Cuando el ciclón Idai azotó Mozambique, Malaui y Zimbabue la noche del 14 de marzo, provocó una devastación inimaginable y se cobró más de 1000 vidas. Tras su paso, y tras el del ciclón Kenneth al mes siguiente, las inundaciones y la pérdida de infraestructuras crearon las condiciones para un brote explosivo de cólera, una enfermedad diarreica mortal que puede matar a una persona en cuestión de horas si no se trata.
Pero lo que ocurrió después es clave: tras el paso de Idai, las autoridades pusieron en marcha una iniciativa de respuesta rápida y en un plazo de 24 horas gestionaron el envío de vacunas orales contra el cólera a Mozambique. Con una campaña de vacunación a gran escala ya en marcha, el brote está bajo control y se han salvado miles de vidas.
En el pasado, los países en desarrollo azotados por desastres naturales o afectados por la guerra no han tenido tanta suerte. Tras un devastador terremoto en 2010, Haití sufrió un prolongado brote de cólera que se cobró miles de vidas y comprometió su recuperación. Y en el Yemen asolado por la guerra, un brote igualmente generalizado sigue sin poder controlarse.
Enfermedad antigua, el cólera mató en su día a decenas de miles de personas en Europa y Norteamérica, pero fue erradicado del Norte Global hace más de 150 años. Hoy en día, se encuentra casi exclusivamente en las comunidades más pobres del mundo, donde es un efecto secundario mortal de la privación económica y la desigualdad.
No obstante, en los últimos 18 meses, el mundo ha logrado avances significativos en la lucha contra el cólera. En colaboración con los gobiernos de los países afectados por el cólera, el Grupo de Trabajo Mundial para el Control del Cólera (GTFCC), una red de las principales organizaciones sanitarias mundiales, trabaja para relegar el cólera a los libros de historia.
En 2018, el GTFCC gestionó el envío de 17,4 millones de dosis de la vacuna oral contra el cólera a los países afectados. Como resultado, hoy en día se vacuna contra el cólera a más personas que nunca. La vacuna contra el cólera no solo es segura y asequible, sino también muy eficaz, pues ofrece una protección inmediata que puede durar hasta cinco años. Por tanto, sirve de puente necesario entre las respuestas de emergencia y los esfuerzos más amplios a largo plazo, como la inversión en seguridad del agua, saneamiento y servicios de higiene.
Este logro no habría sido posible sin Gavi, la Alianza para las Vacunas. Una alianza público-privada única, Gavi aprovecha la financiación para la vacunación, reduce el coste de las vacunas y mejora su distribución al apoyar los sistemas sanitarios de los países. Gracias a su innovador modelo de recaudación de fondos y de distribución del siglo XXI, es uno de nuestros mejores recursos en la lucha contra las enfermedades prevenibles mediante vacunación. Aún más importante, la vacuna oral contra el cólera es solo una de las 13 vacunas que respalda Gavi. Desde su fundación en 2000, Gavi ha evitado un estimado de 10 millones de muertes, una cifra que seguirá aumentando a medida que los brotes de cólera disminuyan.
Además de batir un nuevo récord en la entrega de vacunas orales contra el cólera, el GTFCC y Gavi también respaldan una estrategia a largo plazo, dirigida por los países afectados por el cólera, para erradicar la enfermedad. Tal como se detalla en Poner fin al cólera: una hoja de ruta mundial hasta 2030, el objetivo es reducir las muertes por cólera en un 90 % y eliminar la enfermedad en 20 de los 47 países afectados actualmente en los próximos 11 años.
Es posible que los historiadores recuerden 2019 como el inicio del fin del cólera, pero mucho dependerá de nuestros esfuerzos en los próximos años. Para empezar, los donantes sanitarios mundiales deben intensificar su apoyo para garantizar que Gavi cuente con una financiación completa en el próximo período estratégico de inversión (2021-2025). Este apoyo es fundamental no solo para acabar con el cólera, sino también para alcanzar todos nuestros objetivos relacionados con la salud. La inmunización sistemática que proporciona Gavi es esencial para construir sistemas sólidos de atención primaria de salud y alcanzar la cobertura universal.
En segundo lugar, los países afectados por el cólera deben seguir el ejemplo de países como Somalia, Sudán del Sur, Zambia, Zimbabue y otros. Esto implica trabajar con la Organización Mundial de la Salud en un plan de control del cólera que ayude a los gobiernos a movilizar recursos y recibir asistencia técnica, incluida la vacuna oral contra el cólera.
Si no actuamos ahora, los modelos de la OMS muestran que el cambio climático, la urbanización y el crecimiento de la población podrían aumentar los casos de cólera en un 50 % en los próximos 20 años.
Queda mucho por hacer, incluidas las grandes inversiones en agua, saneamiento y servicios de higiene sostenibles, una mejor vigilancia de las enfermedades y sistemas sanitarios más sólidos. Afortunadamente, el rendimiento de estas inversiones será inmenso. Podemos tanto eliminar el cólera como avanzar hacia el control o la eliminación de una amplia gama de enfermedades transmitidas por el agua, todo lo cual es necesario para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
El lugar donde uno vive no debería determinar si uno vive. Pero hasta que eliminemos las muertes por cólera, esa será la trágica realidad a la que se enfrentan las comunidades vulnerables de todo el Sur Global.



