A medida que se acerca la Reunión Anual 2014 del Foro Económico Mundial en Davos , la economía mundial sigue tambaleándose por el impacto de la turbulencia financiera en curso. Puede haber motivos para ser optimistas, pero el camino hacia la recuperación hasta ahora ha sido prolongado y sin creación de empleo.
Hay cerca de 200 millones de jóvenes desempleados en el mundo, 40 millones de ellos en economías desarrolladas. Según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo, en 2013 se estimaba que 73 millones de jóvenes de entre 15 y 24 años estaban desempleados. Está claro que toda una generación corre el riesgo de enfrentarse a un mundo en el que el empleo de por vida solo está al alcance de unos pocos privilegiados. No solo es nuestra responsabilidad moral, sino también lo mejor para nuestros intereses, crear un mundo en el que cada persona tenga las mismas oportunidades de contribuir y beneficiarse del crecimiento económico mundial.
Con este fin, el tema de la Reunión Anual de este año –La reconfiguración del mundo: consecuencias para la sociedad, la política y las empresas– es oportuno y muy necesario. Las empresas, las sociedades y las naciones en su conjunto reflejan la conciencia colectiva de las personas que las componen, y son las decisiones que tomamos como individuos y como empresas las que dan forma al mundo. La historia es testigo del poder que un individuo o un grupo de individuos puede tener para cambiar su rumbo para siempre. La llegada de la era digital y del internet de las cosas ha hecho de este mundo un lugar más pequeño, y el impacto de la reciente crisis financiera es un recordatorio cruel pero importante de las consecuencias que nuestras acciones pueden tener en nuestro mundo globalizado. Sin duda, las oportunidades y los desafíos son ahora globales y ya no podemos operar en compartimentos estancos.
¿Cómo reconfiguramos el mundo? Primero debemos reconfigurar nuestra mentalidad, como individuos y, después, colectivamente, como empresa, sociedad y nación. Al estar al frente de una organización con una historia de poco más de tres décadas, he tenido el privilegio de comprender el papel que las empresas desempeñan en nuestra búsqueda de reconfigurar el mundo.
Las empresas siempre han existido con el propósito principal de obtener beneficios por medios legales y éticos, pero hoy creo que tienen un papel mucho más importante que desempeñar. Más allá de los gobiernos, son los organismos más influyentes que impulsan el bienestar económico, social y mundial a gran escala. Al crear empleo y generar riqueza, actúan como importantes custodios del progreso social y, por tanto, tienen la responsabilidad implícita de cumplir con su contrato social.
La estrategia empresarial debe reflejar esto centrándose por igual en ofrecer resultados y en impulsar el progreso mediante el cumplimiento de su contrato social. La búsqueda de beneficios debe equilibrarse con la búsqueda de dar un buen uso a esos beneficios en favor de todas sus partes interesadas. Para que las empresas estén a prueba del futuro y preparadas para él, lograr ese delicado equilibrio entre resultados y progreso debe ser la fuerza impulsora.
Al imaginar y crear un mundo para las generaciones futuras, debemos trabajar juntos con un propósito común: proporcionar a cada persona un acceso equitativo a un nivel de vida aceptable. En este sentido, los desafíos a los que nos enfrentamos hoy y el sueño que vislumbramos para mañana son demasiado grandes para que cualquier parte interesada trabaje de forma aislada y espere avanzar. Es imperativo que cada parte interesada –personas, empresas, sociedades, el mundo académico, los responsables políticos y los gobiernos, entre otros– trabaje conjuntamente y desempeñe su papel en la definición y la creación de nuestro destino compartido.
La Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos siempre ha ofrecido una oportunidad para compartir ideas con otros líderes mundiales de los gobiernos, la sociedad y las empresas, así como de todas las regiones del mundo, sobre la mejor manera de alcanzar estos objetivos y desempeñar nuestro pequeño papel en la reconfiguración del mundo. Davos 2014 sin duda promete ser tan emocionante como siempre.
Autor: S. D. Shibulal es director ejecutivo de Infosys. Participará en la Reunión Anual 2014 del Foro Económico Mundial, que se celebrará en Davos-Klosters (Suiza), del 22 al 25 de enero.
Imagen: Personas esperan para entrar en una oficina de empleo gestionada por el Gobierno en Madrid . REUTERS/Susana Vera



