El crecimiento suele verse como vía para mejorar el nivel de vida, pero también funciona al revés.
Una fiscalidad más justa y mejores salarios son fundamentales para lograr un mejor nivel de vida.
Debemos invertir en las personas para generar nuevas fuentes de crecimiento y ayudar a reconstruir la confianza.
Uno de los principales retos que se debatirán en la Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos es “Estimular el crecimiento para mejorar el nivel de vida”. Las palabras son acertadas, pero no siempre en ese orden. Un mejor nivel de vida también impulsará el crecimiento, y no solo al revés.
La relación entre el crecimiento y el aumento del nivel de vida es simbiótica, sobre todo si nos referimos a una mejora razonablemente equitativa del nivel de vida y del bienestar para todos. Mejorar el nivel de vida debería ser el objetivo de cualquier política económica decente.
¿Por qué la idea de que el crecimiento estimula la mejora del nivel de vida no es el panorama completo?
En primer lugar, el crecimiento por sí solo no necesariamente mejora el nivel de vida. En cambio, medidas como la redistribución y unas mejores condiciones de trabajo también son esenciales. Un trabajo reciente de la OCDE concluyó que mejorar las condiciones laborales, entre otras medidas, haciendo que los empleos sean más seguros y reduciendo las tensiones entre trabajadores y directivos, mejora el bienestar de los trabajadores en una cantidad equivalente a un cuarto de la renta nacional.
En segundo lugar, los modelos tradicionales de crecimiento no garantizan mejoras del nivel de vida para todos (ni, de hecho, para la mayoría). A menudo se afirma que los aumentos salariales dependen de una mayor productividad, pero las estadísticas de la OCDE muestran que los aumentos salariales han ido a la zaga del crecimiento de la productividad durante décadas. Mientras que la productividad laboral aumentó aproximadamente un 28 % en las dos últimas décadas, los salarios medios reales en la OCDE solo aumentaron un 8 %, y la diferencia fue a parar a los beneficios y a los perceptores de salarios más altos.

Los niveles de desigualdad altos y crecientes son la prueba de que confiar únicamente en los modelos tradicionales de crecimiento para beneficiar a la sociedad en su conjunto no funciona. El gráfico siguiente muestra que la desigualdad dentro de los países ha crecido de forma drástica desde 1980 y que ya supera el nivel de desigualdad de la década de 1920. No es solo que la economía del goteo no funcione, sino que ha fracasado manifiestamente durante los últimos 40 años.

El Informe sobre la Desigualdad Mundial 2022 muestra que “El 10 % más rico de la población mundial acapara actualmente el 52 % de la renta mundial, mientras que la mitad más pobre de la población percibe el 8,5 % de la misma”. El gráfico siguiente muestra que el 10 % más rico tiene mucha más riqueza que el 50 % inferior en Europa, Asia, África y América del Norte y del Sur.

Forbes informa que “Una encuesta de 2023 realizada por Payroll.org puso de manifiesto que el 78 % de los estadounidenses vive al día de su nómina, un aumento del 6 % respecto al año anterior”, y reveló además que el 29 % de los encuestados en una encuesta de Forbes afirmó que sus ingresos no cubren sus gastos habituales.
Los sindicatos no están en contra del crecimiento. Al contrario, los sindicatos quieren una economía próspera que cree empleo, pague mejores salarios y ofrezca mejores condiciones de trabajo. Simplemente creemos que los beneficios de ese crecimiento deben repartirse de forma justa, de modo que la riqueza fluya hacia los servicios públicos, una vivienda digna, una educación de calidad y el acceso a una atención sanitaria fiable. Todo ello es crucial para una fuerza laboral productiva.
¿Qué se puede hacer para garantizar un mejor nivel de vida para todos?
Una fiscalidad más justa es un punto de partida importante. Hay que mejorar la tributación efectiva del patrimonio personal de las personas muy ricas poniendo fin a la elusión fiscal, como también ocurre con la imposición de sociedades mediante la introducción de un tipo impositivo mínimo global. Hace tiempo que es necesario un impuesto sobre las transacciones financieras. La reciente Cumbre del G20 acordó “cooperar para garantizar que los individuos con patrimonios ultraaltos tributen de forma efectiva”.
Los aumentos salariales deben seguir el ritmo de los aumentos de la productividad. El equilibrio de poder de negociación entre los sindicatos y los empleadores se ha inclinado mucho más de la cuenta a favor de estos últimos, y es necesario reequilibrarlo. La densidad sindical y la cobertura de la negociación colectiva se han reducido en promedio una cuarta parte en los países de la OCDE, pasando del 45 % en 1985 al 32 % en 2017.
La Directiva de la UE sobre salarios mínimos obliga legalmente a los Estados miembros a elaborar un plan de acción si la cobertura de la negociación colectiva es inferior al 80 %. El Instituto Sindical Europeo afirma que se necesita actuar en dos ámbitos: en primer lugar, reforzar la capacidad de actuación de las organizaciones sindicales y empresariales, y en segundo lugar, reforzar el apoyo institucional a la negociación colectiva.
Al referirse a cómo abordar la escasez de mano de obra en sus últimas Perspectivas Económicas, la OCDE escribe: “Reducir el poder de monopsonio de las empresas en el mercado laboral fortalecería el poder de negociación de los trabajadores, lo que conduciría a salarios más altos. Se ha comprobado que el impacto negativo de la concentración del mercado laboral en los salarios es menor cuando los sindicatos son más fuertes (Araki et al., 2022). Reducir el poder de monopsonio también puede ayudar a mejorar la calidad del empleo.” Dicho en pocas palabras, el poder de los empleadores para fijar los salarios está frenando los salarios, y es necesario aumentar el poder de negociación de los trabajadores para lograr salarios más altos.
Mejorar el nivel de vida mediante una fiscalidad más justa y progresiva y subidas salariales supondrá, literalmente, invertir en las personas, generar una nueva fuente de crecimiento y ayudar a reconstruir la confianza.



