento económico está generando demasiado pocos empleos formales.

  • Los líderes empresariales señalan que la insuficiencia de servicios públicos, energía, agua, atención sanitaria y educación constituye un riesgo importante, porque afecta directamente a la productividad, la competitividad y la inversión.

  • Retos como el empleo, los déficits de infraestructura, las restricciones fiscales y las vulnerabilidades externas de África subsahariana están interconectados y requieren soluciones integradas.

Hay algo que no cuadra en África subsahariana. El continente posee recursos que el mundo necesita con urgencia. Su población es joven y está creciendo. La inversión ha ido llegando. Y, sin embargo, los líderes empresariales vuelven una y otra vez a la misma pregunta: ¿por qué no se traduce más de todo esto en oportunidades para la población local?

La Encuesta de Opinión Ejecutiva del Foro Económico Mundial lo refleja con claridad. Los líderes de África subsahariana sitúan la falta de oportunidades económicas como su principal preocupación para los próximos dos años, más que en cualquier otra región. Este consenso merece tomarse en serio.

Qué preocupa a los líderes empresariales de África subsaharianaImage: Foro Económico Mundial

Cerrar la brecha entre crecimiento y empleo

Basta recorrer los distritos comerciales de Nairobi, Lagos o Acra para percibir su dinamismo. Se abren empresas, se mueve el capital y las ciudades se expanden. Pero al tomar distancia y observar los datos, emerge una historia menos evidente.

Cada punto adicional de crecimiento económico en la región solo genera un leve aumento de 0,04 puntos porcentuales en el empleo asalariado. Para los jóvenes que se incorporan al mercado laboral —millones cada año en África subsahariana—, esa brecha entre las cifras de crecimiento y la experiencia cotidiana define su realidad.

Una de las razones es que una proporción demasiado pequeña de lo que produce África se procesa o manufactura localmente. Tomemos la minería como ejemplo. Se estima que el continente alberga activos minerales sin explotar por valor de 8,6 billones de dólares, según el Compendio de Minerales Estratégicos. Sin embargo, menos del 5 % de esos minerales críticos se refina o procesa en el continente.

El mineral sale del continente. La fundición, las fábricas y muchos empleos cualificados y los ingresos fiscales se generan en otros lugares.

Lo que ocurre en la minería también se aplica a otros sectores: el obstáculo es la débil conexión entre la producción, la infraestructura y los mercados a gran escala.

Cerrar la brecha exige fábricas, carreteras, sistemas eléctricos y, sobre todo, condiciones estables para que las empresas se comprometan con inversiones a largo plazo. Los conflictos y la fragmentación política disuaden precisamente el capital paciente que necesita el desarrollo industrial.

En la práctica, los riesgos que parecen macroeconómicos o de seguridad suelen experimentarse de forma más directa: mediante un mayor coste del capital, volatilidad cambiaria, cuellos de botella en la energía y la logística, y retrasos en la ejecución de proyectos.

Es necesario mejorar los servicios básicos para que sus efectos se extiendan

Según la Encuesta de Opinión Ejecutiva, los líderes del sector privado sitúan la insuficiencia de los servicios públicos —incluidos los colegios, hospitales, la electricidad y el agua— como su segunda mayor preocupación, muy por encima del promedio mundial. El deterioro de la salud y el bienestar ocupa el tercer lugar.

Los datos regionales sobre los principales focos de riesgo muestran por qué estas preocupaciones van más allá de la prestación de servicios públicos. Las enfermedades infecciosas ocupan un lugar mucho más alto en África subsahariana que a escala mundial, mientras que la escasez de recursos naturales, incluidos los alimentos y el agua, también destaca como una preocupación regional mayor.

Estas presiones repercuten rápidamente en la economía: las enfermedades infecciosas afectan a la productividad laboral y la continuidad de las empresas, mientras que la escasez de alimentos y agua eleva los costes para los hogares, las empresas y los presupuestos públicos.

Image: Foro Económico Mundial

En conjunto, estos riesgos apuntan a deficiencias más profundas en la infraestructura y la capacidad productiva. La energía fiable, una logística eficaz y unos mercados conectados son esenciales para que funcionen tanto los sistemas sociales como los económicos.

Este momento se vuelve más difícil porque el apoyo externo se está reduciendo justo cuando más se necesita. Se estima que la ayuda de los países ricos a África subsahariana ha disminuido hasta un 28 % solo en 2025, mientras la demanda sobre los sistemas públicos sigue aumentando.

Los riesgos que los líderes perciben menos claramente pueden ser decisivos

Hay algo que no cuadra en África subsahariana. El continente posee recursos que el mundo necesita con urgencia. Su población es joven y está creciendo. La inversión ha ido llegando. Y, sin embargo, los líderes empresariales vuelven una y otra vez a la misma pregunta: ¿por qué no se traduce más de todo esto en oportunidades para la población local?

La Encuesta de Opinión Ejecutiva del Foro Económico Mundial lo refleja con claridad. Los líderes de África subsahariana sitúan la falta de oportunidades económicas como su principal preocupación para los próximos dos años, más que en cualquier otra región. Este consenso merece tomarse en serio.

Image: Foro Económico Mundial

Sin embargo, los riesgos geopolíticos influyen cada vez más en el panorama económico a través del acceso al comercio, las condiciones de financiación y la posición en las cadenas de suministro. Afectan al coste del capital, la fiabilidad de las rutas comerciales y el poder de negociación de los países sobre dónde se crea valor.

Esas condiciones determinan si el comercio impulsa la industria local o profundiza la dependencia de las exportaciones de materias primas.

El comercio entre las principales economías mundiales y África sigue creciendo, pero a menudo de maneras que refuerzan los desequilibrios estructurales. África sigue muy expuesta a la dependencia de las materias primas, los mercados externos y una infraestructura débil, y gran parte de su comercio de bienes intermedios sigue concentrándose en materias primas, en lugar de en una producción industrial de mayor valor.

Comprender que los retos están interconectados

Sería conveniente poder abordar cada uno de estos retos según su propio calendario y por separado, pero no es así.

La escasez de empleos de calidad se debe en parte a una infraestructura débil. A su vez, esto es más difícil de resolver cuando la financiación es limitada. El margen de respuesta de los gobiernos se reduce aún más cuando aumentan las presiones externas.

Los datos apuntan a un sistema sometido a presión: la infraestructura, el capital y los mercados aún no están alineados a gran escala.

Esto también significa que la oportunidad reside en mejorar la conectividad. Según el informe sobre el estado de la infraestructura de África de Africa Finance Corporation (AFC), África dispone de más de 4 billones de dólares en capital nacional, gran parte del cual sigue infrautilizado en inversiones a largo plazo en infraestructura e industria.

La tarea ahora consiste en crear proyectos financiables que permitan poner en uso a gran escala ese capital disponible.

Un mercado africano más integrado, en el que los países comercien más entre sí y dependan menos exclusivamente del resto del mundo, reduciría la vulnerabilidad y aumentaría la resiliencia. Los corredores de infraestructura, los sistemas eléctricos transfronterizos y las plataformas industriales regionales ofrecen una vía práctica para lograrlo: conectar los recursos con la demanda y posibilitar la creación de valor a gran escala.

El potencial existe de verdad. También existen obstáculos. Desde esta perspectiva, los resultados de la Encuesta de Opinión Ejecutiva pueden ayudar a identificar dónde pueden tener mayor impacto la inversión, la coordinación y la ejecución, y dónde se puede liberar más valor.

En última instancia, el reto consiste en conectar los recursos, la demanda y el capital de África a la escala necesaria para crear empleo, fortalecer la resiliencia y retener más valor localmente.

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