Resiliencia en Oriente Medio en 2025

A row of colourful flag umbrellas of countries in the Middle East and North Africa: Countries in MENA will need to work together to combat its key risks
Countries in MENA will need to work together to combat its key risksImage: Unsplash/Mahmoud Ayad
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  • Oriente Medio y el Norte de África (MENA) afrontan desafíos significativos, y la inflación, las crisis económicas, los conflictos armados, la escasez de agua y el desempleo juvenil figuran entre los principales riesgos.

  • La crisis climática, en particular la escasez de agua, es una preocupación crítica en MENA, que requiere cooperación regional y soluciones innovadoras, como la desalinización y el reciclaje del agua.

  • Este artículo se publicó por primera vez en Arab News, puede leerlo aquí.

El año 2025 será recordado como un año de ajustes de cuentas: en tecnología, clima, comercio, economía y conflictos. La región de Oriente Medio y el Norte de África no es una excepción; de hecho, la presión sobre los actores regionales para abordar estas cuestiones es quizá mayor que en cualquier otro lugar de la Tierra.

El clima, el comercio, los conflictos, la tecnología y las economías en rápida transformación están generando riesgos para los quinientos millones de personas que tienen en MENA su hogar. Los conflictos se cobran vidas en focos calientes de toda la región, perturban el comercio mundial y obligan a las personas a abandonar sus hogares. El agua es cada vez más difícil de obtener. Algunas economías tienen dificultades para ofrecer oportunidades a sus ciudadanos.

Pero también en esta región abundan las oportunidades. Tomemos el caso de Siria, un país que ha sufrido más de una década de brutal guerra civil y que ahora se enfrenta a una oportunidad histórica de forjar un futuro más próspero, abierto y luminoso.

Está también el Golfo, donde economías en rápida transformación, como Arabia Saudita y los EAU, representan focos de luz que impulsan el crecimiento en una economía mundial lenta y construyen rápidamente economías diversificadas que ya no dependen de los combustibles fósiles sobre los que se edificaron.

Oriente Medio siempre ha sido una región de riesgos y oportunidades; la clave en MENA es mitigar los riesgos y aprovechar las oportunidades. Con ese fin, el Informe sobre Riesgos Globales, basado en la Encuesta anual sobre la Percepción de Riesgos Globales, ha recopilado los principales riesgos a los que se enfrenta la región este año.

La preocupación por la inflación fue el riesgo número uno en MENA, por encima de cualquier otra región.

En algunas partes de la región, la inflación es un problema persistente, y no se prevé que cambie en 2025. Según el Fondo Monetario Internacional, la tasa media de inflación de la región para 2025 es del 8,4 %. Esta cifra casi duplica la media mundial del 4,3 %.

Para los ciudadanos y los gobiernos de la región MENA, la inflación es un riesgo muy real y muy persistente. Vinculado a ello está el segundo riesgo de la región: la desaceleración económica.

Oriente Medio alberga algunas de las economías modernas más exitosas del mundo, pero muchas también son frágiles, sobre todo ante los desafíos geopolíticos y climáticos.

La desaceleración económica supone un riesgo muy real para las transiciones (hasta ahora exitosas) de algunos países para alejarse de la economía de los combustibles fósiles, y el remedio consiste en profundizar la cooperación económica y el comercio.

La buena noticia es que, según el informe Barómetro de Cooperación Global del Foro, la digitalización de la economía mundial sigue impulsando una mayor cooperación. Si las economías de MENA pueden mantener el impulso en digitalización y cooperación —y hasta ahora, las pruebas indican que pueden hacerlo—, puede evitarse una desaceleración económica regional.

Quizá sorprendentemente, los conflictos armados ocupan el tercer lugar entre los riesgos percibidos por los encuestados regionales de MENA. El riesgo muy real de conflicto armado en la región de MENA es evidente. La guerra sigue provocando graves crisis humanitarias en Gaza, Sudán y Yemen, mientras que en el Líbano se mantiene un frágil alto el fuego.

En Siria, también hemos sido testigos de lo rápido que pueden descongelarse conflictos que parecían congelados. El colapso del régimen de Asad fue una lección sobre la fragilidad del statu quo en algunas partes de la región, aunque también ha traído consigo una chispa de esperanza.

Las imágenes de sirios regresando a sus hogares, liberados del antiguo régimen, inspiraron a quienes viven en la región y fuera de ella a imaginar un futuro pacífico para Siria y otros lugares.

A medida que la historia se desarrolla, las luchas, las oportunidades y los triunfos de Oriente Medio sirven de recordatorio de lo mucho que está en juego.

Pese a la amenaza de conflicto armado, hay también otros focos de luz. El Golfo, por ejemplo, ha presenciado un resurgir de las iniciativas diplomáticas entre algunas economías del Consejo de Cooperación del Golfo, por un lado, e Irán, por otro, que ha culminado en una visita oficial del ministro de Asuntos Exteriores iraní a Riad en octubre de 2024, algo que antes era impensable.

La crisis climática es quizá más aguda en Oriente Medio, y el agua está en su centro. Por eso, la escasez de suministro de agua figuró como un riesgo principal para MENA en 2025. Para 2050, todos y cada uno de los países de MENA vivirán bajo un estrés hídrico extremadamente alto; pero, incluso hoy, el estrés hídrico es un problema acuciante en la región.

La agricultura, el uso de aguas subterráneas, las sequías y otros factores ejercen presión sobre el sistema hídrico de la región. Las economías con abundante energía, como Arabia Saudita, dependen en gran medida de la desalinización para acceder al agua potable, pero esto es un parche para el problema, no una solución duradera.

Hacer frente al estrés hídrico de la región requiere cooperación. Por ejemplo, a través de la iniciativa Líderes por un MENA Sostenible del Foro, en la que líderes gubernamentales y empresariales trabajan juntos para ampliar las tecnologías e infraestructuras bajas en carbono y dar forma a un futuro resiliente al clima para la región.

Las empresas y las economías se lo están tomando en serio. Hoy en día, el agua reciclada cubre el 40 % de las necesidades agrícolas de Baréin, mientras que la empresa saudí de servicios públicos ACWA Power utiliza energía renovable e inteligencia artificial para reducir el coste del agua desalinizada, que hace apenas unos años superaba los 2 dólares por metro cúbico, hasta por debajo de 0,50 dólares en la actualidad.

El desempleo ocupa el quinto puesto entre los riesgos más altos de la región de MENA. En lo que respecta a la vasta población joven de la región, este problema es especialmente acuciante.

El desempleo juvenil en la región de MENA alcanzó el 24,4 % en 2023, el doble de la media mundial. Esto impide que los jóvenes de la región desarrollen todo su potencial e incluso puede desestabilizar políticamente.

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El género también plantea un desafío. La región de MENA tiene la mayor brecha de género global del mundo, con una participación económica de las mujeres y oportunidades en la economía —indicadores clave del éxito económico— que se sitúa en el 42,7 %.

Si las economías de la región quieren mejorar las oportunidades de empleo para sus ciudadanos, especialmente para los jóvenes, no cabe duda de que deben tener en cuenta las cuestiones de participación de género en la fuerza laboral.

De cara al futuro, los líderes de Oriente Medio de los sectores público y privado deben adoptar una gobernanza inclusiva y seguir centrados en cumplir las aspiraciones y el potencial de las personas que dependen de ellos. Los actores internacionales pueden apoyar estos esfuerzos mediante una participación significativa y constante, en lugar de la atención episódica que dictan las crisis.

Lo más importante es que los habitantes de Oriente Medio, cuya resiliencia ha sido puesta a prueba más allá de toda medida, deben seguir en el centro de cualquier visión de un futuro mejor.

A medida que la historia se desarrolla, las luchas, las oportunidades y los triunfos de Oriente Medio sirven de recordatorio de lo mucho que está en juego, no solo para la región, sino para un mundo cada vez más interconectado. Las lecciones de 2024 deberían inspirar un camino más colaborativo y sostenible hacia delante.

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