Por qué Filipinas necesita una economía creativa

Por qué Filipinas necesita una economía creativa
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La tecnología impulsa cualquier economía, pero ¿qué impulsará la tecnología en los próximos años?

Conocemos bien las fortalezas de Filipinas en la externalización de procesos empresariales (BPO), un sector que en la última década pasó de cero a un millón de empleados, la mayoría de los cuales despliegan sus «acentos neutros en inglés» al amanecer en centros de atención telefónica.

En 2013, empresas internacionales externalizaron una categoría similar de procesos empresariales centrados en el cliente y relacionados con la tecnología, lo que generó 13.300 millones de dólares para Filipinas. Esto supone un 15% más que en 2012 y, según el banco central del país, se prevé que la cifra se iguale el año siguiente.

La transformación del sector en una importante fuente de ingresos ha respondido al aumento de la demanda del resto del mundo: se estima que el mercado global de servicios de BPO y TI asciende a 952.000 millones de dólares, de los cuales dos tercios corresponden a TI. Como prueba de la competitividad del país, la edición de este año de Los 100 principales destinos de externalización, elaborada por la consultora Tholons, incluyó siete ciudades filipinas. Dos de ellas, Manila y Cebú, quedaron entre las diez primeras.

Pero en los últimos años, los emprendedores del país parecen buscar una vía de expresión creativa. Al adentrarse en otros rincones del mundo tecnológico, exploran campos fértiles como el diseño de interacción, el análisis de datos y las aplicaciones dirigidas al consumidor.

Los filipinos quieren ser creativos. Simplemente forma parte de nuestra naturaleza.

Pensemos en las exportaciones de talento del país: artistas profesionales que trabajan desde Broadway hasta Disneyland e ilustradores de Marvel Comics. Músicos, pintores, poetas, escritores, actores, arquitectos, creadores de medios y diseñadores… la lista continúa. Existe un enorme mercado sin explotar de talentos creativos filipinos, descendientes de una larga tradición artística; por no hablar de una reserva de capital cultural.

Entonces, ¿por qué no monetizarlo?

En Los Ángeles, las industrias creativas aportaron 80.000 millones de dólares, o el 10% del producto regional bruto total. Emplean directamente a 404.000 personas y, de manera indirecta, a otras 726.300. Eso significa que uno de cada siete puestos de trabajo procede de las industrias creativas, según el Informe Otis de 2013 de la Corporación de Desarrollo Económico del Condado de Los Ángeles.

Los Ángeles lo consiguió mediante una combinación de programas de incubación y vías de financiación. Las incubadoras, como su nombre indica, convierten unidades creativas incipientes —por ejemplo, un grupo de teatro comunitario o profesionales autónomos de los medios— en empresas viables, asesoradas y financiadas por capitalistas de riesgo. A menudo trabajan en espacios compartidos o, algo propio del mundo tecnológico, en «espacios de hackers», como NYC Resistor (que dio origen a la empresa emergente de impresión 3D Makerbot Industries) o Noisebridge, en San Francisco. Allí, miembros de distintas disciplinas comparten de todo, desde herramientas hasta conocimientos. Ian Cole, fundador de Maker Effect Foundation, lo compara con una universidad de investigación, donde «aumenta la capacidad técnica de la comunidad, nacen empresas emergentes y se crean puestos de trabajo».

En Filipinas, la Comunidad de Nuevos Campeones del Foro Económico Mundial recreará un espacio de experimentación para la innovación durante el evento Open Collaboration with East Asia New Champions (OCEAN), que tendrá lugar este verano en Cebú. La empresa Act Lab, con sede en Nueva York, presentará un prototipo de Himo, un «espacio maker» con impresoras 3D, puestos de edición de vídeo, un estudio con pantalla verde y estaciones para crear sitios web, atendidas por expertos en tecnología.

«Estamos materializando en la arquitectura lo que la tecnología ya ha hecho en el ámbito virtual», afirma Aya Maceda, fundadora de la empresa. (Himo significa «hacer» en su lengua materna, el visaya). «Intentamos hacer físicos los tejidos sociales», afirma.

Su equipo concibió el laboratorio como un conjunto de espacios individuales y colectivos, con mesas comunes, zonas para reunirse y muebles modulares que pueden juntarse o separarse. ¿Quieres «idear» en solitario? Siéntate en tu propio escritorio. ¿Necesitas una mirada nueva o críticas constructivas? Acerca una silla. Al facilitar estas distintas etapas del trabajo colaborativo, quienes crean en el laboratorio aspiran a acelerar la creación de prototipos, un elemento clave para convertir un oficio en un negocio.

Uno de los principales llamamientos de la conferencia es elaborar políticas que fomenten la innovación, ya sean incentivos fiscales, ayudas financieras o zonas económicas especiales; más concretamente, «Zonas Económicas de Innovación y Creatividad».

Inspirados por la Autoridad de Zonas Económicas de Filipinas (PEZA), el organismo gubernamental que promueve las Zonas Económicas Especiales del país, proponemos construir un ecosistema donde los innovadores tecnológicos trabajen codo con codo con artistas, diseñadores y otros profesionales creativos. Así esperamos atraer el mismo volumen de inversiones que estas zonas de fabricación y servicios orientadas a la exportación impulsaron desde su creación, en 1995, hasta 2013: 58.000 millones de dólares, de los cuales el 40%, o 24.000 millones, se generó únicamente en los últimos cuatro años.

Al año pasado, la PEZA había creado más de un millón de empleos y, entre todas las zonas económicas del mundo, el IFC y el Banco Mundial la habían destacado por sus buenas prácticas. En aquel entonces, claro está, la mayoría de las zonas económicas del país se centraban en empresas tecnológicas emergentes y, sí, en aquellos pujantes centros de BPO. Pero lo que proponemos es una zona PEZA-TI dedicada específicamente a las industrias creativas: una economía creativa sustentada en tecnología creativa.

Autor: Winston Damarillo es presidente ejecutivo de Exist Global Corporation y un Joven Líder Global.

Imagen: Bailarines de dragón actúan dentro de la sala de negociación de la Bolsa de Filipinas. REUTERS/Romeo Ranoco

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