Conoce al refugiado que construye casas con botellas de plástico desechadas

An indigenous Sahrawi woman walks at a refugee camp of Boudjdour in Tindouf, southern Algeria March 3, 2016. In refugee camps near the town of Tindouf in arid southern Algeria, conditions are hard for indigenous Sahrawi residents. Residents use car batteries for electricity at night and depend on humanitarian aid to get by. The five camps near Tindouf are home to an estimated 165,000 Sahrawi refugees from the disputed region of Western Sahara, according to the United Nations refugee agency UNHCR. REUTERS/Zohra Bensemra TPX IMAGES OF THE DAY SEARCH "THE WIDER IMAGE" FOR ALL STORIES Matching text ALGERIA-SAHARA/ - RTS9CDG
An indigenous Sahrawi woman at a refugee camp in Tindouf, AlgeriaImage: REUTERS/Zohra Bensemra
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Desde hace más de cuatro décadas, los campamentos en el remoto desierto del suroeste de Argelia acogen a refugiados que huyeron de los combates de la guerra del Sáhara Occidental.

Alrededor de 90.000 refugiados saharauis viven en cinco campamentos cerca de la localidad argelina de Tinduf, en tiendas de campaña y casas de adobe que ofrecen escasa protección frente al duro clima sahariano.

En verano, las temperaturas pueden alcanzar los 50 °C y, en las noches de invierno, caer por debajo del punto de congelación; mientras tanto, las tormentas de arena y las lluvias intensas periódicas causan estragos en los hogares y las vidas de los refugiados.

En octubre de 2015, las lluvias torrenciales provocaron inundaciones que destruyeron 17.000 casas y el 60 % de las infraestructuras comunitarias, además de arrasar con 85.000 raciones de alimentos.

Image: ONU

Un refugiado saharaui está trabajando en una solución. Tateh Lehbib Breica, ingeniero que creció en el campamento de Awserd, lleva tiempo utilizando botellas de plástico para construir casas para refugiados saharauis, diseñadas para resistir las inclemencias del tiempo, y el ACNUR está invirtiendo en su proyecto.

Image: ACNUR/Russell Fraser

Breica, que tiene una maestría en eficiencia energética, construyó la primera casa para su abuela con 6000 botellas de plástico llenas de arena y paja.

Descubrió que, al colocar las botellas llenas de arena una junto a otra como si fueran ladrillos, podía construir una casa que no se derrumbara. La forma circular protege de los fuertes vientos, y las paredes de botellas forman una estructura gruesa y resistente que soporta las lluvias torrenciales.

Una vez construida la estructura principal, las paredes se recubren de cemento y piedra caliza y luego se pintan de blanco para reflejar los rayos del sol y mantener fresco el interior.

Image: Tateh Lehbib Breica

Las casas pueden construirse en tan solo una semana por un coste de unos 270 dólares estadounidenses, una cuarta parte del coste de una casa de adobe.

Hasta ahora, Breica ha construido 25 casas en los cinco campamentos, con el apoyo del Fondo de Innovación del ACNUR. Los primeros residentes son las personas consideradas más vulnerables, incluida su abuela, que tiene dificultades para caminar.

La situación de los refugiados saharauis

La situación saharaui es una de las crisis de refugiados más prolongadas del mundo. Los refugiados huyeron de los combates entre Marruecos y el Frente Polisario tras el fin de la administración colonial española del Sáhara Occidental en 1976.

Aunque en 1991 se alcanzó un alto el fuego con la ayuda de la ONU, la prolongada disputa territorial continúa hasta hoy. Sin una solución política a la vista, las casas de botellas de plástico de Breica contribuyen a mejorar las condiciones de vida cotidianas de los refugiados en los campamentos.

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