El diseño de mercados es una herramienta económica que puede utilizarse para crear y perfeccionar mercados e intercambios que mejoren la asignación de recursos escasos.
Una iniciativa exitosa en EE. UU. para reasignar el espectro radioeléctrico escaso demuestra el poder y el potencial del diseño de mercados.
Explicamos cómo estos métodos pueden desempeñar un papel fundamental para resolver el problema de la asignación del agua a nivel mundial.
Este es uno de una serie de artículos escritos por Jóvenes Líderes Mundiales con ideas orientadas a la acción para mejorar el estado del mundo de aquí a 2030.
En 2010, EE. UU. se enfrentó a un difícil problema de asignación. La demanda de un recurso vital para la vida cotidiana se disparó, pero la oferta disponible era utilizada por actores consolidados que habían construido una industria importante en torno a él. Además, era imposible realizar transferencias incrementales a nuevos usos. ¿Podrían las nuevas normas aliviar la creciente escasez, respetando al mismo tiempo los derechos de los usuarios existentes y permitiendo una reasignación voluntaria y multipartita?
El recurso no era el agua, sino el espectro radioeléctrico, es decir, las frecuencias electromagnéticas utilizadas para las llamadas telefónicas inalámbricas, los datos de los teléfonos inteligentes y las comunicaciones de emergencia. La demanda de espectro había crecido a medida que más personas transmitían películas, realizaban videollamadas y utilizaban aplicaciones móviles. Pero, como el espectro que habría sido ideal para las aplicaciones de los teléfonos inteligentes estaba ocupado por una industria fragmentada de emisoras de televisión, no había ancho de banda suficiente para los usos móviles.
Nuestra empresa, Auctionomics, asesoró al Congreso de EE. UU. y a la Comisión Federal de Comunicaciones para resolver el problema mediante una serie de cambios que culminaron en la Subasta de Incentivos para la Radiodifusión. El espectro se recompraría a los usos de radiodifusión de menor valor y se revendería para aplicaciones celulares, protegiendo generosamente al mismo tiempo a los actores consolidados que deseaban seguir con sus usos tradicionales. Esa subasta, celebrada en 2016 y 2017, adquirió una gran cantidad de espectro, lo reasignó a usos de mayor valor y generó 19 000 millones de dólares en ingresos brutos.
¿Qué es el diseño de mercados y cómo puede aplicarse?
El éxito de esta iniciativa demuestra el poder y el potencial del diseño de mercados para crear y perfeccionar mercados e intercambios que mejoren la asignación de recursos escasos. El diseño de la subasta se integró con importantes cambios legislativos que hicieron que los derechos sobre el espectro fueran más fáciles de intercambiar, al tiempo que permitieron a los actores consolidados seguir operando con poca o ninguna interrupción.
Este enfoque es ampliamente aplicable, especialmente en la gestión ambiental. Las nuevas escaseces adicionales exigirán una reasignación de recursos que preste mucha atención tanto a los desafíos sociales como a los ambientales, así como a los intereses de los usuarios existentes, que se resistirán a los cambios que consideren perjudiciales.
El diseño de mercados, que se ha consolidado como un subcampo importante de la economía en los últimos 25 años, aporta nueva teoría económica y algoritmos afines, así como pruebas y ejemplos, para ayudar a los responsables de las políticas a aplicar soluciones eficaces.
Paul Milgrom y Silvia Console Battilana.
Los métodos de diseño de mercados ya han resuelto varios problemas importantes y cotidianos de asignación de recursos a los usuarios. Entre sus aplicaciones se encuentran la publicidad en internet (ver anuncios en línea adecuados y acordes con sus intereses), el trasplante de órganos (encontrar un donante compatible para un ser querido), la asignación de plazas de residencia médica (conectar a los médicos recién titulados con su primer empleo) y las donaciones benéficas de alimentos (abastecer al banco de alimentos local con los artículos más necesarios).
Los responsables de las políticas pueden adaptar la misma teoría y las mismas prácticas a problemas de asignación nuevos y en evolución. Por ejemplo, el diseño de mercados puede ayudar a paliar la escasez de vacunas contra la COVID-19 permitiendo el intercambio de los ingredientes y suministros (como filtros, tubos y bolsas para productos farmacéuticos) necesarios para la producción de vacunas.
Del mismo modo, los instrumentos financieros que utilizan criptomonedas han introducido diseños descentralizados con negociación totalmente automatizada. Las subastas de licencias de espectro tendrán que cambiar de nuevo para adaptarse a las tecnologías 5G y apoyar aplicaciones de internet de las cosas a pequeña escala e inteligencia artificial. El éxito de los programas de limitación e intercambio de derechos de emisión (cap-and-trade), por ejemplo para las emisiones de dióxido de carbono, la pesca y otros bienes ambientales, dependerá de lo bien que los reguladores puedan definir los productos que se intercambiarán y de establecer normas que fomenten la participación y, al mismo tiempo, alcancen objetivos sociales.
Asignación equitativa del agua
El diseño de mercados también desempeñará un papel fundamental para resolver el problema de la asignación del agua. Muchos de los derechos existentes sobre el agua dulce del mundo, tanto de agua superficial como subterránea, ya se han otorgado y se han mantenido con carácter adquirido de formas complejas a ciudades, agricultores y usuarios industriales. En algunos casos, cada intercambio individual de estos derechos requiere la aprobación gubernamental; otras jurisdicciones prohíben por completo dicho comercio.
Estas restricciones y normas históricas han dado lugar a asignaciones muy ineficientes. Puede que el agua no esté disponible para las localidades que necesitan más agua a medida que crecen, incluso cuando esos usos urbanos y residenciales son cien veces más valiosos que los rurales que sustituirían. Algunas empresas industriales cuyos derechos se basan en el uso histórico pueden tener incentivos para sobreexplotar el agua, incluso durante las sequías, con el fin de conservar sus derechos a futuras asignaciones. Cuando la compraventa de derechos está limitada o prohibida, las señales de precio deficientes dificultan incluso evaluar qué usos son los más valiosos. Además, la demanda de agua aumentará y cambiará a medida que el cambio climático siga trastocando los patrones históricos de uso.
¿Qué hace el Foro para abordar el desafío mundial del agua?
El éxito de la subasta del espectro radioeléctrico de EE. UU. apunta a una solución. En lugar de revocar unilateralmente los derechos sobre el espectro de los actores consolidados, el Congreso los redefinió de forma que hizo posible y sencillo su intercambio y, a continuación, permitió a las emisoras de televisión decidir por sí mismas si seguían con sus usos anteriores o si preferían no participar. Los derechos que se vendieron se reconfiguraron para adaptarse a nuevos usos y a un intercambio eficiente, mientras que los que no se vendieron siguieron siendo aptos para los fines existentes.
Una reorganización similar de los derechos sobre el agua podría proteger a los usuarios existentes que no deseen vender, al tiempo que crea derechos negociables para otros que permitirían que el agua fluyera hacia su uso más valioso. Es probable que cualquier intento de obligar a todos los usuarios actuales a participar se vea frustrado por la oposición legal y política, pero un mercado totalmente voluntario, basado en los mismos principios que el del espectro radioeléctrico, podría acomodar a quienes se resisten y, al mismo tiempo, mejorar drásticamente la asignación de los derechos sobre el agua. Además, los responsables de las políticas podrían utilizar una parte del valor liberado por cualquier reasignación para compensar las desigualdades, por ejemplo, concediendo créditos a localidades rurales o pequeños productores agrícolas para que reciban los recursos hídricos que necesitan.
Asignar el agua de forma eficiente y justa requerirá innovación, colaboración y regulación. En este y otros ámbitos, el diseño de mercados pone la teoría económica práctica al servicio del establecimiento de derechos y de la introducción de normas y algoritmos eficaces. De este modo, podemos dar cabida a diversos participantes en el mercado, aprovechar las nuevas tecnologías y maximizar el bien público.
Esta década, el mundo presenciará probablemente más cambios sociales, económicos y ambientales que en el último siglo. Si bien la pandemia de COVID-19 exigió reformas inmediatas, la generalización del capitalismo de las partes interesadas, los efectos del cambio climático, la escalada de las tecnologías de nueva generación y el empoderamiento de la ciudadanía allanarán el camino para un «reinicio» de la economía mundial y de las prácticas sociales.
Esta serie de artículos presenta ideas pioneras, con visión de futuro y orientadas a la acción que deberían adoptarse de aquí a 2030 para mejorar el estado del mundo. El FEM invitó a un grupo de personas que han sido seleccionadas como Jóvenes Líderes Mundiales (YGL, por sus siglas en inglés) a lo largo de sus carreras. Entre los autores figuran jefes de gobierno, líderes empresariales y científicos, destacados intelectuales o líderes de la sociedad civil.
Desde 2004 y de forma anual, el Foro Económico Mundial identifica a los líderes más prometedores del mundo menores de 40 años: personas que impulsan la innovación para el cambio positivo en la sociedad civil, las artes, la cultura, el gobierno y las empresas. Esta serie, una iniciativa del Foro de Jóvenes Líderes Mundiales del Foro Económico Mundial, aprovecha los conocimientos y la experiencia de este grupo de líderes.
Para obtener más información sobre la serie de artículos, póngase en contacto con Rodrigo Tavares (responsable de la serie).



