¿Debería Japón aplazar otra subida de impuestos?

¿Debería Japón aplazar otra subida de impuestos?
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El daño causado por la introducción en abril del primer gran aumento de impuestos en 17 años ha dado lugar a llamamientos para aplazar la próxima subida prevista del impuesto al consumo, por temor a que, de lo contrario, afecte a la credibilidad del cambio de régimen monetario. Pero, con una deuda que supera el 240 % del PIB, varios comentaristas creen que dar marcha atrás en el impuesto al consumo podría provocar una pérdida fatal de credibilidad fiscal en Japón.

Paul Krugman escribe que lo curioso es que ambos bandos de este debate creen que se trata de credibilidad, pero discrepan sobre qué tipo de credibilidad es crucial en este momento. Ahora mismo, Japón lucha por escapar de una trampa deflacionaria; necesita desesperadamente convencer al sector privado de que, de ahora en adelante, los precios subirán, de modo que acumular efectivo sea una mala idea y la deuda no resulte tan gravosa. Quienes están a favor de subir los impuestos temen que, si Japón no lleva a cabo el aumento, perderá credibilidad fiscal y eso pondrá en peligro la economía ahora mismo.

La credibilidad del cambio de régimen monetario

Jacob Schlesinger escribe que la lucha contra la deflación sería más fácil si el Gobierno se centrara únicamente en ese objetivo. No es así. La máxima prioridad del Ministerio de Finanzas es frenar la descomunal deuda soberana de Japón, por lo que impulsó una subida del impuesto sobre las ventas esta primavera y busca otra para el próximo año, aunque la primera medida frenó la lucha contra la deflación al reducir el crecimiento.

Paul Krugman escribe que Japón debería temer muchísimo perder impulso en la lucha contra la deflación. Supongamos que una segunda subida de impuestos provoca otra caída del PIB real y que todo el progreso logrado hasta ahora contra la inflación se esfuma. ¿Qué probabilidades hay de que el Banco de Japón pueda volver después de eso y decir «Confíen en nosotros: esta vez sí que lograremos que la inflación alcance el 2 % en dos años, de verdad», y que le crean? Frenar el impulso actual causaría una pérdida fatal de credibilidad en materia de deflación. Jay Shambaugh cree que el impuesto sobre el valor añadido es problemático porque dificulta la interpretación de los datos de inflación.

Kevin Drum escribe que, al parecer, los tres bancos centrales más grandes del planeta tienen problemas para alcanzar incluso el modesto objetivo de una inflación del 2 %. ¿No quieren o no pueden? En cualquier caso, cuanto más se prolonga esta situación, más se erosiona su credibilidad. En el pasado, se daba sobre todo por sentado que la «credibilidad» de los bancos centrales estaba relacionada con su capacidad para mantener baja la inflación. Hoy, sin embargo, tenemos el problema opuesto.

Credibilidad fiscal: antes y ahora

Adam Posen escribe que determinar qué es fiscalmente sostenible para una economía grande con moneda propia tiene más de arte que de ciencia. Takatoshi Ito ha sostenido que una de las principales razones por las que hasta ahora no se ha producido un colapso ni un ataque del mercado contra la negociación de los JGB es que todos saben que, llegado el momento, se podrían subir los impuestos. Existe margen para subirlos, dado que los ingresos fiscales representan una proporción limitada del PIB nacional de Japón. Pero estamos llegando al punto en que la cuestión ya no es si el Gobierno japonés podría hacerlo cuando fuera necesario, sino si debería hacerlo desde ahora. Creo que existe ya un riesgo real de mercado: no tanto en el mercado de JGB como en el mercado bursátil japonés y en el tipo de cambio del yen. Si el Gobierno de Abe dudara demasiado o no se comprometiera este otoño a subir el impuesto en 2015, tal como estaba previsto, buena parte de las ganancias en los precios de los activos observadas en Japón desde diciembre de 2012 desaparecerían y el crédito se vería perturbado.

Adam Posen escribe que Japón pudo mantener déficits tan persistentemente elevados sin una crisis manifiesta por cuatro razones. Primero, se indujo a los bancos japoneses a comprar enormes cantidades de bonos del Gobierno de forma recurrente. Segundo, los hogares japoneses aceptaron los rendimientos persistentemente bajos de sus ahorros que esas compras bancarias provocaban. Tercero, las presiones del mercado se vieron limitadas por la combinación de pocos tenedores extranjeros de JGB (menos del 8 % del total) y la posibilidad de que el Banco de Japón (BoJ) comprara los bonos que nadie quería. Cuarto, la proporción de los ingresos y el gasto públicos respecto del ingreso total de Japón era baja.

Un experimento de consolidación fiscal con compensación monetaria plena

Brad DeLong entiende el argumento si lo que se propone no es solo un aumento de impuestos, sino un aumento de impuestos acompañado de una compensación monetaria plena en forma de estímulo monetario adicional.Gavyn Davies escribe que, en ese escenario, la devaluación y la flexibilización monetaria compensarían el segundo tramo de la subida del impuesto sobre las ventas, del 8 al 10 %, previsto para el próximo otoño, de modo que el PIB nominal crecería al menos a una tasa del 3 % y la relación entre la deuda pública y el PIB empezaría a disminuir.

The Economist escribe que el estímulo de Kuroda pretendía facilitar al primer ministro tanto la aplicación de reformas estructurales como la subida del impuesto al consumo. Pero el consumo privado es demasiado débil para que la economía soporte una subida de impuestos ahora mismo. Así que el Sr. Abe debería anunciar en cambio una ley para que el impuesto suba un punto porcentual al año durante 12 años. Los aumentos deberían empezar cuando la economía pueda soportarlos. Eso no ocurrirá el próximo año.

Gavyn Davies escribe que, tras sus anuncios más recientes, el BoJ aumentará ahora su balance un 15 % del PIB anual y ampliará de 7 a 10 años la duración media de sus compras de bonos. Se trata de un programa abierto de compras de bonos que, en términos de dólares, equivale aproximadamente al 70 % de la tasa máxima de compras de bonos bajo el QE3 en Estados Unidos.

Gavyn Davies

Publicado en colaboración con Bruegel

Autor: Jérémie Cohen-Setton es candidato a doctorado en Economía en U.C. Berkeley y becario de verano asociado en Goldman Sachs Global Economic Research.

Imagen: El monte Fuji de Japón, cubierto de nieve, se ve a través de los rascacielos de Shinjuku en Tokio el 8 de enero de 2006. REUTERS/Kimimasa Mayama.

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