Hoy en día, veintiséis millones de niños y jóvenes menores de 18 años en la Unión Europea corren riesgo de pobreza o exclusión social. Del conjunto de la población de la UE, el 24,6 % se encuentra en esa situación: unos 122 millones de personas. Mientras la austeridad sigue golpeando, los gobiernos no han hecho de la mitigación de sus efectos sobre quienes corren más riesgo una prioridad y, en consecuencia, la recuperación económica no trae consigo una mejora proporcional de las oportunidades para los ciudadanos más vulnerables de la UE.
El nuevo informe de la Bertelsmann Stiftung, Social Justice in the EU – Index Report 2015, que evalúa anualmente el desarrollo de la justicia social en los 28 países de la UE, muestra que la Unión tiene un largo camino por recorrer si quiere recuperar los niveles de justicia social previos a la crisis y que, hasta ahora, hay pocos indicios de que la mayoría de los Estados miembros estén dispuestos a hacer lo necesario para revertir la tendencia.
La brecha social entre el norte y el sur de Europa se amplía, mientras los Estados del sur, golpeados por la crisis, siguen luchando. En Grecia, el 36 % de la población está en riesgo de pobreza o exclusión social; en España, el 29,2 %; y en Portugal, el 27,5 %. Estos dos últimos países han visto mejorar sus perspectivas económicas en los últimos años, pero esta mejora no ha aliviado a quienes más vulnerables son: de hecho, el número de personas amenazadas por la pobreza ha aumentado tanto en España como en Portugal desde el estudio del año pasado.
Pero incluso los países que encabezan el Índice de Justicia Social, Suecia, Dinamarca, Finlandia y los Países Bajos, obtienen peores resultados en justicia social que antes de la crisis, lo que indica que la fortaleza económica comparativa por sí sola no basta para garantizar que todos los ciudadanos tengan oportunidades de prosperar.
Una política social sólida, y no simplemente la búsqueda del crecimiento, es la mejor herramienta para garantizar la justicia social. Situada en quinto lugar en el Índice de Justicia Social, la República Checa no es una potencia económica. Como país que depende de las exportaciones, la caída de la demanda exterior provocó una contracción del PIB durante la crisis financiera, aunque el crecimiento ha regresado: en el primer trimestre de 2015, la economía de la República Checa creció un 4,2 %, la tasa de crecimiento más alta de la UE.
Pero, a lo largo de la crisis, el crecimiento débil no tuvo un impacto grave en el desempeño de la República Checa en justicia social. En el Índice de Justicia Social de 2008, el país obtuvo 6,65; en 2011, 6,67; en 2014, 6,57; y en el informe de este año, 6,68, por encima de los niveles previos a la crisis.
La República Checa es la mejor de la UE en prevención de la pobreza: el 14,6 % de su población está en riesgo de pobreza o exclusión social, frente a la media de la UE del 24,6 %. De los niños y jóvenes menores de 18 años, el 16,4 % está en riesgo, frente a una media de la UE del 27,9 %. Tras las transferencias sociales, solo el 8,6 % de la población percibe el 60 % o menos del ingreso mediano del país.
En cambio, el Reino Unido ocupa el puesto 13 en el índice general y el 15 en prevención de la pobreza, con una puntuación que ha descendido de 5,75 en 2011 a 5,09 este año: y ello pese a que el Reino Unido tiene la quinta economía del mundo y a que su PIB se ha recuperado desde su mínimo de crisis, de 2.309 mil millones de dólares en 2009, hasta 2.941,89 mil millones de dólares en 2014, cerca del máximo previo a la crisis de 2007, de 2.963,1 mil millones de dólares.
Casi un tercio (32,6 %) de los jóvenes y niños menores de 18 años está en riesgo de pobreza o exclusión social, y el 10,5 % de los jóvenes del país sufre privación material severa. Desde 2010, el objetivo del gobierno para afrontar las consecuencias de la crisis ha sido reducir el déficit y fomentar el crecimiento; pero, en ausencia de políticas adecuadas que garanticen que ese crecimiento beneficie a todos los miembros de la sociedad, el jefe de la comisión gubernamental de políticas de infancia ha declarado que el país “no va por buen camino para erradicar la pobreza infantil en 2020”, y un informe independiente de 2013 concluyó que la pobreza en el país se encontraba en su peor nivel en 30 años.
Es importante que los responsables de las políticas reconozcan la relación de suma positiva entre una mayor justicia social y el crecimiento. Impulsar la igualdad de oportunidades y reducir las desigualdades puede favorecer el crecimiento a largo plazo. Si su objetivo es consolidar el crecimiento, los gobiernos harían bien en adoptar una visión más amplia: la mejor garantía de crecimiento futuro es asegurar que, aquí y ahora, el crecimiento no se produzca a expensas del bienestar de la sociedad en su conjunto.
Autores: Daniel Schraad-Tischler es jefe de proyecto sénior en la Bertelsmann Stiftung, donde dirige el proyecto Sustainable Governance Indicators . Es autor de “Social Justice in the EU – Index Report 2015”. Justine Doody escribe en SGI News y BTI Blog, de la Bertelsmann Stiftung.
Imagen: Un niño mira a un hombre que duerme mientras pide limosna frente a una sucursal del banco nacionalizado español Bankia en Madrid, el 26 de julio de 2013. REUTERS/Susana Vera




