Las principales economías de África subsahariana están atravesando dificultades.
La economía de Nigeria, la mayor del continente, creció solo un 2,3% en el segundo trimestre, frente al 3,9% del año anterior, según la Oficina Nacional de Estadística del país.
Mientras tanto, Sudáfrica, la segunda economía más grande de África, se contrajo,con un descenso del 1,3% en comparación con el trimestre anterior, lo que alimenta los temores de que se avecine una recesión. En Kenia, la economía número uno de África oriental, la Bolsa de Nairobi (NSE) ha perdido unos 1.500 millones de dólares de valor desde principios de año.
Las monedas africanas han sido diezmadas, en parte como resultado de que los inversores retiran sus fondos de los mercados emergentes. Los temores a una desaceleración de la economía china, el desplome de los precios de las materias primas y del petróleo, y la caída de la demanda de productos petrolíferos por parte de Estados Unidos y otros países han empezado a pasar factura a la región. No es de extrañar que el Banco Mundialhaya revisado su previsión de crecimiento para el continente a la baja, hasta el 4,2% este año, un marcado contraste con la media anual del 6,4% entre 2002 y 2008.
¿Ha alcanzado por fin su techo el auge de África? «La historia sugiere que cualquier desaceleración del crecimiento mundial se traslada a África con cierto retraso, lo que refleja su tradicional dependencia de las materias primas», afirma Razia Khan, economista jefe para África de Standard Chartered Bank, en declaraciones a Quartz.
Nigeria, uno de los mayores productores de petróleo del mundo, se ha visto muy afectada por la caída de los precios del petróleo. Al mismo tiempo, la incertidumbre en torno a las elecciones celebradas a principios de este año tampoco ayudó. «La mayor frecuencia de la escasez de combustible antes de la transición política», explica Khan, han contribuido a la desaceleración. El PIB de la economía no petrolera se moderó hasta el 3,5% interanual en el segundo trimestre, frente al 5,6% del primero, según Khan.

Para algunos analistas, estas dificultades demuestran que los países africanos ricos en recursos no se han diversificado lo suficiente. «Todas las grandes economías africanas que se beneficiaron de las industrias extractivas durante la última década no han logrado industrializarse», afirma Ricardo Soares de Oliveira, experto en política africana de la Universidad de Oxford, declaró a Reuters.
En Sudáfrica, la economía más industrializada de la región, las materias primas siguen representando hasta el 57% de las exportaciones. En otras zonas del continente persisten problemas como las deficientes conexiones de transporte, la electricidad poco fiable, la corrupción y una burocracia gubernamental ineficiente. Las industrias manufactureras locales siguen siendo débiles, y la mayoría de las naciones africanas importan más de lo que exportan.
«Una buena parte del fenómeno de “Africa Rising” se debió a los fuertes precios de las materias primas, impulsados por la demanda de China y otros países asiáticos», afirma Aidan Eyakuze, economista y director ejecutivo de Twaweza, una organización de la sociedad civil del este de África, en declaraciones a Quartz. Pero, según Eyakuze, esta situación claramente no iba a durar para siempre. «El resultado es que los analistas con visión de futuro están corrigiendo sus previsiones de crecimiento para tenerlo en cuenta».
Puede que aún no sea momento de cundir el pánico. «Recordemos que seguimos creciendo de forma positiva, aunque a un ritmo más lento», afirma Eyakuze. «Si África fuera un índice bursátil, lo que estamos viendo es una corrección de precios, no una desbandada».
Este artículo se publica en colaboración con Quartz. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autor: Omar Mohammed es periodista de Quartz especializado en África oriental, con base en Dar es Salaam, la capital comercial de Tanzania. Lily Kuo cubre África oriental y China en África desde Nairobi.
Imagen: Atardecer sobre la capital angoleña, Luanda. REUTERS/Mike Hutchings



