Jacinda Ardern ha presentado un nuevo enfoque para gestionar las finanzas de Nueva Zelanda.
«Debemos abordar el bienestar social de nuestra nación, no solo el bienestar económico», dijo durante un debate en Davos sobre Más allá del PIB.
Esto significa que, a partir de 2019, su Gobierno presentará un «presupuesto del bienestar» para evaluar el impacto a largo plazo de las políticas en la calidad de vida de las personas.

En la práctica, las cifras de pobreza infantil se presentarán en cada presupuesto. La responsabilidad recaerá en los ministros, que deberán mostrar cómo beneficiarán a las personas las propuestas de gasto y colaborar con otros ministros de distintos partidos para garantizar que tengan un impacto positivo y duradero, explicó Ardern.
«Nuestra gente nos dice que la política no está dando resultados ni cumpliendo sus expectativas. Esto no es algo vago: es fundamental», dijo.
Un estancamiento salarial sin precedentes es una preocupación importante en los países de la OCDE, pues erosiona el nivel de vida de la mayoría de las personas y alimenta el populismo.
La mujer más joven del mundo en encabezar un Gobierno dijo que las guerras comerciales y el Brexit eran una expresión de la frustración que sentía la gente ante un sistema político y económico que la había dejado atrás.
Ardern dijo que la política debía ser más altruista y tener una visión más a largo plazo para abordar los desafíos profundamente arraigados a los que nos enfrentamos mientras cambia la economía.
Según el sitio web del Gobierno de Nueva Zelanda, el presupuesto de 2019 empleará este año distintas mediciones.
«El Presupuesto del Bienestar ampliará el enfoque del Presupuesto más allá de la política económica y fiscal, utilizando el Marco de Niveles de Vida del Tesoro para orientar las prioridades de inversión y las decisiones de financiación del Gobierno. El Gobierno medirá e informará sobre un conjunto más amplio de indicadores para ofrecer una visión más completa del éxito, tanto como país como Gobierno».
Los resultados se manifestarán a lo largo de décadas, pero Ardern defendió dejar atrás los ciclos de corto plazo y contemplar la política desde una perspectiva de «amabilidad, empatía y bienestar».



