La renta básica universal llega a Escocia
Los habitantes de las ciudades escocesas de Glasgow, Edimburgo, Fife y North Ayrshire podrían empezar pronto a recibir una suma mensual incondicional en el marco de una serie de proyectos piloto de renta básica universal que se están estudiando actualmente con el apoyo del gobierno local.
Aunque la idea aún está en sus inicios y genera mucha controversia, ya ha atraído 250.000 £ (casi 334.500 $) de financiación pública en forma de una subvención para elaborar estudios de viabilidad. Las ciudades involucradas tienen hasta finales de marzo de 2018 para presentar sus propuestas.
En un mundo donde los empleos están siendo asumidos cada vez más por las máquinas, los líderes han empezado a reconocer que habrá que cambiar la red de protección social. Quienes defienden la renta básica universal creen que ofrecer de forma incondicional una suma de dinero periódica, aunque pequeña, podría ayudar a muchas personas a recuperarse e incluso animarlas a invertir en nuevas ideas de negocio.
En Escocia, algunos han criticado la participación del gobierno, que no tiene las competencias en materia de impuestos y prestaciones necesarias para poner a prueba una renta básica completa. Sin embargo, personas de ambos lados del espectro político se han interesado por la propuesta, que supondría un gasto inicial, pero podría generar ahorros importantes al sustituir las prestaciones por desempleo.
En una intervención en una conferencia de economistas, la primera ministra de Escocia, Nicola Sturgeon, dijo: «Puede que resulte que no sea la respuesta, puede que resulte inviable. Pero, dado lo rápido que está cambiando el trabajo, creo que es realmente importante que estemos dispuestos a mantener una actitud abierta ante las distintas formas en que podemos apoyar a las personas para que participen plenamente en la nueva economía».
Escocia no es el primer país que se plantea la renta básica universal. En 2017 se pusieron en marcha varios experimentos en todo el mundo: en Kenia, Finlandia, Canadá y California, entre otros lugares. La iniciativa de California está encabezada por la mayor aceleradora de empresas emergentes de Silicon Valley, Y Combinator, que está preparando un estudio a gran escala basado en los resultados de un ensayo a pequeña escala realizado el año pasado en Oakland.
Hacia la igualdad de oportunidades
El presidente de Y Combinator, Sam Altman, tuiteó: «En un mundo donde la tecnología elimina empleos, el coste de tener una vida excelente bajará mucho […] Pero, sin algo como la renta básica, no creo que podamos alcanzar realmente la igualdad de oportunidades».
Aunque Y Combinator cuenta con el respaldo de inversores adinerados, los gobiernos están sometidos a un mayor escrutinio cuando se trata de gastar el dinero de los contribuyentes. El experimento de Finlandia, que se puso en marcha este año, recibió elogios en todo el mundo, pero también tiene una buena cantidad de detractores. El programa se describió como «poco más que una maniobra publicitaria» y su diseño se calificó de «simplemente una forma de prestación por desempleo incondicional».
A medida que evoluciona el mundo laboral, tanto las grandes empresas privadas como los gobiernos reflexionan sobre el futuro de la protección social, y la renta universal es una idea atractiva. Pero sigue pendiente la pregunta de si el dinero gastado de esta manera beneficiará realmente a las personas pobres, y de cómo hacer que la idea funcione en la práctica. En medio de la controversia, Escocia será un lugar al que habrá que prestar atención en 2018, cuando los beneficiarios de las subvenciones del gobierno se propongan encontrar respuestas.



