Por qué la inclusión financiera es clave para integrar y empoderar a los refugiados

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  • El número de refugiados en el mundo ha aumentado de 42,5 millones a 82,4 millones de personas en la última década.

  • La COVID-19 ha agravado las condiciones de vida extremas de los refugiados atrapados en campamentos de larga duración y los ha dejado expuestos a enfermedades.

  • Las criptomonedas están permitiendo que los campamentos de refugiados se conviertan en microeconomías y, al mismo tiempo, empoderan a los refugiados.

Los refugiados se han visto especialmente afectados durante la pandemia de COVID-19, al recibir menos apoyo para su integración y menos atención. ¿Son estas comunidades vulnerables víctimas de la política, de las limitaciones tecnológicas o de la falta de voluntad humana para actuar?

Pese a la amplia y variada formación de los refugiados, y a su deseo de trabajar y contribuir a las economías locales y a las economías más amplias, la integración económica y el desarrollo de los refugiados han avanzado lentamente y han recibido un apoyo escaso.

La situación actual, en la que los refugiados viven en campamentos durante décadas, es una triste acusación contra un sistema que dice respetar los derechos humanos y mostrar compasión hacia los menos afortunados. Conviene señalar que los campamentos de refugiados nunca fueron concebidos como residencias permanentes o semipermanentes.

La evidente falta de urgencia con la que se trata a las Personas de Interés (PoC, por sus siglas en inglés) y a su desarrollo económico pone de manifiesto la desconexión entre lo que la gente dice querer lograr y la realidad sobre el terreno.

Acción, no retórica

Si bien la labor y el mandato de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) de velar por el bienestar de los refugiados merece un enorme reconocimiento, parece no ser suficiente. El enfoque actual no aborda de manera eficaz el problema predominante de la integración. Aunque el Pacto Mundial sobre los Refugiados del ACNUR es un marco importante, dada la situación de los conflictos globales necesitamos medidas más sólidas y radicales para alejarnos de la contención en campamentos de refugiados y de los centros de detención, que con frecuencia carecen de organismos externos de supervisión regulatoria o de control de las malas prácticas.

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Lamentablemente, el Pacto Mundial sobre los Refugiados parece ser simplemente un documento de retórica bien redactada que se limita a trasladar responsabilidades y no describe procedimientos y pasos concretos para la reubicación o integración adecuada de los refugiados entre los Estados miembros. Esta falta de protección y de deber hacia algunas de las personas más vulnerables del mundo, especialmente por parte de los países occidentales que cuentan con los recursos y la infraestructura necesarios, es sencillamente decepcionante.

En la última década, las cifras de desplazamiento forzoso en el mundo han aumentado de 42,5 millones a 82,4 millones de personas. Los Informes sobre las Tendencias Mundiales, del ACNUR, correspondientes al período 2011-2020, muestran que el mundo no logra poner fin a los conflictos y situaciones que provocan estos desplazamientos. Por ello, debemos crear soluciones viables y positivas. La humanidad, sin duda, no carece de inteligencia, infraestructura ni recursos financieros, como tampoco la UE, que declara que sus valores fundamentales son la dignidad humana, la igualdad y el respeto de los derechos humanos.

Igualdad financiera

Las soluciones de integración para todos, incluidos los refugiados y las PoC, no son en absoluto una idea descabellada. Por ejemplo, la tecnología blockchain y las criptomonedas podrían utilizarse para integrar económicamente a los refugiados. Sabemos que los sistemas descentralizados reducen en gran medida la posibilidad de corrupción y error humano. Sabemos también que los refugiados son personas con habilidades, formación y sentido de la responsabilidad.

La Organización para la Integración de los Refugiados (RIO) está devolviendo el control a los refugiados en los campamentos de Kakuma, Ampain y Krisan, al concederles 1,50 dólares diarios en concepto de renta básica incondicional (UBI, por sus siglas en inglés). Esta innovación utiliza la criptomoneda Celo, alojada en un sistema descentralizado contra la pobreza (ImpactMarket) y combinada con la tecnología USSD, para llegar a los refugiados más vulnerables, que quizá no tengan acceso a teléfonos inteligentes ni a internet.

Al entregarse en monedas locales y sin obligación de reembolso, los campamentos de refugiados de larga duración se están convirtiendo poco a poco en microeconomías o comunidades autosuficientes.

Rya G. Kuewor.

Se trata de la primera iniciativa de su tipo en el mundo y, a menor escala, de una fusión de tecnologías apoyada por Kotani Pay en Kenia. A fecha de agosto de 2021, se han distribuido más de 71 000 dólares entre más de 2500 refugiados. Al entregarse en monedas locales y sin obligación de reembolso, los campamentos de refugiados de larga duración se están convirtiendo poco a poco en microeconomías o comunidades autosuficientes. Estos refugiados pueden comprar artículos esenciales, como equipos de protección personal, compresas higiénicas y medicamentos, e incluso pueden ahorrar dinero.

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Para desmentir el mito de que los refugiados no son bancarizables, dependen de otros y carecen de habilidades, RIO deja la gestión de sus programas de UBI en manos de los refugiados beneficiarios, actuando principalmente como órgano de supervisión. Los refugiados se encargan por sí mismos de todo, desde los desembolsos y la selección de beneficiarios hasta la gestión de las relaciones con la comunidad. El programa se está expandiendo rápidamente a Oriente Medio y cuenta con una división de responsabilidad social empresarial en la India, que responde a las necesidades de los migrantes en medio de la pandemia de COVID-19.

Imaginemos un mundo en el que el ACNUR, los gobiernos y organizaciones como la ONU colaboraran activamente y defendieran el bienestar de los refugiados. ¿Qué se podría lograr en un mundo en el que el desplazamiento forzoso no significara residir durante largos periodos en campamentos de refugiados ni ser relegado a centros de detención?

Independientemente de quiénes seamos o de dónde vivamos, la situación de los refugiados, las personas desplazadas y las PoC debería preocuparnos a todos, no porque nos afecte directamente, sino porque se trata de una cuestión de humanidad.

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