Movilizar capital privado para impulsar la inversión en infraestructuras

Movilizar capital privado para impulsar la inversión en infraestructuras
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Un billón de dólares estadounidenses —o incluso más— es el déficit anual estimado de inversión en infraestructuras a escala mundial. Esto significa que no hay suficiente dinero para construir carreteras, vías férreas, puentes o servicios de energía.

La cuestión lleva mucho tiempo en la mente de los líderes mundiales y ocupa un lugar destacado en sus agendas, como en la Reunión Anual del Foro Económico Mundial de este año (WEF) o en las recientes cumbres del G20.

¿Por qué? Porque las infraestructuras son uno de los motores de la productividad y el crecimiento económico mundiales. Sin embargo, aunque nuevas iniciativas buscan involucrar al sector privado para ayudar a cubrir el enorme déficit de financiación, hasta ahora los avances han sido escasos.

La participación del sector privado mataría dos pájaros de un tiro: aliviaría los ajustados presupuestos estatales y abriría las inversiones en infraestructuras a los inversores institucionales como oportunidad de inversión alternativa, un aspecto importante mientras afrontan unos tipos de interés históricamente bajos.

Establecer el marco adecuado

En primer lugar, se necesita un marco estable y fiable para mejorar la integración de soluciones del mercado de capitales en la financiación de proyectos de infraestructuras. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, lo resumió al anunciar su plan de inversión de 315.000 millones de euros: «los destinos de la nueva iniciativa de inversión deben ser atractivos, estar libres de cargas regulatorias y vinculados a la realidad económica, no a la conveniencia política».

Los inversores institucionales suelen citar estas cuestiones como obstáculos para realizar inversiones adicionales.

Crear una clase de activos global

En segundo lugar, las inversiones en infraestructuras deberían reconocerse como una clase de activos. Los activos líquidos y negociables, con divulgación de información y documentación estandarizadas, junto con prácticas de resolución de disputas reconocidas, aumentarían el atractivo de la inversión en infraestructuras para los inversores a largo plazo, como las compañías de seguros y los fondos de pensiones.

Ya buscan alternativas a los bonos del Estado. Algunos inversores institucionales también están abordando la cuestión al contribuir al debate sobre políticas y participar en diversos proyectos, como la «Build America Investment Initiative» y el Fondo Mundial para la Infraestructura del Banco Mundial. Pero, para que se les escuche —y para que se produzcan los cambios necesarios en las políticas y los mercados—, deben implicarse aún más activamente.

Sí, los obstáculos para crear una clase de activos independiente son diversos: deben tenerse en cuenta factores regulatorios, incluidos los elevados requisitos de capital de regímenes como Solvencia II para las aseguradoras. Una clase de activos separada exigiría estandarizar la documentación de los créditos asignados a proyectos muy específicos, como ya se ha mencionado.

En este sentido, corresponde al sector privado promover la estandarización mediante «mejores prácticas» para la documentación de bonos, la presentación de informes y el arbitraje. El G-20 podría entonces impulsar el proceso aceptando y adoptando esas «mejores prácticas».

Quienes están a ambos lados de la línea divisoria —los gobiernos y el sector privado— conocen bien la correlación positiva entre la inversión en infraestructuras y el crecimiento macroeconómico.

Ante un entorno de mercados financieros en el que los bancos centrales marcan el ritmo y fijan el tono al actuar como compradores principales en muchos segmentos del mercado, ha llegado de nuevo el momento de reforzar las condiciones para los inversores a largo plazo.

Es la única manera de lograr que todos los integrantes de la orquesta desempeñen su papel para que el crecimiento mundial recupere impulso. Y ahora es el momento de actuar.

Este artículo se publica en colaboración con CNBC. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autor: Walter Kielholz es presidente de Swiss Re

Imagen: Una mujer camina entre las sombras proyectadas por las columnas del Old Royal Naval College, en Greenwich, al este de Londres, el 10 de junio de 2014. REUTERS/Luke MacGregor.

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