Si fuera líder de mi país, esto es lo que haría

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Más de la mitad de la población mundial tiene menos de 30 años. Esto llevó a Global Shapers a realizar una encuesta a gran escala sin precedentes con el objetivo de determinar la mentalidad de esta generación joven. La encuesta de Global Shapers, publicada en septiembre del año pasado, reveló que a estos jóvenes les preocupan, entre otros asuntos, el cambio climático, la sostenibilidad ambiental, la corrupción, la rendición de cuentas de los gobiernos, el desempleo y la falta de oportunidades económicas.

Para comprender mejor cómo les gustaría a estos jóvenes líderes cambiar el mundo, me acerqué a algunos de ellos con una pregunta importante: Si fueran líderes de su país, ¿qué harían? Esto es lo que me dijeron.

En el sentido de las agujas del reloj desde la izquierda: Jack Greig, Chethna Ben, Zanele Mabaso, Renard Siew, Desy Karapchanska, Khalid Machchate, Lorena Rios y Meghan Stevenson-Krausz.

Jack Greig, 26 años, asociado en Teach for Australia, Melbourne, Australia

Invertir en proyectos de bienestar porque el futuro de nuestros hijos lo exige. A medida que la tecnología avanza a gran velocidad, sabemos que el futuro del trabajo será muy diferente de aquel para el que educamos a nuestros hijos ahora mismo. Las escuelas de todo el mundo que educan eficazmente para el futuro se centran en el bienestar y en lo que importa, como fortalecer las relaciones positivas, mejorar la resiliencia personal y explorar qué significa ser un ciudadano global comprometido. En otras palabras, en estas escuelas los estudiantes no solo aprenden hechos, sino también a pensar y prosperar en nuestro mundo complejo e interconectado. Si queremos catalizar de verdad un cambio hacia una enseñanza orientada al futuro, debemos dotar a nuestros docentes de estrategias para practicar y promover el bienestar a diario.

Chethna Ben, 25 años, profesora adjunta en la Universidad del Pacífico Sur, Suva, Fiyi

Centrarse en resolver los desafíos socioeconómicos del país. Me inspiran los principios de Nelson Mandela: soñar en grande, avanzar hacia la libertad, resistir, promover la igualdad y mantener la perseverancia y la confianza. Si fuera primera ministra, sería la primera mujer en ocupar ese cargo en Fiyi, un país hermoso que aún está en desarrollo. Gran parte de esto se debe a la inseguridad que afecta a las mujeres y los niños y al aumento de la delincuencia. La discriminación de género en el trabajo, el acoso callejero y las violaciones son motivo de creciente preocupación. Es urgente promover la seguridad en el hogar, las escuelas, el lugar de trabajo y la comunidad en general. Sueño con una nación donde todos los ciudadanos reciban el debido respeto, independientemente de su sexo, etnia o discapacidad. Trabajaré con las comunidades para aliviar la pobreza y garantizar que todas las familias tengan comida en la mesa. Alentaré a todos los ciudadanos a contribuir al crecimiento económico, la seguridad social y la sostenibilidad ambiental.

Zanele Mabaso, 25 años, asesora regional en Girls Globe, Ciudad del Cabo, Sudáfrica

Comprometerse con la aplicación a escala nacional de las declaraciones, agendas y estrategias mundiales y regionales. Invertiría en el empoderamiento socioeconómico y la representación política, la participación, el liderazgo, la implicación y el compromiso significativo de los jóvenes y las mujeres. La ciencia, la tecnología y la innovación inclusiva a través de la educación formarían parte de la agenda nacional, y me comprometería a dar prioridad a la agenda de salud y bienestar de todas las mujeres, todos los niños y todos los adolescentes, en todas partes. La protección de los derechos humanos de todos los ciudadanos y de quienes no tienen la nacionalidad del país estaría en el centro del desarrollo y el progreso. Me aseguraría de que la nación comprenda la constitución y las leyes pertinentes, cuestionaría las violaciones y reclamaría políticas más receptivas, inclusivas, integrales y dirigidas a «todos».

Fomentaría el emprendimiento liderado por jóvenes, el comercio intercontinental y el desarrollo de infraestructuras mediante inversiones en el desarrollo rural y de los municipios, integral y de calidad. Sobre todo, serviría (no gobernaría) sobre la base de la igualdad, como feminista firme.

Renard Siew, 29 años, asesor ambiental en Sime Darby, Kuala Lumpur, Malasia

Hacer frente a la intolerancia y al extremismo en todas sus formas. Hoy en día, casi todo ha llegado a su punto de inflexión. En política, el mundo está más dividido que unido. En la economía, hay brechas claras entre ricos y pobres. En el ámbito de las ideologías, se manipulan las religiones, las creencias y la fe. Siempre hay dos extremos. Me esforzaría mucho por promover la moderación en el país. El concepto de moderación abarca una amplia variedad de cuestiones, desde la religión, la justicia social y los sistemas políticos hasta los desafíos que afronta la economía mundial. Daría el ejemplo y optaría por practicar la moderación en mis pensamientos y acciones, en lugar de limitarme a hablar de ella.

Desy Karapchanska, 29 años, curadora de Global Shapers Community, Atenas, Grecia

Intentar mejorar el sistema educativo y el estilo de vida de los ciudadanos. Una mejora pequeña, pero crucial, sería aumentar los salarios de los maestros de primer grado.

Después de sus padres, los maestros de primer grado son quienes más influyen en los niños, y con quienes estos pasan más tiempo durante las edades creativas y vulnerables de los 6 a los 10 años. Estos profesionales deberían recibir una buena remuneración, ya que el estilo de vida y la vida cotidiana de una persona se reflejan en su estado de ánimo y actitud. No se puede esperar que alguien que vive con el salario mínimo inspire, eduque y guíe a sus hijos.

Además, desarrollaría nuevos parques urbanos que mejorarían la salud física y psicológica de los ciudadanos, fortalecerían las comunidades y harían de las ciudades lugares más atractivos para vivir y trabajar.

En mi país, Grecia, haría todo lo posible por evitar la fuga de cerebros causada por la crisis económica y, junto con los jóvenes, lucharía por un futuro mejor.

Khalid Machchate, 24 años, director ejecutivo de Kandw Technologies International, Rabat, Marruecos

Impulsaría reformas fiscales para los monopolios de mi país a fin de ayudar a prosperar a las pequeñas y medianas empresas. Crearía políticas que facilitaran la inversión extranjera en educación e investigación científica, y alentaría a las empresas a establecer centros de I+D en Marruecos para abrir oportunidades a talentos reprimidos. Crearía políticas de mercado abierto que impulsaran aún más la innovación y a quienes innovan, y les dieran acceso a las herramientas adecuadas. Establecería procedimientos para frenar la corrupción y ayudaría a rescatar iniciativas que se estén desmoronando por falta de financiación. Pero, antes que nada, mediante una campaña nacional masiva en la que participaran todos los sectores privados, públicos y sociales, trabajaría sin descanso para reducir al menos a la mitad nuestra tasa de analfabetismo del 48 %, antes de esperar que se materialicen los demás cambios.

Lorena Rios, 28 años, consultora del Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN), miembro del Grupo BID, Asunción, Paraguay

Paraguay tiene actualmente un bono demográfico: el 70 % de su población es joven, menor de 35 años. Si fuera primera ministra, como país afrontaría varios desafíos en los que personalmente trabajaría para mejorar la gobernanza y la integración regional. Me encantaría seguir trabajando en el Plan Paraguay: construir una nación inspirada en la siguiente visión. Paraguay es un país competitivo y uno de los productores de alimentos más eficientes del mundo, con industrias innovadoras en auge que emplean a trabajadores cualificados. También somos proveedores de productos y servicios que promueven la economía del conocimiento. Ocupamos puestos destacados en los índices de desarrollo social. Estamos conectados y abiertos a nuestros vecinos y al mundo. Somos sostenibles desde el punto de vista ambiental y económico, tenemos altos niveles de seguridad jurídica y ciudadana, prestamos atención a los pueblos indígenas y damos un papel destacado a las mujeres. Los jóvenes con visión marcan el rumbo de nuestro país, con un Estado democrático, solidario y transparente que promueve la igualdad de oportunidades.

Meghan Stevenson-Krausz, 26 años, Global Shaper, centro de San Francisco, San Francisco, Estados Unidos

Si fuera presidenta de Estados Unidos, ofrecería gratuitamente toda la educación hasta el nivel universitario o su equivalente. La educación aumenta las oportunidades para todos. Pero no toda la educación es igual. Actualmente, las escuelas públicas de Estados Unidos se financian mediante impuestos sobre la propiedad. En las zonas donde el valor de las propiedades es bajo, los impuestos también lo son y las escuelas sufren una falta de ingresos, lo que obliga a docentes que ya tienen dificultades económicas a pagar los materiales de su bolsillo. Nacionalizaría el sistema y crearía un fondo del que se financiarían todas las escuelas según el número de estudiantes y las necesidades y valoración de cada comunidad. Además, creo que hemos sobrevalorado los títulos universitarios y menospreciado la formación profesional. La universidad no es adecuada para todos, pero en la economía actual cada vez es más difícil ganarse un salario digno sin un título. Como presidenta, construiría una economía más sólida en torno a los oficios mediante las redes sindicales existentes para empoderar a las personas a través de las oportunidades.

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