En un artículo reciente para LSE Business Review, presenté la clasificación de la «política comercial 3.0» y el emergente «internet de reglas» (IoR): un repositorio en red de formas ejecutables de reglas escritas en lenguaje informático. El rasgo distintivo de la política comercial 3.0 es que, además de «poner por escrito las reglas» del comercio en lenguaje natural (política comercial 1.0) y utilizar «sistemas de ventanilla única» que reproducen la tramitación en papel en el ámbito digital (política comercial 2.0), los países pueden publicar reglas computacionales en internet de forma estandarizada.
El acceso a versiones de las reglas ejecutables digitalmente puede ayudar a las empresas al crear un mecanismo universal para realizar cálculos y automatizar pagos en contextos nacionales y transfronterizos. Las reglas en este formato pueden ser accesibles para cualquier sistema informático y funcionar con él (por ejemplo, ventanillas únicas públicas, plataformas privadas de comercio electrónico, sistemas de logística, banca y telecomunicaciones). A pesar de lo que su nombre podría sugerir, la ubicuidad del internet de reglas no depende del acceso a internet. Mediante sistemas de backend conectados a internet, una red celular puede permitir consultar, recuperar y enviar reglas por SMS para facilitar el cumplimiento basado en papel.
La automatización de reglas puede ayudar a reducir o eliminar barreras de mercado, incluidos los requisitos de capacidad y/o los costes de transacción excesivos. Esto hace que el comercio sea más inclusivo. Un acceso casi universal a las reglas del comercio podría tener un impacto profundo y permitir que las pequeñas empresas, especialmente las ubicadas en los países menos adelantados (PMA), participen mejor en el comercio.
El efecto del Acuerdo sobre Facilitación del Comercio
El Acuerdo sobre Facilitación del Comercio (AFC) entró en vigor en 2017 y la mayoría de los miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC) avanzan hacia la «política comercial 2.0». El AFC establece nuevos requisitos para que los gobiernos utilicen la tecnología con el fin de crear un entorno de «comercio más fácil» y mayor transparencia. El acuerdo crea nuevas obligaciones no vinculantes para que los gobiernos establezcan sistemas nacionales de ventanilla única que permitan a los comerciantes presentar documentos de cumplimiento normativo en un entorno digital.
El trabajo para hacer realidad el AFC está acercando la evolución de la política comercial a la versión 2.0 a escala mundial. Sin embargo, la aplicación del acuerdo es motivo de especial preocupación para las empresas de los PMA: la OMC estima que afrontan costes comerciales equivalentes a un arancel del 219 por ciento.
Además, los beneficios de aplicar el AFC podrían tardar más de una década en materializarse. Las proyecciones de los beneficios derivados de la aplicación del acuerdo dependerán de las tecnologías facilitadoras del comercio que adopten los gobiernos nacionales.
Digitalización, política comercial y desarrollo
En términos generales, según la UNCTAD, «la digitalización creará oportunidades para los emprendedores y las empresas, y aportará beneficios a los consumidores». También parece haber consenso en que la tecnología digital podría mejorar la prestación de la política comercial por parte de los gobiernos —las reglas que rigen las interacciones comerciales transfronterizas—.
La actual «evolución» de la política comercial genera costes para los gobiernos, las empresas y los consumidores, y no produce el impacto en el desarrollo que prometió la liberalización del comercio. En realidad, el formato analógico de las «reglas escritas» genera costes de transacción para la actividad comercial dentro de cada país y entre los países de todo el mundo.
Las políticas comerciales suelen codificarse en lenguaje natural. Sin embargo, en muchos países todavía está en curso el proceso de determinar «cuáles son las reglas» y codificarlas —la versión 1.0 de la evolución de la política comercial—. Organizaciones internacionales como el Banco Mundial apoyan a los gobiernos en la importante labor de aclarar las reglas entre numerosos ministerios y «conjuntos» de reglas. No obstante, las diferencias entre los idiomas naturales y los sistemas jurídicos siguen creando obstáculos a la funcionalidad de la política comercial 1.0 para las empresas.
Ahora existe la posibilidad de aprovechar los esfuerzos actuales por crear transparencia: no solo recopilar y codificar las reglas comerciales en lenguaje natural, sino también expresar sus equivalentes en formato digital y publicarlos en línea.
A través del proyecto de digitalización del comercio de código abierto Xalgo4Trade, Xalgorithms Alliance ha desarrollado los componentes necesarios para hacer posible un IoR. A medida que los gobiernos de los PMA aclaran sus reglas y establecen nuevos sistemas de facilitación del comercio, existe la oportunidad de crear un «internet de reglas para todos» y agilizar el comercio mundial.
La oportunidad de los PMA y la política comercial 3.0
Existe una «brecha digital» en el acceso mundial a los dispositivos tecnológicos e internet. En los PMA, solo una de cada seis personas tiene acceso a internet, y existen obstáculos a la difusión de las tecnologías digitales, como la falta de infraestructura, alfabetización y competencias, la influencia de la geografía y el nivel de apoyo gubernamental a una sociedad habilitada digitalmente.
Además, en comparación con sus homólogas de los países desarrollados, las microempresas y las pequeñas y medianas empresas (mipymes) de los PMA afrontan graves dificultades para comprender y cumplir las normas y reglamentos comerciales.
La falta de claridad de las reglas a nivel nacional y la red de políticas a nivel internacional dificultan que las mipymes se integren eficazmente en las cadenas de valor locales y mundiales. Sin embargo, los datos a nivel empresarial han revelado que las mipymes tienen mucho que ganar con la economía mundial y también contribuyen mucho a ella.
Como se ha expuesto, la política comercial 3.0 y la aparición de un internet de reglas abordan muchos de estos problemas que afectan a las pequeñas empresas. El desarrollo del IoR también puede considerarse un recurso para los gobiernos de los PMA que están evaluando sus políticas comerciales y poniendo en práctica soluciones (por ejemplo, la ventanilla única).
También existe una base jurídica importante para expresar las reglas en formato digital. Según Xalgorithms, «las autoridades podrían considerar los algoritmos validados y organizados en tablas como traducciones oficiales de iure para el despliegue automatizado de reglas computacionales del comercio». Además, el IoR permite publicar también reglas privadas en línea de forma segura, como algoritmos que funcionen en conjunto con las regulaciones expresadas digitalmente. Existe la oportunidad no solo de unir sistemas jurídicos/comerciales y tecnológicos distintos mediante el reconocimiento o la armonización, sino también de expresar las reglas comerciales en lenguaje informático para que puedan automatizarse.
La idoneidad de un internet de reglas
A las pequeñas empresas les cuesta trabajar con textos jurídicos complejos o poco claros cuando existen o tienen acceso a ellos. A menudo, los organismos públicos (por ejemplo, las autoridades aduaneras) carecen de capacidad para aplicar sus reglas de manera eficaz. En el mundo de los PMA, donde predomina el papel, existe una clara brecha «analógica». Al mismo tiempo, dado el gran número de proyectos de implementación de tecnologías comerciales, la interoperabilidad desempeñará un papel clave para hacer realidad los beneficios de desarrollo de la digitalización.
Afortunadamente, el internet de reglas funciona con todos los sistemas informáticos y va más allá del «acceso a internet» tradicional gracias, por ejemplo, a los teléfonos móviles y la tecnología SMS. Según el caso de uso de Xalgorithms para el acceso al IoR mediante SMS, «…probablemente se podría utilizar directamente… a través de cualquier servicio de monedero móvil por SMS, como M-Pesa, mHITs, Cyclos o WorldRemit».
Además, la omnipresencia de la «infraestructura virtual» hace atractivo el IoR. Como el IoR es «nativo de la nube» —ubicuo y flexible—, no requiere infraestructura física. Y, según afirma Xalgorithms, «nada de esto requiere inversión de capital por parte de los usuarios finales. Por tanto, los beneficios pueden materializarse al ritmo al que avancen la comprensión del mercado, la interoperabilidad técnica y la diligencia debida jurídica».
Junto con las normas, un internet de versiones digitales de las reglas puede crear interoperabilidad entre sistemas jurídicos y comerciales. Un internet de reglas de este tipo tiene importantes implicaciones para el derecho mercantil a escala mundial. Este es un momento clave para que los PMA materialicen los beneficios de la digitalización del comercio mediante un internet de reglas.



