Los jóvenes de hoy son la generación más interconectada, independiente y vocal gracias a la infiltración casi omnipresente de los teléfonos móviles y otros dispositivos de alta tecnología. Esta tendencia sigue siendo un avance importante para los jóvenes de todo el mundo. Pese a los progresos, el desempleo juvenil sigue siendo muy elevado.
En Túnez, a menudo se presenta a los jóvenes como instigadores de la revolución política, expertos en redes sociales. Sin embargo, una encuesta de opinión realizada por Al Jazeera muestra que los nuevos responsables políticos del país todavía no han corregido las políticas que originaron la mayor preocupación de los jóvenes: encontrar un empleo.
En Ucrania, antes de la crisis actual, el Ministerio de Justicia permitió a los jóvenes constituir la European Youth of Ukraine para que su voz colectiva fuera escuchada por los responsables políticos. Sin embargo, el anterior gobierno ucraniano votó en contra de la solicitud de adhesión a la Unión Europea, respaldada por los jóvenes, aunque ofrecía posibles soluciones al problema del desempleo, que lleva bordeando un punto de crisis desde comienzos de los años noventa.
Y en Sudáfrica, los jóvenes han exigido con firmeza y han conseguido con éxito un derecho igual a la educación terciaria. Sin embargo, el clima actual de préstamos sin garantía está impulsando un ciclo de deuda que afecta negativamente a la creación de empleo y a la estabilidad, al repercutir directamente en la confianza de los inversores extranjeros. Además, el sistema de crédito laxo, el aumento del coste de la educación y la falta de oportunidades laborales han dejado a una generación con una deuda impagable y una elevada tasa de desempleo.
En una encuesta realizada por Child and Youth Finance International sobre la perspectiva de los jóvenes de todo el mundo acerca de su futuro financiero, 4.000 jóvenes de más de 140 países coincidieron unánimemente en lo que consideran necesario para convertirse en ciudadanos económicos productivos y felices. Ellos quieren encontrar empleo, quieren crear sus propios medios de vida y quieren contar con las competencias, los conocimientos y los recursos necesarios para poder hacerlo. Para convertir estos deseos en soluciones aplicables, propusieron los siguientes tres llamamientos a la acción:
Todos los niños y jóvenes deberían tener acceso a una educación para la ciudadanía económica de calidad en los planes de estudio de primaria y secundaria; los gobiernos deberían garantizar que existan estrategias y destinar recursos a su aplicación.
Todos los niños y jóvenes, así como sus familias, deberían tener acceso a servicios financieros seguros y adecuados.
Todos los niños y jóvenes tienen la oportunidad y la capacidad de alcanzar un medio de vida sostenible; los gobiernos deberían crear políticas y programas para prevenir el desempleo juvenil y facilitar el emprendimiento mediante fondos especiales.
El uso generalizado de las redes sociales, el creciente reconocimiento de la necesidad de incluir las opiniones de los jóvenes en la elaboración de políticas y el aumento del acceso a la educación pueden permitir que los jóvenes tengan más voz en la dirección de su futuro que cualquier generación anterior.
Esta es una oportunidad para que los adultos empleados de hoy escuchen a los futuros adultos (des)empleados de mañana.
Autor: Jeroo Billimoria es director gerente de Child and Youth Finance International.
Imagen: Estudiantes realizan el examen de bachillerato de filosofía en el Liceo Clemenceau de Nantes REUTERS/Stephane Mahe




