África afronta dos retos clave para alcanzar todo su potencial. Es necesario sostener el notable progreso económico de los últimos 15 años. Y este progreso debe ampliarse para incluir a los muchos millones de personas que aún no se han beneficiado de la creciente prosperidad del continente.
La buena noticia es que durante la última década hemos aprendido mucho sobre lo que funciona. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) demostraron que los ambiciosos objetivos de salud y desarrollo son eficaces, siempre que incluyan metas medibles y con plazos definidos para combatir la pobreza, el hambre y las enfermedades.
Intervenciones de eficacia demostrada y costo-efectivas, como las vacunas, las mejores semillas para los agricultores, los servicios voluntarios de planificación familiar y los mosquiteros tratados con insecticida, están reduciendo la mortalidad infantil, mejorando la salud y ampliando las oportunidades de tener una vida mejor.
Hemos visto el impacto de alianzas mundiales innovadoras, como Gavi, la Alianza para las Vacunas, y el Fondo Mundial de Lucha contra el VIH, la Tuberculosis y la Malaria. Han demostrado lo que se puede lograr cuando los países donantes y en desarrollo, las organizaciones internacionales, la sociedad civil y el sector privado trabajan todos en la misma dirección.
Pero los éxitos del pasado no garantizan el progreso futuro. En ocasiones, África ha avanzado solo para que el progreso se estanque o se revierta. Por tanto, la tarea de los líderes regionales y mundiales de los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado que se reúnen con motivo del Foro Económico Mundial sobre África 2015 es asegurarse de que aprovechemos el impulso existente.
Será necesario que los líderes africanos resistan la tentación de dispersar demasiado sus esfuerzos. Habrá el doble de Objetivos de Desarrollo Sostenible que de ODM. Por eso, será vital priorizar las metas que prometen el mayor impacto y crear sólidos planes de implementación en cada país, respaldados por una financiación nacional adecuada.
Este enfoque está en el centro del trabajo de la Fundación Gates. Invertimos en soluciones que, a nuestro juicio, ofrecen el mayor beneficio socioeconómico. Entre ellas figuran la salud maternoinfantil, la equidad de género y el aumento de la productividad agrícola, siempre con el objetivo de lograr una mayor equidad para las mujeres y las niñas.
En segundo lugar, hay que ampliar el abanico de nuevas inversiones. Aunque los líderes, los gobiernos y los ciudadanos africanos encabezaron los avances en los ODM, sus esfuerzos contaron con el respaldo de los países ricos mediante ayuda al desarrollo, comercio y transferencia de tecnología.
La ayuda de los países donantes seguirá siendo importante. Pero, a medida que continúe el progreso económico de África, se esperará que identifique nuevas fuentes de financiación. Esto incluye un aumento de los ingresos procedentes de los recursos naturales.
Mozambique, Tanzania, Uganda, Sierra Leona, Liberia y Kenia se cuentan entre los países que han descubierto recientemente yacimientos de petróleo, minerales y gas. Deben utilizar los ingresos de estos recursos para mejorar la salud, la educación y los servicios sociales. Del mismo modo, es importante que los países con una riqueza consolidada en recursos naturales exploren nuevas y mejores formas de aprovecharla en beneficio de todos sus ciudadanos.
En tercer lugar, es preciso forjar nuevas alianzas con el sector privado y encontrar nuevas maneras de atraer financiación privada. Se pueden generar nuevas entradas de capital fortaleciendo la capacidad del sector financiero local y creando oportunidades de inversión adaptadas a las necesidades de los inversores nacionales e internacionales. Desarrollar mercados nacionales de bonos para disponer de fondos en moneda local ayudará a reducir el riesgo.
Todo esto es más fácil de decir que de hacer. Pero nuestro continente puede enorgullecerse enormemente de lo que ha logrado desde el comienzo del siglo. No hace mucho, se consideraba que África no tenía esperanza. Sin duda, esa ya no es la opinión mundial. Al centrarse en iniciativas con el mayor impacto potencial, adoptar nuevas alianzas y seguir demostrando un liderazgo sólido, África recordará los primeros años del siglo XXI como el punto de partida de un futuro mejor para todos los que vivimos en nuestro continente.
El Foro Económico Mundial sobre África 2015 se celebra en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, del 3 al 5 de junio.
Autor: Dr. Ayo Ajayi, director del equipo de África de la Fundación Bill y Melinda Gates.
Imagen: Enfermeras atienden a recién nacidos en el centro de salud de Kisenyi, en Kampala, capital de Uganda, el 10 de abril de 2015. REUTERS/James Akena

